La guerra para sacar de circulación el cilindro de gas de aluminio de 25 libras con el que cocinan más de 700 mil hogares del país sigue peleándose, firme y sin tregua.
Aunque desde el 2017 la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) mantiene la orden estricta de destruir cada cilindro de aluminio que entra a las envasadoras, la meta final aún tiene batallas por delante.
Así lo confirmó María Elena Martín Morales, coordinadora de calidad de gas de la Intendencia de Energía de ARESEP, quien detalló que desde que se lleva un conteo riguroso en 2017, ya se han destruido cerca de 70.000 cilindros de aluminio, de un total acumulado aproximado de 140.000 recipientes de todo tipo de material sacados del mercado.
“Nosotros estimamos que inicialmente entraron unos 200.000 cilindros de aluminio al país, por lo que calculamos que ya hemos logrado destruir cerca de la mitad. Sin embargo, calcular exactamente cuántos faltan es sumamente complejo porque ingresaron entre las décadas de 1970 y el año 2001 sin un registro exacto”, explicó Martín.
Un material frágil y expuesto a accidentes
La urgencia por eliminar estos recipientes está en su antigüedad y fragilidad. Todos los cilindros de aluminio que circulan en los hogares ticos tienen al menos entre 25 y 35 años de uso. A diferencia del acero (que presentan corrosión o fugas pequeñas en la válvula), la lámina de aluminio se desgasta y se vuelve débil en toda su estructura.
En pruebas de presión realizadas por ARESEP en 2017, prácticamente todos los envases de aluminio examinados estallaron. Ante un golpe, un exceso de calor o el simple aumento de presión interna, la lámina puede ceder, rajarse por completo y liberar el gas de golpe, generando accidentes graves.
A pesar de su peligro, este tipo de cilindro se volvió muy popular en nuetras costas, especialmente en el Pacífico Central. Al ser entre 5 y 6 kilos más liviano que el de acero y resistente al salitre, la gente lo prefería para transportarlo hasta en bicicleta.
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Cambio gratuito por reglamento
El trabajo para concientizar a la cadena de distribución y a los consumidores ha dado frutos. Actualmente, los comercios y las personas lo rechazan cada vez más.
Por reglamento, todo comercio que venda gas está en la obligación de recibirle al usuario su cilindro de aluminio y cambiárselo por uno de acero completamente gratis.
Si algún establecimiento se niega o pretende cobrar un monto extra, la persona puede llamar 8000-ARESEP (8000273737) interponer la denuncia al correo: usuario@aresep.go.cr
De acuerdo con la XI Encuesta sobre Acceso, Uso y Satisfacción de los Servicios Públicos publicada por ARESEP en junio pasado, el 50% de los hogares del país utiliza gas para cocinar.
Si nos acordamos que según los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el país tiene 1.889.698 hogares, eso significa que aproximadamente 944.849 hogares cocinan con gas según ARESEP. En la zonas rurales es donde más usan gas (1.114.921 hogares).



