Marcelo Poltronieri.20 diciembre, 2020

Don Juan Carlos Galva fue uno de los primeros costarricenses en saber que el coronavirus le había arrebatado una vida al país, pero lamentablemente para él... era su papá.

Este odontólogo, e hijo del doctor Roberto Galva --primer costarricense fallecido por covid-19-- conversó con La Teja pues su papá fue elegido por este medio como uno de los personajes del año.

Galva nos puso en sus zapatos para que entendamos lo que significó ser miembro de la primera familia doliente por un virus tan nuevo e incomprendido.

-¿Cómo fue ese momento en el que supieron que su papá tenía covid-19?

El contacto directo fue la hija de la esposa de mi papá, ella es jefe de enfermería, tuvo una reunión y el doctor (uno de los primeros contagiados) infectó a todo el mundo y esta muchacha llegó infectada a la casa, las tres personas que vivían con ella se infectaron: mi papá, la esposa de él y la muchacha que ayudaba.

Mi papá era el más viejito de todos, empezó con los síntomas y a sentirse mal. Él no tenía un pelo de tonto, era un médico con mucha experiencia, fue a consulta a la (Clínica) Bíblica, vio la radiografía y dijo: ‘yo soy de cuidados intensivos’, estando en la UCI él vio la última placa, llamó a mi hermana --que vive en Michigan, Estados Unidos--, se despidió por teléfono, le dejó las indicaciones de las herencias que dejó y colgando le dijo al intensivista, ‘mirá, me vas a tener que intubar, yo ya me despedí...’ y de ahí nunca más.

Juan Carlos Galva es odontólogo e hijo de don Roberto, primer fallecido por covid en el país. Foto: Cortesía
Juan Carlos Galva es odontólogo e hijo de don Roberto, primer fallecido por covid en el país. Foto: Cortesía

-¿Se despidió de todos o solo de su hermana?

No tuvo mucho chance, el que nos daba más información era un nieto de él, el muchacho es médico, conocía al intensivista y por ahí fue que sacamos info de cómo iba funcionando. Mis hijos lo llamaron, pero ya estaba muy mal y con mucha falta de aire. Todo fue por teléfono.

-¿Cómo fue ser de los primeros con un familiar contagiado?

Mis hermanos, los que están afuera (viven en Estados Unidos) todos son médicos, cuando nos dimos cuenta fuimos muy pesimistas, todo el mundo dijo ‘ok, se nos va papá', así de fácil. Yo tenía la esperanza de que lograra resistir porque él estaba entero, hacía ejercicio y tenía buena condición física, pero con este virus, aparte de la edad y la condición genética, hay ciertas personas muy susceptibles, es un virus como personalizado, le puede dar a tres viejitos y uno sale vivo y nadie sabe por qué.

-¿Cómo reaccionó la gente con ustedes?

Mi tío tiene nueve meses de no salir... en la familia todos se han cuidado mucho. Los que supieron de la muerte de mi tata fueron muy solidarios en cuanto al apoyo.

-¿Y la familia?

Nos mantuvimos siempre muy aislados, acatamos las medidas y fuimos más rígidos de lo que recomendó el Ministerio de Salud, no por temor, sino por conocimiento.

Que nos tocara a nosotros la muerte de mi papá es un choque fuerte, pero para entender que es un virus peligroso, no hacía falta que se muriera nadie, uno se podría informar.

Don Roberto era muy cariñoso con sus nietas.
Don Roberto era muy cariñoso con sus nietas.

¿Cómo les fue con el funeral por ser el primero por covid-19?

A mí me tocó el asunto del hospital y funerarias y te lo digo, ninguna funeraria sabía qué hacer. La hija de la esposa de mi tata había conseguido una funeraria, todo estaba listo, se firmó para las platas y cuando llegó el asunto la funeraria que se contactó como que se quitó el tiro y no llegó, porque no tenía clara la directriz.

Como mi papá iba a ser cremado, el forense indicaba que debía haber autopsia, y es cierto, pero con estos casos no se hace, se omite y se hace la cremación directa, nadie sabía por dónde caminar, hasta que una funeraria me dijo: ‘doc, tranquilo, nosotros vamos a ver cómo solucionamos y resolvemos con la cremación’, parece ser que los muchachos sí estaban más al día con las directrices que había girado Salud, esta gente se ofreció y resolvió bien. Imagínese que el cuerpo estaba listo para entregar a las 5:30 de la tarde y salí a medianoche de ahí (hospital).

“Me da cólera oír y leer a gente decir que el virus es de mentiras”. Juan Carlos Galva

-¿Alguien les dijo cómo proceder?

El patólogo del hospital San Rafael se contactó directamente conmigo para darme las indicaciones, cómo y qué hacer, era un cuerpo que estaba en doble bolsa, no había vela, no nada, ni misa.

De hecho, mi papá no se ha enterrado, estamos esperando que vengan mis hermanos de Estados Unidos (son cuatro) para reunirnos y hacer el ritual. Estamos calculando, si todo sale bien, hacer el funeral por ahí de mayo o junio.

-¿Cree que si su papá no hubiese sido de los primeros se hubiese podido salvar?

Es muy relativo, porque aunque yo trabajo en la Caja (es odontólogo), la info que divulgan es cero, es mucha incertidumbre, todo hay que sacarlo con cuchara, no te informan de nada. La info que sacábamos era por las preguntas que hacía el nieto, porque un amigo de él cuidaba al abuelo en la UCI, pero nos informaba de las condiciones de la evolución, no sabemos qué le pusieron, solo los reportes de que los riñones iban mal o que el corazón no estaba latiendo.

El doctor falleció el 18 de marzo.
El doctor falleció el 18 de marzo.

-¿Les dio miedo salir después de perder a un ser querido por el virus?

Nunca hubo pánico. Nos cuidamos mucho, eso sí. Desde que empezaron a salir las directrices de mitigación, las acatamos, el distanciamiento social, mantener las burbujas, lavarse las manos, hemos sido superestrictos.

87 años tenía el doctor Roberto Galva cuando falleció de covid-19

-¿Ningún otro familiar se contagió?

Yo me infecté en octubre, pero en condiciones muy distintas (por el trabajo) y mi esposa conmigo, pero de mis hijos, ninguno, precisamente porque hemos mantenido distanciamiento. Cuando salí con covid todos sabían el protocolo, si había que dejar medicinas ninguno entró a la casa, nosotros nos quedamos encerrados octubre entero porque a mí se me complicó un poquito más. Mi esposa sí salió muy rápido.

Doctor Roberto Galva tenía 87 años cuando falleció.
Doctor Roberto Galva tenía 87 años cuando falleció.

-Con el antecedente de su papá, ¿se asustó mucho cuando se contagió?

A mí me dicen que estaba positivo y dije, ‘bueno, ya me dio’, nunca sentí que me iba a dar miedo, ni que me iba a morir, de hecho los primeros seis días de estar con el diagnóstico de positivo prácticamente fui asintomático, por eso digo que este virus es tan peligroso y raro, porque a partir del sexto día empezó a complicarse, empezó a hacer los estragos, mucha gente cree que este virus es solo pulmonar y no, hace loco por todo lado.

Don Roberto Galva inculcó el amor por la medicina a toda su familia.
Don Roberto Galva inculcó el amor por la medicina a toda su familia.

-¿Cómo lo afectó a usted?

Desde el punto de vista pulmonar no me afectó, pero sí me hizo una inflamación generalizada de todo el cuerpo, órganos inflamados y tuve fiebre muy alta y persistente.

Yo me sentí muy mal, nos dieron una línea de teléfono del Ceaco y ahí le abren el expediente a uno y cuando me dicen que tengo 60 años, que estoy gordo y que me tienen que llevar al hospi porque me tienen que internar... ¡aquello fue de morirse!

“A mí me tocó el asunto del hospital y funerarias y te lo digo, ninguna funeraria sabía qué hacer”. Juan Carlos Galva

Por dicha mis hijos, que están grandes y casados, lograron contactarse con gente que sabe bastante, me dijeron que me tranquilizara, que no fuera y que me manejara en la casa, porque los hospitales están saturados e iba a estar encamado y eso era peor. Mientras uno no esté con insuficiencias hay que caminar, asolearse, hacer ejercicio, suave, pero hay que moverse.

Don Roberto perdió la vida en el hospital San Rafael, en Alajuela. Fotos: Jorge Navarro
Don Roberto perdió la vida en el hospital San Rafael, en Alajuela. Fotos: Jorge Navarro

La infectóloga me dijo: ‘vamos a manejar esto de larguito’, porque se ha aprendido mucho para parar el avance de las cosas, para evitar que sean serias y funcionó.

Sí se quiso complicar, pero miedo nunca tuve, respeto sí y se lo digo a todos, hay que tenerle mucho respeto al virus, me da cólera oír y leer a gente decir que el virus es de mentiras, que son manipulaciones, que es un invento, que lo tienen para meterle un chip a la gente. Dios quiera que si les da a estas personas que no creen, les dé bien suave porque este virus no es de confiarse, es un virus muy serio, se está aprendiendo sobre la marcha, imagínese que aquí llevamos nueve meses con el virus y puedo decir que apenas están empezando a entender cosas.

-¿Cómo creen que el país ha manejado la pandemia?

Como opinión personal, la restricción fue muy severa al principio, cuando la pandemia no era tan fuerte, al principio todavía había un control de los nexos de contagio, se sabía por dónde andaba el virus y cuando se nos pusieron esas restricciones tan severas golpeó en lo económico y cansó a la gente. La gente en este momento no se da cuenta que estamos en el punto más peligroso y es cuando se aflojó, ahora en enero va a haber mucho llanto en Costa Rica, es inevitable.

-Ya están vacunando gente en el mundo, ¿qué opinan al respecto?

Ya una de mis hermanas se vacunó y una cuñada (viven en Puerto Rico). Se supone que tiene que haber reacción, dolor de cabeza, fatiga, pero tienen que ser síntomas pasajeros.

Por azares de la vida nos ha tocado estar ahí de primeros en todo.

Don Roberto (derecha) le da la mano al papa Juan Pablo II.
Don Roberto (derecha) le da la mano al papa Juan Pablo II.

-¿Qué reflexión hacen de la pandemia como familia?

Lo único que nos queda decir es que qué salados que tuvimos que ser los primeros, esto es como pegarse la lotería. Qué salados, porque si hubiera ocurrido ahora, cada día se sabe más, se aprende más, hay mejores medicamentos, pero diay, salados, nos tocó pasar de primeros.