Por: Eduardo Vega.  14 abril

La Asamblea Legislativa aprobó el jueves 12 de abril que quienes se dedican a la venta ambulante de comidas preparadas ahora pueden regularizar sus comercios.

Pero el asunto no es tan fácil. El director de la Policía Municipal de San José, Marcelo Solano, dejó claro que en Chepe no se van a entregar permisos para vender comida en la calle, como ocurría en el pasado, cuando era común ver gente ofreciendo carne asada o elotes.

Esta amiga estaba en una bandeja decomisada con mangos y chiles dulces que un vendedor ambulante estaba tirando baraticos en Chepe centro. Cortesía.
Esta amiga estaba en una bandeja decomisada con mangos y chiles dulces que un vendedor ambulante estaba tirando baraticos en Chepe centro. Cortesía.

Don Marcelo se sentó con nosotros para hablar de ventas de comida callejera y al oírlo a cualquiera se le para la peluca. Después de varias anécdotas que compartió dijo: “parece que a la gente le encanta comer comida con caca”.

Desde su punto de vista y después de 21 años de experiencia en la Policial Municipal, sentencia: “se puede asegurar que el cien por ciento de la comida callejera tiene algún nivel de coliformes fecales”.

El Gobierno, en teoría, mostró un gran corazón al abrirle el portillo a permisos nuevos. Lo que se busca es generar trabajos, pero sin dejar de lado la protección de la salud de la gente.

"La legislación nueva permite el comercio ambulante de frutas, alimentos empacados, preparados o para calentar y consumir de inmediato mientras se cumplan los requisitos y condiciones exigidos por el Ministerio de Salud”, dice un comunicado de la Presidencia de la República.

Manguito con buena sal, buen limón y buena ratica, así agarraron a un vendedor en Calle 8. Cortesía.
Manguito con buena sal, buen limón y buena ratica, así agarraron a un vendedor en Calle 8. Cortesía.
En un puro guácala

Cuenta don Marcelo que a los policías municipales les ha tocado decomisar productos que están en una bandeja donde hay mangos, chiles dulces y ratas. En algunos casos la ratica estaba bien muerta y como que el vendedor ni cuenta se había dado.

Buscamos hacerle una radiografía a las ventas callejeras de comida y el asunto se puso bien oscuro casi de inmediato porque la Policía Municipal se topa a diario con cada cosa que uno no sabe si taparse la boca del asco o salir en carrera agarrándose los pelos.

Tome nota...

Frutas y verduras podridas

Cuando se habla de ventas de comida callejeras hay que entender que existen varios tipos y están, por ejemplo, los que venden frutas y verduras. La mayoría llega con sus sacos de gangoche hasta el alma y nadie sabe de dónde sacaron la mercadería. Ya ahí todo va mal.

Tortillas palmeadas como las que hace la abuela en la casa de uno, pero estas tenían coliformes fecales, caquita, por todos lados, según se comprobó. Cortesía.
Tortillas palmeadas como las que hace la abuela en la casa de uno, pero estas tenían coliformes fecales, caquita, por todos lados, según se comprobó. Cortesía.

“Guardan esas frutas y verduras en cualquier lado, hasta en alcantarillas. Nadie sabe de dónde las sacan y es casi una tradición que vendan producto podrido, así lo decomisamos todos los días. Frutas con gusanos, verduras sucias y hasta con pedazos cortados”, explicó Solano.

La lucha es grande contra los vendedores de frutas que aparecen de la nada.

Bueno, se sabe que hay todo un mercado negro dentro de esas ventas de frutas y verduras. Nos asegura don Marcelo que hay trameros de los mercados Central y Borbón que les venden sus productos en mal estado a algunos ambulantes que se dedican a ofrecerlos en San José.

Ni los doctores dan ejemplo

También está el problema de las ventas de comidas preparadas por extranjeros.

Este es un verdadero quebradero de cabeza para los municipales porque las señoras que venden comida están por montones, pero también los clientes.

“La gente no entiende, esas comidas no tienen el más mínimo control de calidad, nadie sabe cómo las hacen, con qué productos y cómo las manipulan. Nos hemos encontrado productos como lo que llaman cosa de horno envueltos en trapos que tienen cucarachas”, recordó el policía municipal.

Don Marcelo se agüeva todo cuando recuerda que incluso doctores y enfermeras de hospitales como el Calderón Guardia, por ejemplo, son clientes fijos de señoras que preparan sin ningún control de salubridad, empanadas, budines, bizcochos y pan casero.

Aguacates de quién sabe que lugar se venden en San José, claro, enseñan uno bueno y echan en la bolsa del que compra los podridos. Cortesía.
Aguacates de quién sabe que lugar se venden en San José, claro, enseñan uno bueno y echan en la bolsa del que compra los podridos. Cortesía.

“Es un tremendo problema el que tenemos en el sector del Calderón Guardia, no puede ser posible que un doctor, que tal vez hasta atiende pacientes intoxicados con esas comidas callejeras, salga a comprarse empanadas y cuanta cosa venden. Esa zona es problemática”, afirmó Solano.

Llueve la comida mala

Los policías municipales tienen identificadas las zonas calientes en donde, en horas pico, llueve la comida en mal estado y lo peor es que la gente compra a lo loco.

Los bulevares del corazón de San José, los alrededores de los mercados Central, Borbón y la Coca Cola, las paradas de buses de los Hatillos y Alajuelita, el parque La Merced y la explanada del Calderón Guardia están en esa lista de asco.

“Somos 380 efectivos en total, por día podemos haber unos cien trabajando en evitar que las ventas callejeras enfermen a la gente, pero los vendedores callejeros son como quinientos todos los días. Así es muy difícil lograr erradicar el problema, lo hemos bajado, pero con los recursos actuales es imposible detenerlo".

¿Se le antojan unas sabrosas nectarinas podridas? Cortesía.
¿Se le antojan unas sabrosas nectarinas podridas? Cortesía.

“Es algo de todos los días decomisar cosas podridas, sin registros de salud, la gente las hace en la misma calle sin lavarse las manos en ningún momento y mientras el humo de los carros les pega directamente”, comentó don Marcelo, a quien le ha tocado clausurar incluso carnicerías clandestinas.

No hay cárcel

Otro de los obstáculos que tienen los municipales es que si agarran a alguien vendiendo comida mala, esta persona no va a la cárcel.

Lo único que le pueden aplicar es obstrucción de vía pública, se le quita lo que está vendiendo y el asunto termina en una contravención. Nada más.

“La legislación no nos permite atacar el problema de la venta ambulante de productos en mal estado, tenemos que hacer el parte por obstruir la vía pública y no por vender comida en mal estado para las personas. Tenemos dos problemas grandes y reales: los vendedores y los compradores”, recordó.

Esta mezcla para hacer quien sabe qué de comer, la decomisaron en pleno parque La Merced, entre el humo de los carros. Cortesía.
Esta mezcla para hacer quien sabe qué de comer, la decomisaron en pleno parque La Merced, entre el humo de los carros. Cortesía.

Don Marcelo recordó como la impunidad y la cultura de la venta callejera afectaron hasta a la Asamblea Legislativ.

Hace unos tres años algunos diputados defendieron a una señora que vendía jugo de naranja sin ningún permiso de salud en el bulevar de la Asamblea; decían que pobrecita, que ella necesitaba la platica por eso los diputados le compraban el juguito tan rico que vendía.

Ley de 1973
El viceministro en asuntos legislativos, Luis Paulino Mora, aseguró que “la restricción para las ventas de alimentos ambulantes se estableció desde la promulgación de la Ley General de Salud en 1973, colocando como única excepción las ventas temporales en ferias, esto representaba una legislación obsoleta que no se adecua a las necesidades socioeconómicas y a la realidad sociocultural del país. La nueva legislación contribuye a la generación de empleo en todo el territorio nacional pero principalmente en sectores rurales y costeros como Puntarenas donde las vigoroneras, mujeres trabajadoras y en muchos casos cabeza de hogar, tendrán ahora el aval legal para continuar llevando el sustentos a sus hogares” dijo.

“Cuando le hicimos el estudio a ese juguito tan rico que defendían los diputados pudimos comprobar que prácticamente estaban tomando caca con un poquitico de naranja. Era lógico, la señora nunca se interesó por las normas de higiene”, dijo el funcionario municipal.

Todos los días la Policía Municipal de San José decomisa puños de frutas y verduras y todos los días salen los ambulantes a vender, es un cuento de nunca acabar. Cortesía.
Todos los días la Policía Municipal de San José decomisa puños de frutas y verduras y todos los días salen los ambulantes a vender, es un cuento de nunca acabar. Cortesía.

Don Marcelo no olvida un decomiso en una bodega donde hacían vinagre. Allí se toparon con que muchas cucarachas flotando en el líquido. Tampoco olvida el día en que al revisar alcantarillas encontraron uvas guardadas, culantro, chiles dulces, cebollas, brócoli.

“No hay ninguna zona de San José perdida, en todas trabajamos y luchamos sin respiro. Eso sí, no se puede bajar la guardia en lugares como la calle 4 y avenida 6, al costado sur del antiguo Registro Civil o en avenida 3 y calle 8 porque además del problema de la comida con caca hay delincuencia; sin embargo, puedo asegurar que la Policía Municipal de San José es respetada”.