Karen Fernández.11 abril
17-07-2018 / Gira San Vito de Coto Brus / Indígenas de la etnia gnöbe pueden llevar su embarazo, dar a luz y tener controles de embarazo y posparto según su cultura en el Hospital de San Vito / en la foto Martha Marcusi Morales recibe atención en el hospital / Fotografía: John Durán
17-07-2018 / Gira San Vito de Coto Brus / Indígenas de la etnia gnöbe pueden llevar su embarazo, dar a luz y tener controles de embarazo y posparto según su cultura en el Hospital de San Vito / en la foto Martha Marcusi Morales recibe atención en el hospital / Fotografía: John Durán

Hasta hace poco más de un año las mujeres de la cultura ngöbe que estaban a punto de dar a luz no se asomaban ni por error al hospital San Vito para tener a sus bebitos.

Ellas solo llegaban cuando se daba alguna complicación posparto como que la placenta no saliera o el bebito se enfermara.

Esto cambió a raíz de la muerte de un recién nacido en el parto en el 2014. Por la alerta que esto generó se comenzó a trabajar en un plan para que no se repitiera.

Así nos lo contó el doctor Jorge Granados, director médico del Hospital San Vito, quien explicó que el resultado del programa los tiene muy complacidos.

“Somos un hospital periférico y atendemos a una población importante del grupo ngöbe denominado La Casona y hemos aprendido de su cultura en coordinación con varias personas”, explicó Granados.

Un parto vertical y un celeste que las tranquiliza son parte de los ajustes en la sala de partos del hospital de San Vito / Foto: John Durán
Un parto vertical y un celeste que las tranquiliza son parte de los ajustes en la sala de partos del hospital de San Vito / Foto: John Durán

Además del doctor Granados, los médicos Lidieth Carballo y Luis Carlos Vega se apuntaron a la iniciativa cuyo nombre completo es “Modelo de atención calificada del embarazo, parto y posparto centrada en la mujer y la familia gestante, con gestión humanizada y pertinencia cultural”, luego comenzaron con la capacitación de los enfermeros y médicos, principalmente del área de obstetricia.

“Fuimos a la población y les explicamos que la Caja estaba para servirles porque nos veían como quebrantadores de su cultura. Nosotros lo que buscábamos era que el niño naciera como debe ser”, agregó el director médico.

Dan a luz de pie

Una vez que los convencieron pusieron manos a la obra en las sugerencias hechas por las autoridades indígenas y chanearon la sala de partos acorde a sus costumbres y hasta se les modificó el parto por uno de pie, como ellas acostumbraban hacerlo en sus casas, apoyadas por una partera que, aunque no interviene en el parto, les da seguridad. También participa la pareja de la mamita o alguien de la familia.

“Se sentían mal porque cuando venían las acostábamos para que tuvieran al bebé y notábamos cierta resistencia, luego preguntamos y comprendimos que preferían parir de pie”, explicó Granados.

Otra modificación que hicieron fue en la alimentación.

“Notamos que cuando les poníamos la comida, ellas por lo general la dejaban y al preguntarles por qué nos explicaron que ellas no comían cerdo ni alimentos con sal previo al parto, por lo que hicimos los ajustes también en eso. Prefieren los tés”, recordó el doctor Granados.

300 millones de colones costó acondicionar los primeros cambios en la infraestructura
Batas a la moda

El más reciente de los cambios es el de las batas de internamiento, con estas iniciaron hace nueve meses aproximadamente y están más que felices.

“Las hicimos como ellas nos pidieron, más anchas y con una abertura al frente para que pudieran amamantar a sus bebitos, sin que los blancos las vieran”, contó Granados.

Al primero que le explicaron esos detalles fue a Erick Valverde, jefe de lavandería del centro médico, quien encontró en su subalterno Alvin Solano, un aliado en dicha misión.

Las indígenas les comentaron a los médicos que dar el pecho mientras las veían los blancos las hacía sentir incómodas. Foto: John Durán
Las indígenas les comentaron a los médicos que dar el pecho mientras las veían los blancos las hacía sentir incómodas. Foto: John Durán

“Me fui a buscar un vestido como los que ellas usan para tener una idea de las costuras y empecé a hacerlos. Son más largos, les llegan a los tobillos y con muchas sisas (curvas) para que se ajusten según el tamaño de la pancita de embarazo”, contó don Alvin, quien aunque no es costurero, se la ha jugado como un vikingo.

Se mandaron a hacer 30 batas y según el mismo Solano, en cada una duró unas ocho horas, por lo que terminó en un mes con el pedido inicial.

Según el doctor Granados, el hospital atiende una población de 45 mil habitantes y 600 partos por año, de esos unos 60 son de la población ngöbe.

Ahora hasta las indígenas están asistiendo al control prenatal porque están muy contentas con los cambios, antes los percibían como una cárcel porque les imponían el protocolo de la Caja.

Otro de los hospitales que implementó medidas para mejorar la relación con la población indígena fue el William Allen en Turrialba, donde rotularon todo el centro médico en cabecar.

En Talamanca, con los bribris, también colocaron puestos de atención médica periódica y en el ebáis les están haciendo la vasectomía para que no tengan que viajar hasta Limón al hospital Tony Facio.

MEP también respeta
Las niñas indígenas Ngöbe pueden ir al kinder con su vestimenta tradicional en respeto a su cultura. Foto: Cortesía Defensoría
Las niñas indígenas Ngöbe pueden ir al kinder con su vestimenta tradicional en respeto a su cultura. Foto: Cortesía Defensoría

Como parte de este misma iniciativa de respeto a la cultura indígena, el Ministerio de Educación Pública (MEP) aclaró ante consulta de la Defensoría de los Habitantes que la niñez indígena que asiste a educación preescolar puede usar el vestido tradicional propio de su cultura.

La Defensoría reconoce que las manifestaciones culturales de los pueblos indígenas, y en el caso concreto de los ngöbe buglé, sean respetadas tanto en su legado cultural como la tradición de la lengua, el vestido y visión de las cosas.