Por: Shirley Sandí.   11 octubre

Una empunchada familia de Concepción de Pérez Zeledón hoy duerme distinto, descansa en casita nueva, propia y amueblada con todo que necesita para pasarla puras tejas.

La familia Solano Víquez está que no cabe de la contentera.

Se trata del hogar conformado por Katherine Víquez, de 29 años; Michael Solano, de 30 y sus cinco hijos: Stuart (12), Kevin (12), Ángel (10), Pablo (8) y Gael (3).

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Esta numerosa familia siempre alquiló casa, lo que consumía mucha de la platica que se gana Michael, quien es jornalero y el encargado de llevar el sustento al hogar.

Según comentó el papá, siempre la han pulseado para sacar a sus chicos adelante, educarlos lo mejor posible y brindarles todo lo que necesitan; sin embargo, el alquiler de ¢40.000 les pegaba fuerte en el bolsillo.

Por eso el sueño de esta familia era tener casa propia y la semana pasada finalmente dicho anhelo se les cumplió.

“Nosotros conocemos a esta familia desde hace 10 o 12 años, Katherine es una madre ejemplar, esforzada, que consigue lo que se propone, es emprendedora y luchadora. La conocimos porque llegaba a vender naranjas y limones. Ellos tenían muy pocas cosas, uno veía cómo la pulseaban para alimentar a cinco hijos, para comer al día siguiente”, explicó Rossy Ureña, amiga de la familia.

Sin embargo, a pesar de la falta de platica, los amigos relatan que la mamita tenía su casa como un ajito, la ropa acomodada en cajitas de cartón y a los chiquitos bien presentaditos.

Los cinco hijos ahora dormirán en camarotes.

“Ella, por su forma de ser, nos estimuló a que la ayudáramos y que buscáramos la forma de que salieran adelante”, comentó Arnoldo Picado, otro amigo.

Fue así como varias personas con ganas de ayudar, pero que no quieren salir en fotos, colaboraron comprando un lotecito en Concepción. Luego se les tramitó el bono de la vivienda para lograr levantar una casita.

La vivienda quedó muy bonita, hasta con rampa y un baño grandote adaptado para personas con discapacidad.

Stuart, uno de los hijos, tiene autismo. Él necesita atención las 24 horas, que le den de comer y lo lleven al baño, pues usa pañales. Así que las adaptaciones en la casita le quedaron apenas.

A la familia le llamó mucho la atención el horno, la mamá dice que ahora venderá pan.

Además, en el terreno hay un patio grande donde ya acomodaron a un chanchito y varias gallinas que les servirán para hacer platica más adelante.

Pero los regalos no terminaron ahí, faltaba la mano amiga de Tiendas Monge, que llegó con un camión lleno de muebles y electrodomésticos para llenar de alegría la casa.

La casita quedó totalmente equipada, con todo nuevo.
Sorpresota

La familia no sabía nada de esta parte, solo les habían dicho que les iban a entregar las llaves de su nuevo hogar.

Pero cuando abrieron la puerta, el pasado jueves, se impresionaron al ver dentro de la casa sillones, un comedor, pantalla, alacena, cocina, refri, lavadora, coffee maker, ollas, camas, camarotes y colchones.

Doña Katherine estaba con la boca abierta.

“Qué bendición, mil gracias a Monge y a las amistades que nos pagaron el lotecito, ya no tenemos que andar rodando”, Katherine Víquez, beneficiada.

"Qué hermoso todo, lo agradecemos muchísimo. Mientras tengamos arrocito, frijoles y a los chiquitos con salud, estamos bien. Me encanta el horno, ahora puedo hacer pan y venderlo”, pensó de inmediato esta pulseadora mamá, quien no baja el brazo por nada.

Carlos Fernández, gerente de Comunicación de Monge, espera que ese granito que aportan sea de mucha bendición para la familia, la cual ahora vivirá en un techo digno, que los abrigará, los calentará y los mantendrá unidos.

Tiendas Monge brinda estas colaboraciones gracias a su programa de Responsabilidad Social, al cual destina una parte de las ganancias para ayudar a quien lo necesite.