Franklin Arroyo.17 septiembre

Don Enrique Castillo murió en Colombia en el 2013, pero antes vivió varios años en Venezuela, donde tenía conversaciones con mucha gente que lo iba a escuchar.

Resulta que sus enseñanzas eran de buscar el yo interior, era un mensaje de respeto a la naturaleza, de odio a la violencia y esos comentarios generaban a veces discusiones entre sus seguidores.

Ginger Brenes y Enrique Castillo Rincón mantuvieron el contacto por teléfono cuando él se fue para Colombia. Foto: Cortesía.
Ginger Brenes y Enrique Castillo Rincón mantuvieron el contacto por teléfono cuando él se fue para Colombia. Foto: Cortesía.

Según cuenta Ginger Brenes, una venezolana que lo seguía, esas discusiones fueron alejando cada vez más a don Enrique Castillo de las charlas grupales que ofrecía porque detestaba los pleitos que se armaban por lo que él decía. Al final decidió seguir hablando nada más a dos personas: a Ginger y al novio de ella, Michael.

“Era una persona humilde pese a todo lo que sabía. Era dulcero, le gustaban los chistes, era especial. Confiaba en la gente y le pasaron cosas por eso. Su mensaje fue de amor. Odiaba la violencia, una vez fuimos a un partido y hubo un pleito en la gradería y dijo que nos fuéramos".

Cuenta Ginger que la semana pasada se acordó de él y entonces se puso a ver videos. Luego, al día siguiente, un cineasta le pasó otros videos y lo recordaron juntos. Ese mismo día, miércoles 18 de setiembre, Ginger se soñó con don Enrique y este le dijo que buscara a don Óscar Sierra, un amigo común y columnista de La Teja.

Entonces ocurrió lo más extraño de todo. Resulta que don Óscar llamó a Ginger sin saber nada del sueño, y le contó que querían hacer un reportaje.

“Eso se llama sincronización, él nos está conectando. Quiere que hagamos algo en su honor”, explica la joven.