Shirley Sandí.27 mayo, 2020

La emergencia por el COVID-19 nos ha dejado muchas enseñanzas. Una de estas es la importancia de estar preparados para hacer frente a situaciones inesperadas que pueden afectar nuestro bolsillo.

Con la crisis de coronavirus muchos se vieron con los bolsillos vacíos. Crédito: Shutterstock
Con la crisis de coronavirus muchos se vieron con los bolsillos vacíos. Crédito: Shutterstock

Un fondo para emergencias es un ahorro especial destinado, únicamente, para cubrir o compensar los gastos que devengan de situaciones imprevistas, tales como: la pérdida de empleo, accidentes, enfermedades, entre otras.

“Este tipo de ahorro es como una red de seguridad para las personas, por este motivo solo se debe utilizar cuando se enfrentan gastos no planificados derivados de una emergencia. El objetivo de este fondo es garantizar la estabilidad financiera de la persona por un periodo de tiempo determinado cuando los gastos aumentan por una crisis o situación inesperada”, explicó Laura Céspedes, gerente de productos de Depósito de Scotiabank.

De acuerdo con un estudio de la Asociación Bancaria Costarricense del 2018, el 52% de los costarricenses ahorra. De estos, un 65% asegura que sus ahorros se destinan a la cobertura de imprevistos.

Cinco claves

Estas son las cinco claves para comenzar a hacer un fondo de emergencias:

1. Determine el monto a ahorrar: el ahorro debe ser medible, realista y oportuno. Establezca cuál es su meta y el plazo que tiene para cumplirla, de esta manera sabrá el monto que debe aportar. En el caso de fondos para emergencias, se recomienda ahorrar, por lo menos, el valor equivalente a tres o seis meses de gastos.

2. Inicie cuanto antes: para muchas personas, ahorrar no es una prioridad, sin embargo, es una práctica fundamental para tener una buena salud financiera. Reserve una pequeña cantidad de sus ingresos cada semana o cada dos semanas hasta llegar a su meta.

3. Elija el producto de ahorro que mejor se ajuste a sus necesidades: por seguridad, se aconseja mantener los ahorros en un banco. Elija un producto a la vista, preferiblemente, que le permita disponer de su ahorro en el momento que lo requiera sin pagar penalidades, como por ejemplo, una cuenta de ahorro tradicional, un ahorro programado como la Cuenta Futura de Scotiabank o un Certifondo.

4. Utilice el dinero solo cuando sea necesario: destine su ahorro solo para gastos directamente relacionados con una emergencia. Resista la tentación de disponer de este, de forma total o parcial, para otros gastos que no sean urgentes, inesperados y necesarios.

Si ya utilizó el dinero, vuelva a iniciar su plan de ahorro a la mayor brevedad posible, con pequeños aportes hasta recuperar el monto requerido para cubrir sus gastos mensuales.

5. ¡Siga ahorrando!: el fondo para emergencias es solo el primer paso hacia la libertad financiera. Una vez que logre su meta de ahorro para emergencias, continúe con esta importante práctica, establezca nuevas metas a corto y mediano plazo y adquiera nuevos productos de ahorro.

“Una vez la persona haya logrado tener un ahorro que le sirva como ‘colchón financiero’ en caso de situaciones imprevistas; se recomienda empezar a invertir para hacer crecer su patrimonio. Estas prácticas son esenciales para tener estabilidad financiera en el corto, mediano y largo plazo”, finalizó Céspedes.