Karen Fernández.17 julio

El mes de julio es sinónimo de buenas noticias para Manrique Jonathan Barboza Badilla.

Manrique Jonathan Barboza tiene 41 años y tras 24 años de búsqueda pudo dar con su segunda hermana perdida. Foto: Cortesía
Manrique Jonathan Barboza tiene 41 años y tras 24 años de búsqueda pudo dar con su segunda hermana perdida. Foto: Cortesía

Este golfiteño se mantuvo durante 24 años con un propósito en mente, encontrar a sus dos hermanas: Ginete Luciel y Ericka Vanessa, a Ericka la encontró en julio del 2018 y este domingo 12 de julio halló a la que le faltaba.

Ese día, Ginete estaba donde su hermana Rosalba Pérez, en Alajuela, y le comentó que seguía buscando a sus hermanos, Rosalba comenzó la búsqueda por internet en la página del Registro Civil, pero a nombre de su madre biológica María Cecilia Barboza no salían hijos registrados, por lo que puso en Google el nombre de Manrique y se topó la nota de La Teja, donde contaba la historia de su familia y que la estaban buscando.

Rosalba llamó a La Teja y pudimos poner en contacto a Ginete con Manrique, pero su búsqueda no quedó ahí, como en ese reportaje del 24 de junio del 2019 contamos la historia de Ericka, quien desde pequeñita se fue a vivir a Noruega, se pusieron a rastrearla en Facebook.

En la red social dieron con Maritza Arauz, (prima de Manrique) y buscaron entre los amigos a Ericka y le mandaron la solicitud de amistad.

Al ratito, Ericka les aceptó la solicitud y con la ayuda del traductor de Google se comunicaron porque ella no habla español y Ginete no habla noruego.

Como a la media hora Ericka las llamó desde Europa y con ayuda de una cuñada residente en nuestro país que sirvió de intermediaria, se comunicaron, contó Rosalba.

Incluso, a Ginete la llamada la agarró en medio bus de San Ramón, mientras se devolvía a su casa.

“Ericka estaba muy ansiosa, me dijo, ‘ella es mi hermanita, es muy bonita’ (refiriéndose a Ginete). Fue muy emocionante porque cuando comprobó que eran ellos se puso muy contenta porque quería conocer si tenía más familia, sobrinos y ya vio que sí”, contó Rosalba a La Teja.

Ginete Luciel Pérez tiene 40 años y está muy feliz de haber reencontrado a sus hermanos. Foto: Cortesía
Ginete Luciel Pérez tiene 40 años y está muy feliz de haber reencontrado a sus hermanos. Foto: Cortesía
Era mucha coincidencia

Cuando Rosalba encontró la nota de La Teja y empezaron a ver que los detalles que ella conocía de su familia coincidían, por ejemplo que su hermanita había nacido sin la mano derecha, eran de la zona sur y el nombre de un Manrique que el segundo nombre empezaba con jota.

Ginete recordó que su madre adoptiva, Carmen Cordero, le contó en su adolescencia cuando Cecilia (mamá natural) se la entregó desde recién nacida.

Manrique fue el último en hablar con Ginete la tarde del domingo, se pusieron al día como por 40 minutos y nos contó que se sintió superfeliz y agradecido con Dios y con La Teja por haberle concedido el sueño que tanto le había pedido, encontrar a sus hermanas antes de morirse.

“Solo la recordaba a ella meciéndose en una hamaca y comiendo caldo de frijol con un bananito como a los cuatro años en La Ceiba, una finca aledaña a La China, en la que trabajé hace muchísimos años, pero no sabía que era mi hermana”, explicó el trabajador de construcción.

Ahora deberán esperar que pase esto de la pandemia para conocerse en persona, pero ya están planeando contratar una buseta para irse toda la familia hasta San Ramón, a la casa de Ginete.

Manrique también nos contó que Ericka le encomendó el cuidado de Ginete, ya que él está acá más cerca de ella.

“Está deseando que se termine pronto todo esto de la pandemia para poder venir a Costa Rica a reunirse con nosotros dos”, contó Manrique.

Nuevamente su prima, Maritza Arauz, sirvió de puente para encontrarla y eso es algo que el vecino de la zona sur no olvida y le está eternamente agradecido.

Ericka vino a Costa RIca en setiembre del 2018 a conocer en persona a su familia en la zona sur. Foto: Cortesía
Ericka vino a Costa RIca en setiembre del 2018 a conocer en persona a su familia en la zona sur. Foto: Cortesía
Mantuvo la fe

Manrique también contó que don Carlos y doña Olga, sus patrones actuales en la construcción que está haciendo en Golfito, lo aconsejan diariamente y un día llorando les contó que quería encontrar a su hermana.

“Me dijeron que si creía en Dios y la Virgencita de Los Ángeles su hermana aparecería pronto. Eso me lo dijeron el miércoles y ya el domingo la encontré.

“Fue algo muy lindo porque nunca perdí la fe. La había buscado por todo lado y le pedí a Dios que me ayudara y lo hizo”, contó Manrique muy emocionado.

Ericka vive en Noruega desde muy niña porque fue dada en adopción al centro de menores de San José Flor Blanca, donde una familia de ese país la adoptó y se la llevó a vivir al Viejo Continente.

Esa es la única foto que Ginete tenia de su madre biológica María Cecilia Badilla. Foto: Cortesía
Esa es la única foto que Ginete tenia de su madre biológica María Cecilia Badilla. Foto: Cortesía