Karen Fernández.10 noviembre
Mariam Rodríguez no podía caminar, ni hablar o hacer señas antes de entrar al instituto y ahora hasta juega fútbol, baloncesto y baila. Foto: Cortesía
Mariam Rodríguez no podía caminar, ni hablar o hacer señas antes de entrar al instituto y ahora hasta juega fútbol, baloncesto y baila. Foto: Cortesía

Mariam Rodríguez Morales es una joven de 20 años que nació con discapacidad y pese a que no podía ni siquiera moverse, gracias a la terapia ahora hasta juega fútbol y basquet.

Según nos contó su madre, Natalia Morales, cuando su niña ingresó a los cinco años al Instituto Andrea Jiménez, casi no podía mantener el equilibrio, tenía problemas motores graves y caminaba como un robot.

Quince años después es otra persona y además de formar parte de los equipos de fútbol y basquet, también integra el grupo de bailes típicos y hasta corrió llevando la antorcha en setiembre anterior. Eso demuestra el avance que ha alcanzado.

Mariam padece el síndrome de Noonan, parálisis cerebral leve, tiene problemas auditivos y sufre de epilepsia y en el marco de la semana de los derechos de las personas con discapacidad (del 4 al 10 de noviembre) les contamos su historia.

“Desde que vino siendo una niña le pusieron pesas en las piernas, le dieron equinoterapia y otra en la piscina. No hablaba, hasta le costaba hacer señas y ahora brilla en el deporte y el baile, gracias a todo lo que han hecho por ella”, explicó doña Natalia.

Ahora está en quinto año, a punto de graduarse de bachillerato. De hecho, sin siquiera tener el título, ya a ella se le abrieron las puertas en la empresa Manza Té para hacer una pasantía, la cual la llenó de orgullo.

“La viera toda emocionada alistándose todos los días para ir a trabajar, eso les permite ser personas independientes”, añadió doña Natalia.

Hasta clases de zumba les dan en el instituto a sus estudiantes, los cuales se ve que las disfrutan mucho. Foto: Alejandro Gamboa.
Hasta clases de zumba les dan en el instituto a sus estudiantes, los cuales se ve que las disfrutan mucho. Foto: Alejandro Gamboa.

Los tres padres de familia con los que hablamos coincidieron en que en el país no existe otro instituto como este que atienda a una población de 100 estudiantes que va desde los cero, hasta los 65 años.

Dependencia 100%

Rodolfo Meléndez Tablada es un hombre hecho y derecho de 39 años y tiene 32 de asistir al instituto.

Él tiene parálisis cerebral y deficiencia intelectual significativa. Es 100% dependiente y padece de epilepsia de difícil control, nos contó su madre, Ivannia Tablada.

“Él es una persona que ha sido olvidada e invisibilizada por la sociedad, si no fuera por la fundación que le ha creado un espacio. Él es alguien, tiene un nombre, un espacio y le han diseñado programas personalizados para sacarlo adelante y hacerlo sentirse adaptado. Es un lugar mágico para la persona con discapacidad”, explicó doña Ivannia.

Rodolfo tiene 39 años y desde hace 32 asiste a terapias. Sus padres Gonzalo Melendez e Ivania Tablada están agradecidos con el trato del personal a su hijo. Foto: Alejandro Gamboa.
Rodolfo tiene 39 años y desde hace 32 asiste a terapias. Sus padres Gonzalo Melendez e Ivania Tablada están agradecidos con el trato del personal a su hijo. Foto: Alejandro Gamboa.

Doña Ivannia explicó que en la fundación se preocupan hasta por las necesidades básicas de él en el hogar, como el coche para movilizarlo, que tenía un costo muy alto y que ellos se lo tramitaron y diseñaron específicamente para él.

Le hacen visita social, incluso la cama también se la dieron y se preocupan por ayudarles a los padres que son lo únicos cuidadores y ya son personas de edades avanzadas, que se les complica el manejo diario de él.

“Cuidadora cansada”

Otro caso es el de doña Kattya Jiménez y su hija Sofía Rosales, de 11 años, que tan solo tiene este año, pero desde la primera semana notó el cambio.

Kattya Jiménez está realizada viendo a su hija feliz en las terapias del instituto. Foto: Alejandro Gamboa.
Kattya Jiménez está realizada viendo a su hija feliz en las terapias del instituto. Foto: Alejandro Gamboa.

“Yo la llevaba a una escuela de educación especial del MEP en Cartago, pero ahí la veían tan solo dos o tres días a la semana y dos horas cada día. Mientras tanto yo debía esperar afuera de la escuela en caso de que convulsionara o se obrara, para cambiarla, acá la dejo en la mañana y ellos se encargan de su atención completa y puedo disponer de tiempo para mí porque los médicos me diagnosticaron el síndrome de la cuidadora quemada, porque yo estaba cien por ciento al cuido de mi hija”, explicó doña Kattya.

¿Cómo nació?

La Fundación Andrea Jiménez es una organización privada sin fines de lucro y subvencionada por el Ministerio de Educación Pública con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los alumnos y sus familias.

Nació en 1974 como una iniciativa de la familia Jiménez Beeche y ofrece servicios de estimulación temprana, preescolar y desde primer al cuarto ciclo de educación especial.

En 1985 nace el programa de Atención Integral para adultos con discapacidad, donde se les brinda proyectos de hidroponía, equinoterapia, hidroterapia, destrezas acuáticas y terapia asistida con perros.

Según nos explicó Kenia Chacón, directora académica del instituto, el 78% de la población está becada.

El horario de atención es de lunes a viernes de 8 a. m. a 4 p. m. en dos turnos.

Si desea más información, puede llamar al 2218-0192, visitar el “Feis” Fundación Andrea Jiménez o la página www.fundacionandreajimenes.org

Con tecnología de avanzada ayudan a las personas que no pueden comunicarse fácilmente y lo hacen mediante los ojos y una tablet como en el caso de Génesis. Foto: Alejandro Gamboa.
Con tecnología de avanzada ayudan a las personas que no pueden comunicarse fácilmente y lo hacen mediante los ojos y una tablet como en el caso de Génesis. Foto: Alejandro Gamboa.