Comerciante cuenta cómo le ha costado sobreponerse en medio de la crisis, algo que viven muchos otros comerciantes

Por: Shirley Sandí 27 septiembre

Eida Torres estuvo por 12 años al frente de uno de los restaurantes más reconocidos del país.

Eida Torres fue dueña de Chelles por 12 años, antes trabajó allí como salonera.

Ella fue la dueña de Chelles, el famoso local centenario, que se ubicó en una esquina de la avenida Central (entre la avenida y calle 9), donde vendían los más ricos arreglados y sándwiches.

Esta pulseadora entró a trabajar a ese lugar hace 28 años como salonera. En ese momento ya era un boom, todo el mundo que salía a bailar al salón el Túnel del Tiempo pasaba luego a comer ahí.

También, después de alguna graduación, Chelles era el sitio de reunión más buscado. Hasta había fila para ingresar.

Cuando los antiguos dueños iban a cerrar, ella dijo que se haría cargo. No se arrepiente de esa decisión, pues asegura que ese negocio fue su vida, fue su amor.

Y así vivió tiempos buenos, envió a sus hijos a la escuela, pagó sus gastos y vivía bien.

Pero la situación comenzó a ponerse muy dura con la entrada en vigencia del IVA (1º de julio del 2019), dijo doña Eida.

Los clientes aún recuerdan esta delicia.

El alquiler subió casi a 5 millones, a eso hay que sumarle un millón de la luz, medio millón del agua, tres millones en salarios, las garantías sociales, tributación, entre otros gastos.

“Ya la situación económica estaba dura, las ventas habían bajado un 40% o 50%, ya no daba ni para los gastos”, contó.

Todo eso los obligó a cerrar el lugar en febrero pasado, dejando atrás muchísimas historias por contar.

Sin repuntar

De ahí a la fecha no han logrado levantarse económicamente. Doña Eida y su familia tenían planeado vender productos en estadios y eventos, pero la pandemia tiene suspendidas esas actividades. Ellos viven en Orotina y no les quedó más que pulsearla por Facebook.

Doña Eida la pulsea así por Facebook.

“Ahorita estamos haciendo de todo, pero no vendemos nada. Hacemos combos de verduras, chicharrones, cajetas, pero la gente no compra. Tenemos ocho meses desempleados, no sabemos qué hacer. Un día hicimos una rifa de chicharrones y participaron unas seis mil personas, pero no vendimos ni diez kilos. A veces vendemos un kilo por aquí y otro por allá”, comenta esta comerciante.

“Nadie se imaginaba esta pesadilla y que el Gobierno la manejara tan mal, que la tuviéramos que pagar la clase media, porque no somos tan pobres como para que nos ayuden. Ni chiquitos tengo para que me den la comida del MEP”, Eida Torres, exdueña de Chelles.

"Yo ni tan siquiera pude sobreponerme del luto que fue perder algo tan bello como Chelles, porque de inmediato llegó el ‘quédate en casa y muérete de hambre, depresión y tristeza’”, reclamó.

Eso sí, esta familia de comerciantes aún guarda la esperanza de prosperar, de sacar algún día “el hijo de Chelles”. Pero dicen que abrir de nuevo un negocio formal es muy difícil, casi imposible, por eso visualizan algo tipo exprés.

El icónico restaurante y cafetería Chelles, entre avenida Central y calle 9, cerró sus puertas en febrero. Foto: Rafael Pacheco

Doña Eida recibió recientemente la llamada de un antiguo cliente, que le dijo que se moría de ganas por probar de nuevo sus arreglados y sándwiches de carne especial con queso blanco y cebolla. Eso le encendió el bombillo de que por ahí, quizás, puedan recomenzar.

Si usted también quiere probar los arreglados, sándwiches, chicharrones o cajetas, puede contactarla al 8609-3773.

Chepe a cortina cerrada

Para doña Eida, el centro de San José “ya no vale una peseta”, pues entre indigentes, delincuencia y vendedores ambulantes, el lugar ya no es atractivo comercialmente.

“Hoy tenemos la capital más fea y sucia. Los adoquines para nosotros fueron un fracaso, solo trajeron desgracia, ya no hay dónde parquear. Una vez pusimos una pizarra en la avenida y la policía municipal se la llevó sin decirnos nada. A la gente que llegaba de madrugada a comer les bajaban las placas. En este país solo molestan a los que trabajan.

Aquí funcionó por mucho tiempo un restaurante As, en calle 4. También vimos cerrado Carl's Junior, a un costado del parque Central.

"El barrio Chino no sirvió para nada, pero en el lado de El Rey (el hotel) ninguna autoridad llega a molestar. Yo no he vuelto a San José desde que cerramos, si lo hago seguro me siento a llorar viendo mi negocio cerrado”, comentó dolida.

La Teja se dio la vuelta por la capital y realmente pasar por el centro de San José ahora no es lo mismo.

Muchos de los rótulos de “se alquila” y las cortinas cerradas que se observan en las avenidas y calles, están en locales que hicieron historia y que generan un sentimiento de vacío al ver que están desocupados.

Nos referimos a comercios como la primera Pizza Hut de Centroamérica, que se ubicó en calle 4, al costado este del Banco de Costa Rica, la cual abrió sus puertas en 1972. Sitio indiscutible de visita cuando, años atrás, uno se ponía la mejor ropa para ir a Chepe.

Ahora lo que se observa ahí es un local vacío y remodelado.

La Teja intentó conversar con voceros de Pizza Hut, pero no fue posible.

El que sí nos habló fue Manuel Vargas, el dueño del chinamo de La Abuela, que queda casi al frente de ese local donde estaba la pizzería (sobre la misma acera). Al lugar le dicen así porque su mamá es famosa, es doña Mercedes Taboada, una queridísima chancera de 98 años.

“Nos dio mucha tristeza el cierre, ese negocio era muy bueno, nos hace mucha falta. Nosotros tenemos 38 años de estar ahí ubicados y los trabajadores siempre fueron muy bellas personas, tenían muy buena atención, era un negocio muy aseado. Fue una lástima que lo hayan quitado, pero cuando comenzó la pandemia todos los negocios comenzaron a decaer hasta en un 80% aquí en San José″, dijo don Mario, quien recordó que ahí hacía las fiestas de cumpleaños de sus hijos.

Don Mario vende ropa deportiva y hace estampados de camisas. Dice que sus ventas también han caído un montón porque la gente no puede ir a los estadios. Así que la están pulseando con mascarillas.

Los rótulos de "se alquila" se ven por todo lado.

Para rematar, a él también lo quieren quitar de ahí. Dice que la municipalidad busca aplicarles un reglamento de espacio en la acera y mandarlos para el sector del Museo de los Niños, pero van a pelear para que esto no suceda.

Para la muni todo está bien

Del lado de la municipalidad de San José, sostienen que la capital sigue siendo la ciudad con más capacidad comercial.

Rafael Arias, asesor del alcalde Johnny Araya, comentó que pese a la crisis de ingresos que enfrenta el país desde hace unos 4 años, en San José se había sentido menos el impacto. Sin embargo, reconoció que con la pandemia, el centro de Chepe ha sufrido una baja comercial que no deja de ser importante.

Mercedes Taboada, chancera de 98 años, era muy amiga del personal de Pizza Hut.

“Gracias a la red peatonal y de bulevares con que cuenta la cuidad, donde miles de personas transitan, es que hemos podido tener una contención a los impactos de la crisis. Ciertamente el centro de San José se volvió un poco caro en cuanto al alquiler de locales, y eso es debido al gran potencial comercial. Aún hoy con la crisis, miles de negocios siguen luchando por poder sobrellevar la situación”, aseguró Arias, quien resaltó que el municipio ha hecho esfuerzos con las cámaras para potenciar el lugar.

Asegura que es una ciudad que se reinventa, que primero fue industrial y ahora el comercio debe evolucionar hacia formas más creativas para convencer a la gente de visitarlos, por la fuerza que han tomado las ventas por Internet.

El local de Pizza Hut abrió en 1972.
Buscan ofertas

Allan Gerli, representante del sector de tiendas de la Cámara de Comercio, comentó que, debido a la crisis, un 30% de los negocios han dejado de existir.

30% de los negocios han dejado de existir por la crisis, según la Cámara de Comercio.

Con las reaperturas recientes se enfrentan al reto de ver si los negocios pueden salir adelante.

Ahora la ley de oferta y demanda jugará un papel importante para ver si el precio de los alquileres se ajusta también a los nuevos tiempos.

Agregó que desde agosto se inició el proceso de reactivación, con buen resultado para los empleos.

En el sector tiendas se ha vendido en estos meses, en promedio, un 15% menos que en el 2019. Unos locales han vendido al 100%, otros a un 60% comparado con el año pasado.

“La gente está buscando más ofertas en lugar de moda. Hay menos compras de impulso. El comprador llega con una visión muy concreta de que lo que quiere comprar, ya no llega a pasear”, comentó Gerli.

En la cadena de tiendas Gollo, por ejemplo, aseguran que la apertura ha servido.

“En este mes vemos una respuesta positiva en las ventas, hemos hecho un gran esfuerzo para conservar el empleo de nuestros más de dos mil colaboradores y la planilla sigue intacta”, destacó Eduardo Córdoba, gerente de mercadeo de Gollo y La Curacao.

Por su parte, el Gobierno desmintió la información que circula en redes sociales sobre un supuesto cierre total de las actividades económicas y un posible desabasto de productos en los supermercados del país en los próximos días.

“Desde el Gobierno tenemos clara la situación que enfrenta el país ante el covid-19 y las consecuencias económicas de toda esta situación. Por eso todas las medidas que hemos adoptado para garantizar la continuidad del negocio, buscan proteger el empleo y la fluidez de la actividad de los sectores. Confiamos en el compromiso de los diversos sectores y las personas para actuar responsablemente en una apertura controlada”, expresó la ministra de Economía, Victoria Hernández.