Yenci Aguilar Arroyo.19 enero
Gregorio come pollo grito de KFC dos veces por semana y ese gusto se lo inculcó a su hija. Cortesía.
Gregorio come pollo grito de KFC dos veces por semana y ese gusto se lo inculcó a su hija. Cortesía.

Gregorio Corrales, cuando tenía unos 6 años, se escapaba con los compas para darse un gustito que lo hacía chuparse los dedos: ir a comerse dos piezas de pollo frito al restaurante KFC, ubicado en paseo Colón, en Chepe.

Corrales se ganaba unos cinquitos en el Costa Rica Country Club, asistiendo a los jugadores de golf y con esa plata podía probar uno de sus platillos preferidos.

“Antes todo era muy diferente. Uno podía trabajar y con lo que me ganaba me iba al restaurante de paseo Colón, que era el que me quedaba más cerca. Para mí, la combinación ideal era el combo de dos piezas, la bebida la rendía al máximo porque no había ‘refill’ y eso me hacía muy feliz”, contó este vecino de San Antonio de Escazú.

"Por la dinámica de mi trabajo, ando por varias partes del país y en cada sitio en el que me encuentro busco un KFC para comer pollito. Esto es como una tradición que mantengo desde hace años”, Gregorio Corrales, cliente de KFC.

Desde entonces, Gregorio mantiene el hábito de comer pollo en esa cadena de restaurantes, que precisamente en este 2020 cumple 50 años de estar en el país y por eso les contamos esta historia.

Para este escazuceño, su restaurante favorito es el de paseo Colón, porque le trae a la mente sus mejores recuerdos de infancia y porque, según él, el sabor del pollo es diferente al de los otros locales.

“Considero que la temática de los restaurantes no ha variado mucho. En este momento trabajo como DJ y, por la dinámica de mi trabajo, ando por varias partes del país y en cada sitio en el que me encuentro busco un KFC para comer pollito. Esto es como una tradición que mantengo desde hace años”.

Es tal el amor por la receta del Coronel Sanders, que Gregorio se lo inculcó a su hija (no quiso revelar su nombre por seguridad) y destacó que ambos son felices degustando las piezas originales.

“Sentimos que el sabor del pollo del restaurante de paseo Colón es el mejor, algo hay diferente en cuanto a los condimentos con los que se hace el pollo, es una diferencia que siempre noto. Visito cualquiera de los restaurantes una o dos veces por semana y mi felicidad es probar las dos piezas, la bebida y el biscuit. A mi hija le compro el ‘Chicky Pack’ y una pieza adicional”, detalló.

A Gregorio le quedaba más cerca ir a comer al restaurante ubicado en paseo Colón y por eso al día de hoy sigue siendo su preferido. José Cordero
A Gregorio le quedaba más cerca ir a comer al restaurante ubicado en paseo Colón y por eso al día de hoy sigue siendo su preferido. José Cordero
Por amor a sus hijos

A diferencia de Gregorio, don Billy Morúa no come pollo frito, pero es cliente frecuente de KFC porque a sus hijos, Santiago, Samuel y Mathías, les encanta la comida del lugar.

“Todo comenzó porque buscamos un lugar para celebrar los tres añitos de Santiago y Samuel, que son gemelos. Entonces encontramos que los precios y todo lo que nos ofrecía KFC era más cómodo y accesible para nosotros, en comparación con otras cadenas de restaurantes. Ya he celebrado varios de los cumpleaños de mis hijos en esos restaurantes”, explicó.

Los pequeños Samuel, Mathías y Santiago son felices cuando su papá, Billy Morúa, los lleva a KFC. Cortesía.
Los pequeños Samuel, Mathías y Santiago son felices cuando su papá, Billy Morúa, los lleva a KFC. Cortesía.

“Me gusta el ambiente y todo lo que hay en el restaurante de Curridabat, cerca de Plaza del Sol. Como hemos hecho varias fiestas allí, la gerente y el personal del restaurante son muy atentos, ya nos conocen y se preocupan por satisfacer mis necesidades y los deseos de mis hijos. El servicio es de calidad y el pollo frito es de la comida preferida de los ticos”, comentó este vecino de San Antonio de Desamparados.

7 fiestas de cumpleaños ha celebrado Billy en KFC en los últimos 5 años.

Billy agregó que sus pequeños son amantes del pollo frito y visitan estos restaurantes una vez por quincena. Para él no es problema llevarlos a los locales ubicados en el Mall San Pedro, en Multiplaza o cualquiera que quede cerca de su casa. Todo por ver felices a sus retoños.

“A Santiago y Samuel les gusta comerse una piecita, mientras que Mathías prefiere los nuggets por ser más pequeño. Ellos siempre me piden que los lleve a comer pollo, porque además de la comida, les gusta divertirse en el área de juegos”, añadió.