Por: Shirley Sandí.   11 agosto

Niza Sanz y su esposa Christine Unold son mamás, son pareja y vivirán este Día de la Madre de una forma distinta.

Ellas son la cabeza de una familia homoparental (donde una pareja de hombres o de mujeres se convierten en padres). Su familia está conformada por tres niños, a quienes les cambiaron todas las reglas del juego cuando regresaron a vivir a Costa Rica.

Ambas mamás se conocieron hace 14 años en nuestro país, Niza es costarricense - española y Christine es suiza. Como Niza trabaja para una empresa multinacional la enviaban a varios países a trabajar y su pareja iba con ella.Fue así como vivieron en Ecuador, Suiza y en unos años que estuvieron en España aprovecharon para casarse.

Así también decidieron tener hijos. Mediante un proceso de inseminación artificial con un donante anónimo en Dinamarca, ambas pudieron ser mamás. Niza de un par de gemelos (Gabriel y Julián) que están a punto de cumplir ocho años y Christine de otro niño de cinco años (Diego).

La pareja regresó a Costa Rica hace tres años por cuestiones laborales, ya que a Niza, quien es mercadóloga, la nombraron acá. Sin embargo, ese cambio significó un giro de 180 grados en su vida.

¿Qué decidió la Sala Cuarta
Los magistrados anularon la norma del Código de Familia que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero a su vez suspendió durante 18 meses la entrada en vigencia de esta sentencia para permitirle a la Asamblea Legislativa regular las condiciones con que se ejecutarán dichos matrimonios (por ejemplo, si tendrán los mismos derechos que las uniones entre hombre y mujer).

En todos los países donde han vivido a ambas las reconocen como madres de sus hijos, en el nuestro no. Cuando fueron a inscribirlos en el registro les negaron esa posiblidad, ya que su matrimonio aquí no es legal, así que de pasar a tener los apellidos de ambas, ahora los niños solo tienen los de Niza.

"Cuando el Estado desconoce nuestra realidad familiar, nos pone a vivir al margen de la ley y a los niños en estado de vulnerabilidad. ¿Y si me pasa algo a mí? ¿Y si me muero? Si eso pasa mis hijos se vuelven huérfanos, a mi esposa la sacaron de nuestras vidas legalmente, para un juez es solo una amiga que vive con nosotros, sería terrible", comentó Niza.

"Esa es una falta de respeto a la identidad de nuestros hijos. El Estado les arrebató una de sus mamás", agregó.

Esperanza

Cuando Niza y Christine recibieron la noticia, el miércoles anterior, de que la Sala Cuarta dio luz verde al matrimonio gay, pero a su vez suspendió durante 18 meses la entrada en vigencia de esta sentencia, ambas vieron un rayo de luz al final del túnel.

“Nos da esperanza, pero me tiene indignada el tiempo de espera, es extender una situación de injusticia, estamos seguros que en la Asamblea Legislativa no pasará nada”, dijo Niza.

Y es que vivir dentro de una familia homoparental en Costa Rica lleva consigo muchos retos. Cuando llegaron al condominio donde vivirían fueron tachados inmediatamente. “Los papás les decían a los chiquitos: a esa casa no van”, contó Niza.

Lo curioso es que tres años después esa casa es el centro de reunión de la mayoría de niños del barrio. A los pequeñines les encanta que ahí no se ve tele ni se juega con videojuegos, ahí hacen competencias de rayuela, de patines, comen snaks saludables, y ¡leen!

Niza reitera que son una familia normal, feliz, solo necesitan el marco legal que les dé la tranquilidad de dormir en paz y de celebrar el Día de la Madre como se debe.

Los diputados se mostraron chivas por la decisión de los magistrados de pasarles la papa caliente del matrimonio gay. Los legisladores tacharon la decisión de poco clara y aseguran que los 18 meses que estará la iniciativa en el Congreso no pasará gran cosa, ya que las diferencias de criterio entre bancadas son radicales.