Las diputadas que conforman la Comisión de la Mujer en la Asamblea Legislativa votaron, en primera instancia, a favor de eliminar la pastilla anticonceptiva de emergencia de un proyecto de ley que busca garantizar la atención integral a las víctimas de violación sexual durante las primeras 72 horas.
Esta medida, referente al fármaco que ya se suministra, según los protocolos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), fue apoyada por las legisladoras oficialistas y las del Partido Liberación Nacional (PLN). La diputada del Frente Amplio, Vianney Mora, fue la única que votó en contra, al defender que esta es una herramienta central y urgente para prevenir un embarazo tras una agresión.
La legisladora Kattia Calvo explicó que votaron por excluir la pastilla debido a dudas sobre los efectos del medicamento y por las convicciones de su fracción de proteger la vida desde la concepción, ya que les preocupaba que se le suministrara a una mujer que, sin saberlo, ya estuviera embarazada antes del ataque.
Tras la fuerte polémica generada por la votación, las diputadas del partido Pueblo Soberano convocaron una conferencia de prensa en horas de la tarde del mismo jueves para anunciar un cambio de postura.
Calvo indicó que -tras escuchar diversos criterios- acordaron reincorporar la pastilla al proyecto, pero con la condición de que a la víctima se le realice previamente una prueba de embarazo.
Para lograrlo, anunciaron que se acordó devolver el proyecto de ley a revisión para hacer las modificaciones correspondientes, ya que, por lo avanzado del proceso legislativo, no podían presentar más mociones.
¿Qué es verdaderamente este medicamento?
El debate no solo sacudió el Congreso, sino que desnudó el desconocimiento que rodea a este fármaco y a las pruebas de detección temprana.
Para aclarar las dudas, La Teja consultó al reconocido ginecólogo Mauro Fernández, quien despejó las preguntas sobre el fármaco.
Para evacuar la inquietud más común, el médico explica que el anticonceptivo de emergencia no es abortivo.
En Costa Rica, el medicamento aprobado y utilizado por la CCSS es el levonorgestrel, el cual, según detalla el experto, es muy similar a las hormonas que produce la mujer de forma natural durante el embarazo.
El especialista cita la literatura médica del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés), donde se subraya que esta píldora suele confundirse con el aborto médico, a pesar de que son procesos completamente distintos.
“No va a ser abortivo, sino anticonceptivo, evita la concepción. Si ya se dio no va a dañar al niño, que es el término que se dice en medicina. Entonces, lo que se sabe es que el levonorgestrel, que se usa en dosis usualmente de 1 o 1,5 mg, la literatura es muy clara, no impide la implantación de un óvulo ya fecundado, que eso es lo que sería el abortivo”.
Sobre el temor de qué pasaría si una mujer en estado de gestación ingiere el medicamento sin saberlo, Fernández es categórico al indicar que no existe riesgo alguno.
“Bueno, ¿qué pasa si hoy una mujer que tiene cuatro o seis semanas de embarazo, por error se tomó unas pastillas de levonorgestrel? Las investigaciones científicas muestran que la exposición accidental a levonorgestrel durante el inicio del embarazo no aumenta el riesgo de aborto espontáneo, malformaciones o alteraciones en el desarrollo. Porque es una sustancia similar a las que se manejan en el embarazo”.
Además, ante la duda sobre la posibilidad de realizar una prueba de embarazo antes de suministrar la pastilla (como se plantearía en la Asamblea), el médico advirtió que dichos exámenes dan positivo hasta tres o cuatro semanas después de la última regla, lo que hace médicamente inviable detectar una fecundación en los primeros días.
“Imaginémonos que hoy a las 3 de la tarde esta mujer se embaraza. Mañana, pasado mañana y pasado pasado mañana, es decir, a las 24, 48 y 72 horas, la prueba va a estar negativa. Es ahí donde se usa la píldora del día siguiente. Y no hay forma de que uno sepa que está embarazada. El ultrasonido tampoco lo va a detectar, (…). Nadie, nadie detecta un embarazo en el mundo con tres días”.
Finalmente, el doctor enfatizó en que las dudas de las diputadas y de cientos de mujeres son completamente válidas y comprensibles.
“A mí me parece muy bien que ella (la diputada que explicó los motivos de la votación) tenga miedo. Y también que tenga dudas, es muy pertinente, no descalifica a una persona tener ese tipo de inquietud. Es más, me parece plausible que se tenga ese tipo de duda y también que busquen la información correspondiente. (…) Y muy probablemente, lo que proceda es que se lo consulten".
Así las cosas, la decisión de las diputadas de exigir un test previo antes de entregar el fármaco choca de frente con la realidad médica.
En el papel, las congresistas intentaron calmar las aguas y dar tranquilidad a las mujeres que tienen dudas; sin embargo, en la práctica estarían imponiendo un requisito poco útil que retrasaría la atención urgente de la víctima.


