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Guachimanes nicas en Costa Rica: mal pagados, asoleados, sin seguro, pero muy agradecidos

La UNA realizó una investigación con esos cuidadores que solo con un garrote protegen casas frente ladrones fuertemente armados

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¿Cómo es la vida de los guachimanes nicaragüenses que trabajan en Costa Rica? El Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional (IDESPO-UNA), con una investigación, buscó darle respuesta a esa pregunta en diciembre del año pasado.

“’Me vine con mis dos chigüines y mi esposa, todo por culpa de Daniel (Ortega), allá en Nicaragua las cosas están muy mal’, lo dice sin disimulo, de frente, con la franqueza de quien venció al San Juan y los naranjales de la zona norte.

Una investigación desarrollada por el IDESPO-UNA, deja al descubierto la desprotección bajo la que trabajan cientos de pinoleros como guachimanes
Los guachimanes nicaragüenses, en su gran mayoría, no tienen seguro de la CCSS. (Cortesía IDESPO-UNA)

“Es don Carlos, un guachimán nicaragüense dedicado a la seguridad privada, en un elegante barrio de Rohrmoser. Lo dice mientras menea su viejo bastón, ‘amigo inseparable’ de mil batallas, literalmente hablando, porque es su única arma de defensa y la única de casi todos sus ‘colegas’, así lo advierte la investigación desarrollada por el IDESPO-UNA, la cual deja al descubierto la desprotección bajo la que trabajan cientos de pinoleros”, explica la UNA.

Siete de cada 10 personas dedicadas a la seguridad privada en calles no cuentan con equipo o protección especial. Un pito, un fajón, un chaleco reflectivo y un palo es todo su arsenal para cuidar las casas y bienes de oficinistas, profesores, médicos, ingenieros, administradoras de empresas, que con un forzado “quiubo” y un débil pitazo sellan una frágil relación de patrono y empleado, tan frágil y desigual que, más de la mitad de estos trabajadores, bretean los siete días de la semana, laborando en jornadas de 12 horas, tiemble, arda el día o corran ríos de lluvia entre sus casetillas, concluye la misma investigación.

A la libre

Y como si fuera poco, nueve de cada 10 trabajadores de la seguridad privada no están asegurados con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), ni cuentan con seguro alguno, y solo tres de cada 10 tienen derecho a vacaciones o reciben pagos por horas extra.

Una investigación desarrollada por el IDESPO-UNA, deja al descubierto la desprotección bajo la que trabajan cientos de pinoleros como guachimanes
A pesar de las condiciones, agradecen que al menos tienen una pequeña casetilla para protegerse. (Cortesía IDESPO-UNA)

También, el 60% de ellos deben ingeniárselas con un salario inferior a los 250 mil colones, agrega el estudio.

¿Agradecidos?

“Es difícil imaginar que un trabajador, sometido a tales condiciones, pueda sentirse satisfecho. Pues bien, la necesidad en su país natal es tan grande que aún bajo esas circunstancias adversas, la gran mayoría de nicaragüenses que se desempeñan en esas labores expresan su agradecimiento.

“La encuesta del IDESPO encontró que más de la mitad de los guachimanes entrevistados consideran que el salario que reciben es justo y que les alcanza para suplir sus necesidades básicas e incluso enviar remesas a Nicaragua. Esa misma cantidad de encuestados, piensan que las condiciones del espacio físico en el que trabajan (sus casetillas) son buenas”, explica la investigación.

Sin embargo, en la balanza, siguen siendo más los pendientes que los aspectos positivos. A modo de conclusión, el estudio del IDESPO plantea que “es evidente la vulnerabilidad laboral en términos de seguridad social, las deficiencias en temas de salubridad por las condiciones en sus espacios de trabajo, y que su satisfacción sobre su trabajo demuestra la necesidad de capacitar a ese sector para instruirlos en materia de derechos socio-laborales”, concluye el trabajo del IDESPO-UNA.

Los guachis nicaragüenses son agradecidos, aunque no ganan ni el mínimo de ley. Foto: Únicamente con fines ilustrativos (Jorge Calderón)

Finalmente, agrega el estudio: “Se puede intuir que los salarios de ese sector no cumplen con el mínimo para este tipo de trabajo, pues según lo que dice la lista de salarios mínimos del Ministerio de Trabajo del año 2020, una persona que brinda un servicio de seguridad privada debería recibir un salario de ¢341.004,39″.

El estudio llamado “Personas trabajadoras migrantes nicaragüenses en el sector de la seguridad privada informal”, fue de tipo cualitativo, con una muestra de 50 personas. Se hizo en barrios de clase media y media alta de la Gran Área Metropolitana (GAM), entre ellos Rohrmoser, el barrio que de tanto recorrer ya conoce de punta a punta don Carlos.

Según datos de la Encuesta Nacional de Percepción de la Seguridad en Costa Rica, realizada por el IDESPO-UNA en el 2018, un 69% de la población costarricense considera que no vive de manera segura.

Pero de ellos, solo el 17% contrata servicios de seguridad privada y un 53% prefiere que esa prestación del servicio no sea por medio de una empresa formal de seguridad, sino por la contratación de una persona que cuide el barrio, popularmente conocido en Costa Rica como “guachimán”. Estos datos demostraron la importancia que tiene el tema de seguridad en las personas y evidenció también el rol que juegan los “guachimanes” en las comunidades.

Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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