Eduardo Vega.10 agosto, 2019

“Cada vez que compramos una de las pachas con el ‘guaro de la muerte’, yo rezo y le digo a Diosito que no sea esta la que tenga mentanol y me la comienzo a tomar. Sé que me puedo morir, pero soy alcohólico y no me puedo detener”.

Don Édgar (de corbata) y don Óscar (de gris), además de John y Ricardo, nos compartieron sus vivencias como personas en indigencia y alcohólicos, en medio del guaro de la muerte que ya cobró 25 vidas. Foto John Durán.
Don Édgar (de corbata) y don Óscar (de gris), además de John y Ricardo, nos compartieron sus vivencias como personas en indigencia y alcohólicos, en medio del guaro de la muerte que ya cobró 25 vidas. Foto John Durán.

–¿Cómo se dieron cuenta del “guaro de la muerte”?

–Por los periódicos, nadie nunca nos dijo nada ni nos advirtió nada. Hace menos de un mes empezamos a saber sobre muertos; comenzó como chisme, pero después ya se confirmó.

–¿Ustedes tomaron de esas pachas prohibidas?

–Sí, claro. Timbuka y Montano son las preferidas, saben más rico. Desde hace como tres meses sí notamos que uno amanece muy golpeado después de la borrachera con esas pachas, mucho dolor de cabeza y mucho vómito.

–¿Las dejaron de tomar?

–No. Es que como las venden en la calle a 350 colones cada pacha y con un cigarrito regalado, es lo más barato y uno las prefiere.

–Pero las autoridades prohibieron su venta, nadie las vende ¿verdad?

–(Risas de los cuatro) ¿Quiere que le vaya a comprar ya mismo diez pachas? Deme la plata y se las pongo en esta mesa… esas pachas se siguen vendiendo por todos lados, aquí en la zona roja de San José, por el parque Morazán, ahí por el Rey, usted consigue facilito.

Don Édgar asegura que un amigo suyo murió hace año y medio por culpa del metanol porque terminó ciego, pero por aquel entonces solo se pensaba que fue un borrachito más que murió por tomar guaro. Foto John Durán.
Don Édgar asegura que un amigo suyo murió hace año y medio por culpa del metanol porque terminó ciego, pero por aquel entonces solo se pensaba que fue un borrachito más que murió por tomar guaro. Foto John Durán.

–¿En verdad valen 350 colones?

–Totalmente cierto, además, viene un cigarrito de esos pirateados. El lugar que no le dé a uno la feria del cigarrito, digamos que no vende tantas.

–¿No les da miedo comprar?

–Un poco, pero ahí donde El Negro (un local en plena calle 12 de San José) nos garantizan que son pachitas bien pura vida, que no tiene metanol… y nosotros le creemos.

–¿Les ha afectado en algo seguir tomando esas pachas de la muerte?

–(Habla John) Yo ya les tengo miedo, he venido con una diarrea tremenda, pero en verdad que me sentí mal en las últimas semanas, fui al hospital y como no tengo seguro no me atendieron. Llevó dos semanas con esa diarrea con sangre, dolores fuertes de cabeza por eso la paré, no estoy tomando esas pachas.

–¿Piensan en algo cuando abren una pacha de esas?

–Cada vez que compramos una de pacha yo rezo y le digo a Diosito que no sea esta la que tenga mentanol, y me la comienzo a tomar. Sé que me puedo morir, pero soy alcohólico y no me puedo detener.

Nadie les ha informado nunca a los indigentes y alcohólicos, sobre el verdadero problema de muerte que hay en las pachas de 350 colones. Foto John Durán.
Nadie les ha informado nunca a los indigentes y alcohólicos, sobre el verdadero problema de muerte que hay en las pachas de 350 colones. Foto John Durán.

–¿A qué saben esas pachas?

–Ese es otro problema, que no saben a guaro como las de antes, saben mucho a agua y no llegan, no emborrachan, entonces tenemos que tomarnos entre 6 y 8 al día para poder sentirnos que valió la pena la tomada.

–Sigo sin creer que esas pachas valen 350 colones ¿díganme la verdad?

–La verdad le mentimos… porque hay un combo más barato: tres pachas, con tres cigarritos regalados, por un rojo, o sea, salen a menos de ¢350 cada pacha...¿cómo la ve? Pero pocas veces uno junta el rojito por eso las compramos de una por una.

–¿Y por qué no van a la segura y toman Cacique?

–Está loco, vale rojo y resto una pacha de Cacique, con eso me compro casi cuatro de las “pachas de la muerte”.

–¿Me van a decir que prefieren barato con riesgo de muerte?

–Somos indigentes, no queda de otra, hay que jugársela, no podemos pagar Cacique.

–¿En verdad no se cuidan absolutamente nada?

–Bueno, lo que ha pasado es que estamos prefiriendo, para no morirnos, comprar pachitas, pero de alcohol puro, el de fricciones, el que trae 90% de alcohol, entonces lo revolvemos con un litro de agua y llega igual. Muchos de nosotros ha aumentado el consumo de ese alcohol de fricciones porque la pachita vale 300 colones, bueno, nosotros le decimos pachita, pero es el envase pequeñito.

–¿Algún compa de ustedes esta entre los 25 fallecidos?

–No, pero sí hay un amigo de Acosta, de 27 años, que ya se está quedando ciego y sabemos muy bien que es por esas pachas.

Las tres pachas que compramos están siendo analizadas para ver si tienen metanol. Foto Albert Marín.
Las tres pachas que compramos están siendo analizadas para ver si tienen metanol. Foto Albert Marín.

–¿Conocen mujeres que toman estas pachas?

–Sí, claro. Y se nota que a las mujeres les afecta más porque se las toman y rapidito están bien mal, les llega más rápido que al hombre.

–Hay muchas familias afectadas por tanta muerte, ¿qué les dicen ustedes a las que tienen alcohólicos?

–Lo que está pasando es que el borrachito que tiene casa llega y se siente mal y le echan la culpa al guaro y si comienza a vomitar ya es normal para ellos, aquí lo que deben hacer es salir corriendo al hospital, no es una borrachera más, puede ser intoxicación por metanol, deben cuidar a ese borrachito más ahora que lo tienen en la casa, a nosotros nadie nos cuida, nos morimos solos y en media calle.

Siguen por la libre

La Teja, tres horas más tarde, con la ayuda de otra persona en condición de indigencia y alcohólico, quien no quiso ser identificado, compró tres pachas de 350 colones en un local de la zona roja de San José. Las marcas son tres guaros: Súper Caña, Tamborito y El Cañal, ninguna de las marcas prohibidas por el ministerio de Salud.

Esas pachas se las llevamos a Irving Malespín, el director de la Policía de Control Fiscal, quien después de analizarlas rápidamente nos dijo: “al sacudirlas hacen demasiada espuma, eso significa que podrían tener jabón, tienen basurillas, lo que habla mal del lugar donde las embotellaron y casi ni huelen a alcohol, eso tiene demasiada agua.

"El guaro Súper Caña no tiene ningún registro de salud de Costa Rica. Control Fiscal se dejó todos los datos y tomó fotos para meterle mano a esas pachas porque quedaron en calidad de “muy sospechosas”, afirmó Malespín.