Eduardo Vega.4 abril

El enfermero William Madrigal Brenes sufrió un accidente de tránsito en el 2017 que lo dejó en coma y con muy pocas posibilidades de vida; sin embargo, al tercer día despertó, algo que sigue siendo para él una resurrección por medio de la cual Dios lo preparó para servir en la primera línea contra el covid-19.

Tres años y nueve meses después del accidente, este vecino del distrito San Pedro en el cantón de Montes de Oca, entiende que Dios tenía un propósito con él y por eso aprendió a ver lo que pudo ser un mortal accidente como una gran bendición.

William y Angie se casaron el 14 de setiembre del 2019. Cortesía.
William y Angie se casaron el 14 de setiembre del 2019. Cortesía.

En el 2018 les presentamos en una nota la historia de este resucitado, quien durante cuatro años consecutivos interpretó a Jesús en las procesiones de Semana Santa como parte del grupo de teatro bíblico de San Blas, Cartago.

El lunes 19 de junio del 2017 a las 2:13 de la tarde, cuando regresaba a su casa después del trabajo, un carro golpeó su motocicleta y lo lanzó contra la barrera en la autopista Florencio del Castillo.

“Venía del lado del carril izquierdo, en sentido San José - Cartago, ahí entre la casa de Doña Lela y Pasoca y lamentablemente yo fui el que recibió todo el golpe en la cabeza, quedé inconsciente y sangraba por la nariz, la boca y las orejas. Yo no recuerdo nada, todo me lo contaron después mis familiares porque estuve en coma durante dos días (el 21 de junio de 2017 a las 12:15 p.m.).

“Los médicos dicen que fue un milagro que yo despertara y esté hoy aquí. Al principio me comunicaba a puro parpadeo, uno para decir que sí y dos para decir que no”, contó William.

Fue tal el bombazo que varias cosas, como caminar y comer, tuvo que volverlas a aprender.

“No sabía cómo iba a quedar, tuve que aprender a hablar y tragar como un chiquito. Me movían las manos y los pies en terapia para poder volver a hacerlo por mis propios medios.

“Uno empieza a cuestionarse cosas y le dije al Señor, ‘si me trajiste hasta aquí, sé que me vas a sacar porque tienes un propósito para mí que tengo que terminar’”, recordó.

Crecimiento

Para este 2021 lo buscamos, sobre todo porque en aquella nota que publicamos él dijo: “Me siento realmente resucitado. Me dieron la salida casi un mes después, el 14 de julio y me tenían que ayudar a comer y bañarme porque no podía mover las manos. Creo que tengo más razones por las cuales seguirme entregando al grupo y en mi vida personal, hacer más de lo que hacía antes a nivel espiritual.

“Dios te recompensa y te llena. Estoy de pie, gracias a todas las personas que oraron por mí y porque Él me ama mucho. Tengo mucho que aprender, pero voy poco a poco”.

Queríamos saber cómo le ha ido con el aprendizaje y qué nuevo hay en su segunda oportunidad de vivir.

Este enfermero está entrenando duro porque a penas pase la pandemia quiere volver a interpretar a Jesús. Cortesía.
Este enfermero está entrenando duro porque a penas pase la pandemia quiere volver a interpretar a Jesús. Cortesía.

“Hay demasiadas cosas nuevas. La verdad no sé ni por dónde empezar. Bueno, para la nota del 2018 era soltero, me casé en el 2019 (el sábado 14 de setiembre en la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago).

“Me casé con la que antes del accidente era mi novia y después del accidente me demostró que tenía que ser mi esposa (ella se llama Angie Hernández Garita)”, nos explica William, quien nació el 13 enero de 1990.

Para este enfermero el regreso a la vida no fue un punto y aparte en su vida, sino más bien un punto y coma, porque siguió vivo, pero ahora con nuevas prioridades y entendiendo lo que debía dejar de lado por ser poco importante.

“El 19 de junio del 2017 es una fecha que recuerdo con mucho cariño y eso para muchos es curioso, porque creen que debería recordarla con amargura, lo que pasa es que el accidente me hizo cambiar montones en lo personal, laboral, familiar y como pareja”, explicó.

Camino equivocado

“Después de los tres días en coma se vino una época dura de recuperación y eso fue una prueba de fuego para mi noviazgo que al final terminó siendo uno de los pilares para entender que mi novia tenía que ser mi esposa. Como pareja comprendimos que había cosas importantes a las que no les estábamos dando esa importancia, entendimos qué es esencial en la relación”, aseguró.

Despertar del coma le dejó muy claro que la familia siempre estará, sean buenos o no tan buenos los capítulos, así como los verdaderos amigos y el verdadero amor. Aprendió, además, que debía hacer un cambio total en su vida profesional.

Como enfermero atiende puras tejas a los pacientes covid-19 a quienes entiende perfecto en su dolor. Cortesía.
Como enfermero atiende puras tejas a los pacientes covid-19 a quienes entiende perfecto en su dolor. Cortesía.

“Antes del accidente tenía dos trabajos y daba clases de tecnosalud en la Unibe, pasaba superocupado, ganaba muy bien, pero no tenía tiempo para la familia y el amor, mucho menos para los amigos. Por eso le digo que entendí que el accidente fue un alto que me puso Dios, ya que estaba avanzando en el camino equivocado.

Con un nuevo rumbo y nuevas prioridades, además de luchar día con día por mejorar su relación con Dios, fue como encontró el covid-19 a este sobreviviente.

El inicio de la guerra contra la pandemia lo puso como un soldado más en la primera línea de batalla para atender a los enfermos por el virus, algo que él entiende muy bien porque el accidente que sufrió fue durísimo.

Durante cuatro años fue Jesús en las procesiones de San Blas de Cartago. Foto Rafael Pacheco.
Durante cuatro años fue Jesús en las procesiones de San Blas de Cartago. Foto Rafael Pacheco.
Su misión en la pandemia

Tuvo el cerebro inflamado, fractura en la base del cráneo al frente y al costado derecho, una lesión en el sexto parcraneal (un nervio del cerebro) y se le volvió el ojo izquierdo para adentro y veía doble.

Se le quebró el codo derecho, la clavícula, la escápula, se le perforó el pulmón derecho. Se le lesionó el nervio plexo braquial del lado izquierdo (por la axila), una fractura de coxis, un problema en la tráquea por el entubamiento y un hueco en la rodilla izquierda.

“Dios me ocupaba luchando contra el covid-19 por eso resucité en el 2017. Lo que viví internado, en recuperación y con pronósticos de muerte, me ha servido para ayudar a los enfermos por la pandemia.

En coma, entubado y con los doctores diciendo que no sobreviviría, así la vivió William en el 2017 tras el accidente. Cortesía.
En coma, entubado y con los doctores diciendo que no sobreviviría, así la vivió William en el 2017 tras el accidente. Cortesía.

“Siempre he sabido escuchar, así que los acompaño, pero sobre todo entiendo muy bien por lo que están pasando. Por ejemplo, he tenido amigos con cuadros de histeria cuando les dijeron que tenían covid-19, entonces me ha tocado acompañarlos y decirles que estas batallas se ganan día a día… cuando ato cabos comprendo muy bien que el accidente tenía que pasar, yo no podía seguir igual y ahí es cuando uno entiende que Dios es perfecto”, asegura.

Por supuesto que no fue fácil, por el contrario, tuvo su proceso y eso incluyó hasta enojarse con Dios.

“No le voy a negar que después del accidente me enojé con Dios, le reclamaba que yo no hacía ningún daño entonces no entendía por qué me estaba pasando eso, sobre todo que la gente que hace daños estaba feliz y contenta sin sufrir un accidente y eso no me parecía justo... poco a poco entendí que debía vivir el accidente y todo lo que siguió para crecer como ser humano”.

El matrimonio le agradece todos los días a Dios por disfrutar esas 24 horas. Cortesía.
El matrimonio le agradece todos los días a Dios por disfrutar esas 24 horas. Cortesía.

Por estos días, William nos confirma que está metiéndole bien duro a los ejercicios porque tiene como meta volver a interpretar a Jesús en las procesiones y quiere que cuando pase la pandemia y se presente la oportunidad, estar en la mejor forma posible.

“Quiero ser Jesús otra vez, me preparo para eso.

“Tengo la esperanza de volver, le decía a mi esposa y a un mejor amigo, que cómo me ha hecho falta el hecho de participar en procesiones y todo eso. No solo el papel sino colaborar en la Semana Santa como tal. Uno se acostumbra a aportar un granito de arena, repito, no hablo del papel de Jesús, sino de estar involucrado”.

El codo derecho sufrió mucho con el accidente, por eso lo cuidó estos últimos años. Foto Rafael Pacheco.
El codo derecho sufrió mucho con el accidente, por eso lo cuidó estos últimos años. Foto Rafael Pacheco.

Y es que cuando analiza lo que vivió algo le arruga el corazón: “la gente me dice que se dieron coincidencias muy extrañas, yo interpreto a Jesús en Semana Santa y Jesús murió y resucitó al tercer día, yo estuve tres días en coma y al tercero desperté”, reflexiona.

“Por todo lo que sufrí, como una cirugía en el brazo, los doctores me recomendaron que no interpretara a Jesús porque una mala caída podría lesionar peor el codo derecho, por eso, otros compañeros siguieron en el papel de Jesús.

“Sí he participado en otros momentos, como en la Santa Cena, la oración en el huerto de los Olivos, los cuales son menos dramáticos. En los momentos en que detienen a Jesús, el camino hacia la cruz y la crucifixión, no, por eso inicié mi preparación, voy a estar listo cuando vuelvan las procesiones”, aseguró y por lo demostrado hasta ahora estamos seguros que así será.