Eduardo Vega.11 enero, 2018

Cremar a un ser querido que murió y poner las cenizas en una urna para mantenerlas en la casa es de las peores cosas que se le pueden hacer a esa persona que dejó este mundo. Expertos en temas paranormales dicen que con eso se les ata entre los vivos y se les obliga a vagar sin rumbo a la espera de un entierro digno.

Muchas de estas urnas están en casas y eso dispara la actividad paranormal y no deja descansar en paz al fallecido. Cortesía.
Muchas de estas urnas están en casas y eso dispara la actividad paranormal y no deja descansar en paz al fallecido. Cortesía.

Al menos eso fue lo que nos confirmaron dos brujas costarricenses y un experto en la actividad paranormal del grupo “Cazadores de Mitos e Historias del Más Allá”, quienes están pero tallados de trabajo atendiendo casos de gente que de un pronto a otro comenzó a tener fantasmas en sus casas, en las que se movían objetos. Cuando ellos profundizan en el caso se dan cuenta, afirman, que tienen urnas con cenizas de familiares.

Y es que en Tiquicia cada día es más popular la cremación. Según nos confirmaron los amigos de camposanto La Piedad, al mes están cremando entre 50 y 60 cuerpos, algo que no sucedía, por ejemplo, hace tres años. La gente de Jardines del Recuerdo está cremando, según nos confirmaron, entre 80 y 100 cuerpo al mes.

Una cremación en La Piedad va desde los 825 mil colones si es un fallecido reciente, si es un fallecido que ya cumplió cinco años en algún otro cementerio vale 360 mil colones, la que se conoce como cremación de restos. En Jardines del Recuerdo una cremación cuesta ¢975 mil sin velación, con velación vale ¢1,8 millones.

Camposanto La Piedad ofrece la alternativa de que las cenizas de una persona permitan el nacimiento de un arbolito. Tomado del Facebook de Camposanto La Piedad.
Camposanto La Piedad ofrece la alternativa de que las cenizas de una persona permitan el nacimiento de un arbolito. Tomado del Facebook de Camposanto La Piedad.
Sin descansar en paz

La bruja Samantha, quien ya nos ha colaborado en temas paranormales, no está de acuerdo con la cremación. Se puede decir que la odia porque, según ella, cuando no hay un entierro natural y se dejan cenizas entre los vivos, se abren puertas negativas que después cuesta mucho cerrar.

“Por muchas experiencias que he tenido con desencarnados (personas fallecidas que se le han manifestado y le han hablado), ellos afirman que después de que mueren tienen un lapso de tres días y ellos sienten necesidades fisiológicas, les dan ganas de comer, se ponen tristes y muchos me han confirmado que sienten cuando los están quemando porque la cremación casi siempre se da antes de que pasen esos tres días.

Samantha sostiene que al tener cenizas en la casa se mantiene allí mismo la energía de la persona fallecida.

“Eso es atarlos. Ellos no están descansando porque sus familiares los están llorando a cada rato y los piensan más por tener esas cenizas dentro del hogar. El luto no se acaba y entonces los vivos que lloran no descansan y el muerto tampoco”, afirma Samantha.

Las cenizas se ponen en una urna biodegradable y poco a poco se rompe bajo tierra, de forma natural, y da paso a un arbol. Cortesía.
Las cenizas se ponen en una urna biodegradable y poco a poco se rompe bajo tierra, de forma natural, y da paso a un arbol. Cortesía.
Energías negativas

Otra bruja nacional, Patty, está convencida que las cenizas en la casa atrae y mantiene una energía negativa que puede afectar a quien se considera la persona directa que se dejó las cenizas o a algún familiar dentro de la casa.

Ella también le apuesta todo a que una persona al fallecer sea sepultada como tradicionalmente se acostumbra, ya que esto sirve de descanso para los vivos y para los muertos. El entierro cancela la actividad paranormal.

Católicos tampoco

En octubre del año pasado el Vaticano le presentó al mundo un documento sobre la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación.

La Iglesia católica prohíbe algunas prácticas difundidas en la actualidad entre algunas personas como la conservación de las cenizas en el hogar, esparcir las cenizas del difunto en el mar o usarlas para confeccionar recuerdos. Las cenizas, asegura el Vaticano, “deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente”.

“Se irradia y se almacenan efectos negativos porque se acumula la energía de la muerte y eso frena en seco la buena suerte, la prosperidad y la tranquilidad de ese hogar. Queda siempre una relación directa entre el alma del fallecido y sus cenizas y eso hace daño sobre todo si la persona falleció de forma trágica, eso activa mucho más lo negativo”, dijo Patty.

Ambas brujas coinciden en que la cremación no debería ser una práctica después de los funerales, que no es bueno dejarse restos de un muerto en la casa, incluida la ropa que usaba y sus pertenencias, las que se deberían de regalar y que, generalmente, en la casa donde hay cenizas hay manifestaciones fantasmales.

Las cremaciones en Jardines del Recuerdo han crecido significativamente en los últimos tres años. Tomado del Facebook de Jardines del Recuerdo.
Las cremaciones en Jardines del Recuerdo han crecido significativamente en los últimos tres años. Tomado del Facebook de Jardines del Recuerdo.

Ricardo Aguilar, investigador paranormal, refirió a las nuevas decisiones de la Iglesia católica sobre las cenizas porque el Vaticano tampoco aprueba que esos restos de un fallecido se queden en una casa.

“Se ha sabido que personas buscan robarse las cenizas de fallecidos para brujería negra y eso sí es complicado, por eso lo mejor es darle una sepultura tradicional a los cuerpos, así se evitan situaciones como esos robos o que al familiar se le caigan accidentalmente”, afirmó Aguilar.