Eduardo Vega.5 junio

En el puritico centro de San José, ahí por la escultura de La Chola, en bulevar de la avenida central, nos encontramos con doña Teresa Madrigal, quien nació en barrio El Cerro de Quepos y cuando vio un yoyo de madera se devolvió inmediatamente a su infancia.

Este 6 de junio se celebra el Día Internacional del yoyo y al enterarse a doña Tere nos contó su experiencia con el antiguo juguete.

Doña Tere salió buenísima para el yoyo, hasta el día de hoy le encanta jugarlo. Foto Eduardo Vega Arguijo.
Doña Tere salió buenísima para el yoyo, hasta el día de hoy le encanta jugarlo. Foto Eduardo Vega Arguijo.

“Yo tengo diez hermanos y todos ellos jugaban y jugaban durante todo el día, por eso fue que aprendí muy bien a jugar yoyo, nos encantaba, era un juego muy divertido y muy sano… eran otros tiempos cuando los juegos ocupaban esfuerzo físico, ahora todo se juega en computadora”, nos comentó esta quepeña de 60 años.

Con un yoyo de madera y pintado de rojo doña Tere se acordó de don Manuel Morales, el señor que vivía al frente de su casa en Quepos y que hacía yoyos de madera, pero no los pintaba. Don Manuel se los regalaba a ella y a sus hermanos.

“Uno disfrutaba el yoyo haciendo miles de cosas, jugábamos todo el día. Para aprender a usarlo nos enseñaban los otros chiquillos y así era como se iba consolidando la amistad entre vecinos.

"Ya todo eso pasó, ahora ni se hablan los niños, cada cual viendo su pantalla y ojalá que nadie los moleste” recordó con nostalgia doña Tere.

Juguete histórico

El yoyo es el segundo juguete más antiguo de la humanidad. Solo las muñecas aparecieron antes como generador de grandes alegrías para los pequeñines.

Los registros del yoyo se remontan a la Grecia clásica, o sea, muchos miles de miles de años (fue por la época 500 antes de Cristo).

Esto se comprobó porque en excavaciones se encontraron vasijas con dibujos de niños jugando yoyo. Los griegos comenzaron haciéndolos de terracota (archilla horneada para endurecerla).

También se sabe que para el año 1000 antes de Cristo, los chinos utilizaban yoyos para hipnotizar. Otras versiones aseguran que en un principio se usaron para la cacería.

Por ahí del año 1.800, el yoyo llegó a Europa. En Inglaterra le decían “juguete del Príncipe de Gales” y los franceses lo nombraron el “juguete increíble”. A Estados Unidos llegó en 1.860.

El yoyo hasta tiene su propio Campeonato Mundial, este 2019 se celebrará en Cleveland, Estados Unidos entre el 7 y el 10 de agosto. Estarán más de 300 participantes de más de 20 países como Japón, Estados Unidos, China, Brasil y México, entre otros.