Eduardo Vega.14 julio
Natalia Zárate y su hijo Santiago Gómez
Natalia Zárate y su hijo Santiago Gómez

De acuerdo al Tribunal Supremo de Elecciones los nombres más usados por los ticos desde el 2009 son Santiago (6.399 veces) y Valentina (5.089).

Hay otros preferidos como Sebastián (4.528) e Isabella (3.759), pero pierden esa primera posición y por goleada.

“Yo estaba segura que el nombre de mi hijo tenía que ser bíblico por eso pensé en Samuel, pero a mi esposo no le gustó, él me dijo que Tiago, entonces decidí ponerle el santo adelante y ahí los dos quedamos muy satisfechos con Santiago. La verdad fue muy rápida la decisión, antes del final de los dos primeros meses de embarazo ya lo teníamos”, contó Natalia Zárate.

Con mucha alegría Natalia, de 35 años y vecina de Alajuela, nos contó cómo fue que aquel 8 de febrero del 2010, al nacer su hijo, lo registró como Santiago, después de unos durísimos nueve meses en los cuales, incluso, llegó a pensar que perdería el bebito.

“Por eso estaba segura que debía ser nombre bíblico, porque se lo dediqué a Dios”.

¿Es verdad que los Santiagos son muy inquietillos?, le preguntamos.

“Totalmente. Son muy cariñosos, muy nobles y muy inquietos, el mío salió así”, agregó esta mamita orgullosa por su Santiaguito que fue su primer hijo.

Santiago Vargas y su mamá Lucrecia Zúñiga
Santiago Vargas y su mamá Lucrecia Zúñiga
Los 10 más sonados. En hombres, después de Santiago, sigue Sebastián, Mathías, Samuel, Matías, Gabriel, Mateo, Isaac y Thiago; en mujeres, después de Valentina, sigue Isabella, Mariángel, Sofía, Samantha, Luciana, Jimena, y Camila.

Doña Lucrecia Zúñiga tiene otro Santiago, de apellido Vargas, ella es de San José, y su hijo nació el primero de abril del 2016.

“En realidad fue mi hijo mayor, Juan Pablo, quien decidió el nombre, cuando el doctor nos dijo en el ultrasonido que era un varoncito, Juanpa dijo que se llamaba Santiago y bueno, aunque pensamos en discutir y analizar primero, el nombre nos gustó porque es lindo y por su significado (bíblicamente significa Con la gracia de Dios) entonces decidimos que estaba bien”, recordó esta mamita josefina.

El Santiaguito de doña Lucrecia es su bebé arcoíris, así se le llama a los hijos que nacen después de que los papitos, por alguna razón, perdieron un bebé durante o después del parto. El dolor de la pérdida es la tormenta y el nacimiento de un nuevo hijo es el arcoíris después de la tormenta.

Las valientes

Valentina Castro Alpízar tiene nueve añitos, nació el 24 de octubre del 2010, en Curridabat, su mamita, doña Marisol Alpízar, nos explicó que llegó a ese nombre después de hacer una gigante lista de nombres, la cual poco a poco fue cortando hasta que le quedaron como diez, pero una revista lo cambió todo.

Ana Lucía Vargas con Valentina Tarcotte
Ana Lucía Vargas con Valentina Tarcotte

“Entre ese ‘listómetro’ de nombres que hice no estaba Valentina, una mañana revisando la revista Hola de España, vi una nota sobre la actriz Salma Hayek, quien tiene una hija que se llama Valentina Paloma, el nombre me encantó y se fue de primero a la lista”, explicó para inmediatamente asegurar que su hija le hace honor a lo que significa el nombre, es una niña muy cariñosa, segura y valiente.

Ana Lucía Vargas es mamá de una Valentina, ella recuerda que el nombre lo supo siempre porque su hija es una valiente arcoíris y por eso jamás dudó.

“Valentina calza perfecto con ese valor y fuerza que tuvo y tiene mi hija”, asegura.

Don Fred Venegas es el papá de otra Valentina, viven en Santo Domingo de Heredia y nos explica cómo llegaron al nombre.

“Elegimos su nombre porque le pedimos a Dios por cinco años que nos dejara ser padres y cuando nos heredó una princesa le pusimos Valentina para que fuera una niña valiente, sociable y con un gran corazón; de verdad que ella es todo lo que le pedimos a Dios”, nos contó.

Fred Venegas y Valentina Venegas
Fred Venegas y Valentina Venegas

La sicóloga María Ester Flores reconoce que los nombres tienen una intención desde que se piensan y se ponen. Lo ideal, dice, es no ponerle el nombre de otro integrante de la familia, para que no suceda que cada vez que se dice el nombre del chiquito se acuerden del abuelo.

“Desde las motivaciones de los padres, por lo general, hay una muy marcada lealtad, si el abuelo fue Carlos, el papá fue Carlos y ambos fueron abogados, se le pone al nieto Carlos para que siga la línea y se haga abogado. También lo ponen como el proyecto para darle sentido al hijo con un nombre fuerte, por ejemplo”, aseguró la sicóloga.