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“Entré embarazada con una bebé sana de 38 semanas y me la entregaron en la morgue hecha un tuco de hielo”

Andrea Ramos tiene 752 día de llorar por su hija fallecida y denuncia violencia obstétrica durante su parto en el Hospital México

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Andrea Ramos Quirós tenía todo listo para volver a casa con su bebé en brazos. Un embarazo sano, controles al día y una ilusión que la desbordaba.

Sin embargo, salió del hospital con los brazos vacíos, el corazón destrozado y una certeza que hoy la persigue día y noche: “A mi hija no se la llevó Dios, a mi hija se la llevó una mala praxis”.

Andrea, vecina de Puntarenas centro, tiene 38 años, está casada y es madre de cuatro hijos. Tres están vivos.

La tercera, Eva Margarita Mollincan Ramos, murió el 19 de diciembre de 2023, el mismo día en que nació, con 38 semanas de gestación. Desde entonces, esta madre asegura que vive una muerte en vida.

Andrea Ramos Quirós tenía todo listo para volver a casa con su bebé en brazos. Un embarazo sano, controles al día y una ilusión que la desbordaba. Sin embargo, salió del hospital con los brazos vacíos, el corazón destrozado porque su bebé falleció tras nacer.
Esta foto es de doña Andrea con su bebita a pocos minutos de fallecer. (Cortesía/Cortesía)

“Todo era un embarazo normal, totalmente normal. Yo llevaba mis controles prenatales al día, tanto en la clínica como por fuera. Nunca me dijeron que había ningún riesgo”, contó Andrea a La Teja.

Ese lunes comenzó con dolores y decidió viajar desde Puntarenas hasta San José para dar a luz en el Hospital México, buscando una mejor atención. Pero lo que encontró, según su relato, fue indiferencia, desatención constante y decisiones médicas que hoy cuestiona con documentos en mano.

“Cuando llegué, me dijeron que no tenía dinámica, que no había dilatación y me mandaron para la casa, aun sabiendo que yo era de Puntarenas y que ya no había buses. Me tuve que quedar cerca del hospital”, recordó.

Horas después, con la fuente reventada, regresó en ambulancia y fue internada. Ahí empezó lo que ella describe como una pesadilla.

“A mi bebé se le empezaron a bajar los latidos del corazón y me decían que estaba dormida. Yo les decía que no, que algo no estaba bien. El corazón de madre no falla”, aseguró.

Asegura doña Andrea que ella llegó con 38 semanas y una bebé sana. (Marcela_Bertozzi)

Andrea comenta que durante más de cuatro horas pidió que la evaluara otro especialista, que le hicieran una cesárea, que intervinieran de inmediato.

“Yo pedí una segunda opinión, pedí que llamaran a un doctor con más experiencia. La doctora que llegó era muy joven y cuando yo le pedí ayuda, se enojó. Me dijo que no me iba a hacer una cesárea solo porque yo quisiera. Se fue… y nos dejó”, afirmó.

Eva Margarita nació con tres circulares de cordón al cuello, asfixiada, sin respirar. Nunca lloró.

“Cuando nació estaba morada. Aquello era un mercado, todo el mundo gritaba. A mí me sacaron del cuarto para que no viera lo que le hacían a mi bebé. Eso tampoco lo podían hacer”, dijo.

La bebé vivió menos de diez horas, siempre con muerte cerebral. La autopsia confirmó asfixia perinatal severa.

“Un doctor se sentó conmigo y me dijo: ‘Mamá, vaya y pelee por su bebé, esto no tenía que haber pasado. Desde la primera desaceleración debieron hacerle una cesárea’”, recuerda entre lágrimas.

El dolor no terminó ahí. Andrea asegura que siguió sufriendo violencia, incluso, después de la muerte de su hija.

“Tuve que dejar a mi bebé en la morgue y esperar a que mi esposo regresara al país. “Entré embarazada con una bebé sana de 38 semanas y me la entregaron en la morgue hecha un tuco de hielo”.

Doña Andrea tenía dos hijos antes de la bebita que falleció y después tuvo una más, que como ella dice, es su bebé arcoiris. (Shutterstock)

“Cuando la fui a recoger me la entregaron congelada, como un muñeco. No hubo ni un mínimo de empatía”, contó.

A esto se suman, según ella, comentarios crueles por parte del personal de enfermería.

“Una enfermera me dijo que como había temblado esa noche, tal vez del susto mi bebé se había enrollado con el cordón, como si fuera culpa mía. Eso es violencia obstétrica”, afirmó.

El testimonio de Andrea cobra aún más peso porque en Costa Rica, cada 9 de enero, se conmemora el Día Institucional contra la Violencia Obstétrica, declarado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para sensibilizar sobre la violencia de género en la atención del embarazo, parto y postparto, a raíz de denuncias sociales y antecedentes legales.

“Yo llegué sana, con un embarazo a término, esperando salir feliz con mi bebé. Salí rota. No existe una palabra para una madre que pierde a un hijo, porque esto nunca debió pasar”, expresó.

Andrea presentó denuncias por mala praxis médica ante la Fiscalía y asegura que, a más de dos años, el proceso avanza lentamente. Incluso, denuncia la desaparición de monitoreos clave del expediente clínico.

“Yo no quiero venganza. Quiero justicia. Quiero que esta doctora sepa lo que hizo para que no vuelva a pasarle a otra mamá. A mí me mataron en vida”, dijo.

Hoy, Andrea cuenta los días desde que murió Eva Margarita. Ya van más de 750.

“Yo prácticamente me morí cuando murió mi hija. Si cuento mi historia es para que ninguna otra mujer tenga que vivir este infierno”, concluyó.

En La Teja consultamos al Hospital México sobre este caso, pero hasta el momento no nos han respondido.

Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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