Eduardo Vega.21 septiembre

“Me quedé congelado. No pensé en la cámara. No pensé en fotografiarlo. Simplemente me dejó helado. Por fin lo tenía de frente, lo andaba buscando, pero usted no se imagina lo majestuoso que es. La sensación de ver un tucán blanco es especial. Me tuvieron casi que gritar para que comenzara a hacerle fotos, yo estaba fascinado”.

El animalito es lindísimo. Foto: Carlos Bolaños
El animalito es lindísimo. Foto: Carlos Bolaños

Carlos Bolaños, fotógrafo aficionado, se impuso la misión de fotografiar aquel tucán blanco del que muy pocos sabían y algunos hablaban en Guápiles. Incluso llegó a pensar que era una leyenda. Un amigo le pegaba sus buenas vaciladas diciéndole que era pura paja, un invento, que ese tucán blanco no existía.

Sin embargo, hace un año una señora le enseñó una foto que le mandó un amigo suyo de una finca y cuando la vio no podía creerlo. “La foto no era de gran calidad y se dijo "ahora me toca a mí, con mi cámara voy a demostrar que sí existe el tucán blanco”.

La fotografía es el pasatiempo de don Carlos, quien trabaja para la Caja de Seguro Social y tuvo que dejar otras aficiones como la bicicleta por motivos de salud; entonces su esposa, doña Johanna Chaves, lo motivó a invertir su tiempo con la fotografía.

“Me enamoré profundamente de la fotografía, sobre todo de la fotografía de aves. Por eso conocí la historia del tucán blanco y lo convertí en mi obsesión. Tenía que fotografiarlo, no me importó nunca el tiempo, sabía que lo iba a lograr”, comentó este guapileño de 45 años.

Costó verlo, pero la espera lo valió. Foto: Carlos Bolaños
Costó verlo, pero la espera lo valió. Foto: Carlos Bolaños

Pasaron doce meses y el fotógrafo estaba sin ninguna pista del ave. Por más que salía con su cámara no pasaba nada, hasta que hace quince días le hablaron de dónde había sido tomada aquella foto de mala calidad.

“Ya con una finca ubicada me fui directo y decidido. Durante cuatro días me dediqué a tiempo completo, todo el día, a caminar por la zona para buscarlo, pero nada. El cuarto día, voy a ser sincero, perdí la esperanza, entonces tomé la decisión de devolverme y olvidarme del tucán blanco por unos días.

“Sin embargo, el guarda de la finca me animó, me dijo ‘vamos, siga, no afloje, ya vamos a verlo, no afloje’. Entonces me quedé varias horas más y de un pronto a otro apareció. ‘Véalo ahí. ¡Se lo dije que lo íbamos a encontrar. Se lo dije!’, me decía en voz baja el guarda de la finca… En ese momento me quedé congelado”, explica Carlos.

Cuando pudo reaccionar, activó la cámara Nikon D7500, pero el tucán estaba como a seis metros de altura y a cuatro árboles de distancia. "Entonces me alisté y le di tiempo, pasó a tres árboles de distancia, después a dos y bajó como a tres metros de altura en una zona con pocas ramas.

"Fue ahí cuando lo agarré, no puedo explicar lo que sentía con cada foto que le iba tomando. Yo sabía que la luz, la distancia, el lente y la cámara estaban en perfecta coordinación, por eso sabía que las fotos eran buenas”, recordó.

Un ejemplar único, sin duda. Foto: Carlos Bolaños
Un ejemplar único, sin duda. Foto: Carlos Bolaños

Cualquiera podría decir que se acabó la búsqueda y que con las fotos quedó totalmente satisfecho, pero no fue así. Todas las fotos son del tucán blanco sobre un árbol. “No lo agarré volando, fue imposible, no pude, por eso ahora me voy a dedicar a buscarlo para agarrarlo al vuelo, pero no por mí, sino por la gente, es que es majestuoso su vuelo y es importante que la gente lo vea”, dijo.

Ahora, ¿por qué el tucán es blanco? Es muy posible que se debe a que tiene leucismo, una curiosidad genética hereditaria que les da a las aves un color blanco en el plumaje, pero los ojos se mantienen normales. No es albinismo, porque las aves (o animales) con leucismo no son sensibles al sol, de hecho, la ciencia ha comprobado que pueden hasta ser más resistentes al sol porque el color blanco eleva la protección al calor.

“El tucán blanco es majestuoso cuando está sobre un árbol, pero es inexplicable lo que se siente cuando vuela”. Carlos Bolaños, fotógrafo aficionado.

Es muy posible que este tucán blanco fotografiado por Carlos produzca melanina normalmente, pero el pigmento, como en el resto de las aves, no se le deposita en las células de las plumas, por eso se quedan blancas.

Carlos no podía creer lo que estaba viendo. Cortesía
Carlos no podía creer lo que estaba viendo. Cortesía

Hay varios niveles de leucismo, hay aves completamente blancas y otras, como el tucán de Guápiles, que tiene plumas blancas y plumas con buen color.