Jamás nos imaginamos que 16 años después tendríamos que pedirle perdón a don Johnny Araya porque cuando él fue candidato presidencial por el Partido Liberación Nacional, en el 2013, respondió a una pregunta que un casado valía mil colones.
Después de esa respuesta le volaron tieso parejo porque jamás, un casado va a valer un rojito, pero nosotros lo encontramos en San José en pleno 2026 ¡Disculpas don Johnny, usted tenía razón!
A nosotros nos pasaron el santo, pero la verdad no creímos, sin embargo, quedamos picados y por eso nos fuimos al Mercado Borbón, en el Paso de la Vaca, justo en el puritico corazón de San José, para ver si el cuento era cierto y rapidito nos tuvimos que tragar nuestra incredulidad.
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En la pura entrada del Borbón le preguntamos a uno de los trameros, con la intención de que nos dijera que no y dar media vuelta sintiéndonos ganadores y que más bien perdimos el tiempo.
Sin embargo, cuando consultamos por los casados a mil colones, de una vez el tramero nos dijo, “sigan directo y después a la izquierda, en la pura esquina está la sodita”. Casi nos vamos de espalda.
Verdadera bendición
Y fue así como llegamos a la soda La Bendición que es atendida por su dueño, don Rubén Rayo Morales, quien siempre tiene una sonrisa para sus clientes. Eso sí, le tira duro y parejo, casi no tiene tiempo para nada más que la cocinada y atender sus comensales.
¿Es verdad que aquí hay casados a mil colones? “Sí señor. Para servirle. También desayunos a mil colones”, nos respondió de inmediato don Rubén y en ese instante fue cuando nos acordamos de la gran injusticia que cometimos con don Johnny Araya.
“En esta sodita tenemos ocho años de estar y desde que llegué el casado está a mil colones, no se le ha subido un solo colón. En los últimos 35 años esta sodita siempre ha tenido precios my accesibles para la gente”, agregó.
¿Deja realmente algo de ganancia los casados a rojito? “Sí queda un poquito de ganancia. No es mucho, pero uno más lo hace por ayudar a la gente. Hay mucha gente pobre. Hay mucha gente que no tiene un trabajo estable para pagar un casado de 4 o 5 mil colones.
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“Por lo menos con un casadito de mil colones ya la gente puede venir a almorzar y hasta desayunar. Aquí los casaditos lo que traen es arroz, frijoles, ensalada y la carne que gusten: pollo, bistec, cerdo y hasta filete de pescado. Con los mil colones se incluye el vasito de fresco”, asegura don Rubén.
Don Rubén y su gente llegan a La Bendición a las 4 y 30 de la madrugada para darle duro a la cocinada y que a las 6:30 a.m. ya se estén vendiendo los desayunos y se cierra máximo a las 3 de la tarde o hasta donde llegue la comidita que se hizo para el día.
“Gracias a Dios siempre se acaba todo. No queda nada”, dice con alegría el pulseador.
Bien sabroso
Y no podíamos solo ir a confirmar que el casado vale un rojo y darnos media vuelta e irnos, teníamos que probarlos. Por recomendación de la gente pedimos un casadito con pezuñita de cerdo.
No saben ustedes la sabrosera de frijolitos con pezuña. El arroz puras tejas; la ensalada en todas y el fresquito de tamarindo bien refrescante y sabroso.
Nos pasaron el chile y le arrempujamos sabroso. Si no nos cree, busque nuestro canal La Teja en la red social YouTube y busca el video que hicimos así: “Probamos el casado de ¢1.000 en 2026… y también el más caro de San José”.
Quisimos completar la misión y nos fuimos a buscar el casado más caro, pero del Mercado Central, que está a 100 metros de distancia del Borbón. Decimos nos fuimos porque para esta misión tan sabrosa nos acompañó el periodista Marcelo Poltronieri, quien filmó el video que les tenemos en nuestro canal de YouTube.
El más caro
Otra vez comenzamos la preguntadera y nos dijeron de una soda que vendía el casado a ¢2.800, otro lugar a ¢3.800, por allá que a ¢4.500 hasta que nos dijeron de una soda que lo vendía a ¢5.000 y sin fresco ni impuestos.
Sin perdernos mucho le llegamos a la soda San Martín que se fundó en 1910. Nos dieron el menú y tienen casados de ¢3.450, ¢3.500, ¢3.600 y ¢3.700. Hay un casado en ¢5.000 que viene con lengua en salsa.
Lo pedimos y no viene con fresco, eso se paga aparte, nos costó ¢1.375 más.
Nos arrimaron una chilerona sabrosota y disfrutamos bastante el casado, la verdad, estaba de muerte lenta, traía: arroz, frijoles, la lengua en salsa, picadillito de papa, ensalada y unas tortillitas tostadas.
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En resumen: el casadito de mil colones estaba sabroso y dan bastantica comida; el casado de cinco rojos, sin incluir fresco, todo muy rico, pero sí nos faltó que nos dieran un poquitico más en las porciones; sin embargo, sabroso también.
En ambos lados nos trataron como reyes, superlinda la gente de los mercados Borbón y Central.







