Karen Fernández.29 octubre

Don Ricardo Amador Céspedes, fundador de la empresa costarricense Irex, murió el 24 de octubre a sus 99 años y, según lo que pudimos conocer de él a través de su hija Ana Amador, fue un adelantado a su tiempo.

Jovial, humilde y pulseador, así fue don Ricardo Amador Céspedes, fundador de Irex. Foto: Andrés Arce
Jovial, humilde y pulseador, así fue don Ricardo Amador Céspedes, fundador de Irex. Foto: Andrés Arce

Don Ricardo trabajó en la Fabrica Nacional de Jabón, que se ubicaba en Pavas, luego de haber participado en la construcción del edificio que albergó a la empresa.

Consiguió el trabajito porque uno de los químicos del lugar percibió lo chispa que era y las ganas y entusiasmo que mostraba, por eso le ofreció quedarse breteando ahí, que él le enseñaba cómo era el teje y maneje.

Él aprovechó la oportunidad y estudió por las noches en la Escuela Técnica Nacional (antecesora del Instituto Tecnológico de Costa Rica), lo que le sirvió para tirarse al agua con su propia empresa cuando la fábrica quebró.

Desde su propia casa, de manera artesanal y con ayuda de su madre Herminia Céspedes, comenzó a hacer jabón en barra, que fue con el que inició su exitosa carrera en 1955. Esos inicios fueron en Curridabat, donde hoy se ubica la gasolinera Serviindoor (100 metros al este de Epa).

Diez años después, el mercado comenzó a hacerse más competitivo y don Ricardo tuvo que tomar la decisión de pedir un préstamo de 5.000 colones en el Banco Nacional, el equivalente a unos 50 millones de colones actualmente, para incursionar en la fabricación de detergente en polvo.

“Dice que ese día se enfermó de la preocupación por cómo iba a hacer para pagar esa plata. Pero nosotros hasta la fecha vivimos agradecidos con el banco porque le dieron la mano y como siempre fue muy buena paga, cuando había crisis, él pedía más plazo y se lo daban porque él siempre pagaba. Es feo decirlo, pero siempre hemos sido muy cumplidos con los pagos a todo mundo y la Caja, con los que tenemos un récord impecable de 65 años de pago al día y hasta un homenaje nos mandaron por eso”, contó doña Ana, quien también es la gerente financiera de Irex.

Anuncios eran un pegue

Los años 80 fueron la época dorada de los anuncios publicitarios en nuestro país y, para muchos, entre los mejores estaban los de jabón Irex.

Carmencita siempre le explicaba a Olegario por qué no le podía faltar Irex. Foto: capturas de pantalla
Carmencita siempre le explicaba a Olegario por qué no le podía faltar Irex. Foto: capturas de pantalla

Que lo digan los que andan para arribita de los 40 años, que recuerdan los comerciales protagonizados por los folcloristas nacionales Carmen Granados, en su personaje de Rafaela, y Olegario Mena.

Luego llegaron aquellos donde el famoso perrito Peluquín hacía de las suyas cantando al novio que se las ingeniaba para ir a marcar a escondidas de la suegra, a la que luego se fue ganando con los paquetones de Irex.

Y la mente maestra detrás de esos anuncios era don Ricardo, quien por su humildad y don de gente se ganó el cariño de quienes tuvieron el honor de conocerlo.

Fijo muchos recuerdan al famoso Peluquín, de los años 80. Foto: capturas de pantalla
Fijo muchos recuerdan al famoso Peluquín, de los años 80. Foto: capturas de pantalla

Para que los anuncios fueran un pegue se valieron de jingles pegajosos, que reforzaban el mensaje de que “Irex es más barato” y “Pa’ que no le falte”, lo que los convirtió en los líderes del mercado nacional.

Fueron cerca de diez años de éxitos en la pantalla chica y la radio y, según doña Ana, se debió a que para entonces no había televisión por cable, ni Netflix, por lo que se veía canal 7 o 6 o no se veía nada.

“Tuvimos campañas muy fuertes y masivas en emisoras locales como radio Casino (Limón), radio Puntarenas, radio Golfito, y las nacionales Reloj, Monumental y Columbia. Eran muy jocosas, a la gente se le pegaba esa consistencia, claridad y sencillez del mensaje.

“Él tenía muy claro el asunto de la repetición para reforzar las ideas y los conceptos de que el jabón era económico y que hacía espuma, porque en ese tiempo la gente creía que la espuma era la que lavaba. Sabía la importancia de crearle cariño y fidelidad a la marca", recordó doña Ana, quien siempre vivió con sus padres.

Solidario

Don Ricardo fue a la empresa de sus amores hasta los 93 años, luego de que varias caídas, que le fracturaron las vértebras de la cintura, le complicaran su movilización.

Dejó de manejar tres años antes, cuando le empezó a fallar la vista y se volvió peligroso que lo hiciera, pero nunca fue inaccesible, hablaba con todo tipo de gente.

“Mi papá dijo que se metió en esto porque le tenía miedo a la miseria, no a la pobreza, porque en sus épocas todo mundo era pobre, pero solidario con sus vecinos y de ahí que él lo fuera desde el inicio con sus empleados y quien lo necesitara”, dijo doña Ana.

Él tenía claro lo que tenía que hacer como empresario para mantener el éxito: ser legal con la competencia, pagar sus impuestos, ayudar a la gente y, lo más importante, dar la palabra y cumplirla, además de escuchar lo que quería el cliente, por eso hacía encuestas de consumidor, aunque fueran muy básicas.

¿Por qué Irex? Era una palabra francesa que se encontraba en los libros de química y que significaba limpieza, transparencia y brillantez. A don Ricardo le sonó porque era corta y fácil de pronunciar.