.20 septiembre
Si ya este año ha sido muy difícil para los vendedores, la situación se podría poner peor si le meten el garrotazo de impuesto a la lotería. Foto: Rafael Pacheco
Si ya este año ha sido muy difícil para los vendedores, la situación se podría poner peor si le meten el garrotazo de impuesto a la lotería. Foto: Rafael Pacheco

Si la suerte no es muy benevolente y por esa razón compramos lotería solo de vez en cuando, pues hasta esos clientes güesos está a punto de perder la Junta de Protección.

Muchos sabemos que aunque no peguemos, al comprar chances y lotería ayudamos al montón de programas sociales que tiene la Junta, sin embargo y sin ser hipócritas, la mayoría hacemos el esfuerzo de tentar la suerte con la ilusión de pegar, sobre todo en momentos económicos tan difíciles.

No obstante, la idea del gobierno de Carlos Alvarado de meterle el garrotazo a la lotería hará que muchos compradores salgan corriendo, lo que golpearía aún más a los ya maltratados chanceros

Según la propuesta, la lotería tendrá un impuesto del 25% a los premios superiores al 50% de un salario base (¢450.200). Es decir, al que pega de ¢225.100 para arriba, le darán por la jupa al quitarle una cuarta parte de lo que ganó.

Si en algún sorteo se da la guaba y pega ¢100 millones, de un solo tiro le quitarán ¢25 millones. O sea, a pesar de las pocas probabilidades que hay de pegar, si la diosa fortuna se apiada de uno, será poco lo que quede en el bolsillo.

El asunto pinta feo para doña Esmeralda Britton, presidenta de la Junta de Protección Social, quien oficialmente está esperando que se aclaren los nublados del día para pronunciarse.

Esperamos que la Junta reaccione, porque de lo contrario en tres monazos se va a quedar viendo pa’l ciprés mientras los dueños de las bancas de los tiempos ilegales seguirán de fiesta.