Eduardo Vega.18 diciembre, 2019

Mariana Pérez Vargas sueña con ser astronauta, pero no se ha quedado en solo soñar, reclutó su propio equipo especial de trabajo, definió el rumbo de su misión y comenzó a tripular la nave que la hará llegar a la primera estación de su sueño: el Campamento Espacial de la NASA en Alabama, Estados Unidos.

Nana leyó La Teja en que se hizo una nota sobre una adolescente gringa que comenzó su sueño de ser astronauta muy niña. Cortesía.
Nana leyó La Teja en que se hizo una nota sobre una adolescente gringa que comenzó su sueño de ser astronauta muy niña. Cortesía.

Sin embargo, tiene un problema para lograr el primer despegue: el campamento cuesta 3.500 dólares (casi dos millones de colones) y solo tiene la mitad. Por eso, así como la misión espacial Apolo 13, en 1970, le dijo al Centro Espacial de Houston, que tenía un problema y la frase se volvió históricamente famosa, Mariana, cariñosamente conocida como Nana, lanza su S.O.S.

No hablamos de una niña que tiene un problema para cumplir un sueño y entonces lo dejó botado. Nana es diferente, cuando se le metió entre ceja y ceja que lo suyo es el espacio y el primer paso es la visita a Alabama, se compró un chanchito y comenzó a echarle todos los menudos que le daba la familia, eso convenció a todos que la cosa iba en serio.

Mariana, Daniela y Catalina, son trillizas y se están fajando duro con la misión espacial. Cortesía.
Mariana, Daniela y Catalina, son trillizas y se están fajando duro con la misión espacial. Cortesía.
Comienza el sueño

Conforme las monedas iban llenando el chanchito la misión tomó forma, pero un día Nana comprendió que debía cambiar los cálculos de su viaje porque si seguía por la ruta que llevaba iba a durar varios años luz para tocar las estrellas, entonces, hizo una reunión familiar porque necesitaba una supervisora de misión, dos ingenieras de vuelo y un director de programas espaciales.

“El año pasado me explicaron sobre el campamento en Alabama y me enamoré del espacio, entendí que quiero ser astronauta. La pasión por las estrellas y los planetas ha sido de toda la vida, por eso lo del campamento es solo la confirmación de mis sueños”, nos comentó Nana.

Los brownies espaciales que hace Nana son super sabrosos, se los recomendamos. Cortesía.
Los brownies espaciales que hace Nana son super sabrosos, se los recomendamos. Cortesía.

Doña Marylén Vargas, la mamá, asumió el puesto de supervisora. Como Nana es trilliza, sus hermanas, Catalina y Daniela, se encargan de la ingeniería de vuelo y don Eduardo Pérez, el papá, es el director de programas espaciales.

“Nosotros empezamos en noviembre con la venta de repostería porque Mariana solo del campamento espacial hablaba, tenía un año diciendo que ella quiere ir y cada centavo que le entraba decía que era para eso, ahí nos dimos cuenta que de verdad estaba interesada en ir”, explica doña Marylén.

Misión Repostería

Ya con el equipo conformado la “Misión chanchito” llegó a su fin porque los papás comprendieron que el sueño pasó a ser proyecto y era hora de tomar el toro por los cuernos, fue así como se inició la “Misión repostería”.

Mariana diseñó hasta el logo de su empresita, es un cocinero astronauta. Cortesía.
Mariana diseñó hasta el logo de su empresita, es un cocinero astronauta. Cortesía.

Tanto la astronauta en jefe, Nana, como todo el nuevo equipo de la misión comenzaron a fabricar repostería para venderla entre familiares, amigos y quien quiera ayudar. Nana’s Bakery, fue el nombre que la futura astronauta le puso al negocito y así es como apuró su misión hacia las estrellas.

“Ahí hablé con ella, le dije: ‘está bien, pongamos un negocio de repostería, eso sí, es tu negocio y yo te ayudo, todos te ayudamos, pero usted es la encargada de llevar lista de pedidos, ayudar en la cocinada y empacar. Todos te vamos a ayudar pero la del negocio es usted. Se tiene que levantar temprano, ayudar en la cocina, sacrificar un poco su tiempo libre’”, le aclaró la supervisora de misión a la astronauta y ella aceptó el reto.

Ocupa su ayuda

A pesar de que la venta de repostería ha provocado que ya se tenga la mitad del dinero que se necesita, falta meter el acelerador y es ahí donde usted puede ayudar a la misión comprando repostería, para eso, debe llamar 8334-1172.

A las trillizas les toca hacer la repostería todos los días para la venta. Catalina quiere ser veterinaria y Daniela doctora. Cortesía.
A las trillizas les toca hacer la repostería todos los días para la venta. Catalina quiere ser veterinaria y Daniela doctora. Cortesía.

La “Misión repostería” lo necesita a usted, tiene a la venta galleticas espaciales y brownies estrellados que son una delicia, así como los planeticas de hojuelas de maíz que saben a puro sueño de una niña de 12 años que está convencida que ese primer paso en el campamento la convertirá en la primera mujer costarricense que toque las estrellas como astronauta de la NASA.

El sábado pasado en La Teja sacamos la historia de Alysson Carlson, una muchacha de 17 años que en Estados Unidos está reclutada por una empresa para que sea la primera astronauta que viaje a Marte. El sueño de Alysson comenzó cuando tenía cuatro años.

“Yo ya conocía de Alysson, en verdad que ella me inspira porque me demuestra que los sueños se pueden hacer realidad, que si uno desea ser astronauta debe trabajar bien duro para lograrlo. Yo quiero lograr lo mismo que ella, formar parte del equipo de la NASA e ir al espacio”, aseguró Nana.