Por: Bryan Castillo.   28 julio
El profesor Luis Alonso Sánchez y los estudiantes Karol Montoya, Keity Flores, Esteban Oporta, José Ramírez y Abner Vargas participaron en el proyecto. Foto: UCR.

Karol Montoya, Keity Flores, Esteban Oporta, José Ramírez y Abner Vargas son cinco estudiantes de la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad de Costa Rica (UCR) que están desarrollando un proyecto para convertir el agua de mar en agua potable.

La propuesta nació en marzo como parte del curso llamado Sistemas Automatizados de Manufactura.

El objetivo de la iniciativa es beneficiar a los pobladores de Guanacaste, quienes sufren todos lo años por el faltante del preciado líquido.

Solo este año, según datos del Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados (AyA), en esa provincia cerca de 70 mil personas resultaron afectadas por la sequía que se extendió desde enero hasta mayo.

“Nosotros no solo aspiramos a que el agua sea para riego, sino para consumo humano". Keity Flores.

Keity Flores, comentó que los resultados fueron positivos, pues se determinó que se puede conseguir agua para el consumo humano a través de un proceso que no se había explorado en el país.

De acuerdo con la estudiante, para llegar a ese resultado utilizaron una técnica que elimina eficientemente la sal de agua.

“Lo primero que se hace es agregar el agua de mar en un recipiente, este líquido va por medio de una manguera a una olla de presión, cuando está ahí se hierve a través de energía solar gracias a una sombrilla que concentra el calor en un único punto hasta que el agua hierve”, detalló.

Los muchachos utilizaron recursos propios para llevar acabo el proyecto. Foto: Cortesía.

“Cuando hierve, el vapor pasa por un segundo tubo que va directo a un condensador y es ahí donde ese vapor se convierte en líquido”, explicó.

Flores reconoció que el agua obtenida aún no es potable, sin embargo, ha sido el único método hasta el momento que elimina la sal del agua en grandes cantidades.

“Todavía el agua contiene microorganismos que se deben quitar, pero digamos que la parte más complicada que es desalinizarla (quitarle la sal) la pasamos, ahora lo que falta es perfeccionar el líquido que obtenemos”, añadió.

Buen futuro

Para la estudiante y sus compañeros, la idea supone una opción para que Guanacaste no se siga asfixiando por la falta de líquido.

“Nosotros no solo aspiramos a que el agua sea para riego, sino para consumo humano. Hemos visto que más del 80% del agua que hay en el planeta es salada, por eso esta idea la vemos como una solución para el problema que hay en Costa Rica”, destacó.

“El compromiso que tenemos no es con nosotros, es con la sociedad porque sabemos que a nivel mundial hay un faltante importante de agua y que incluso mucha gente ha muerto por no tener este recurso”, continuó.

La idea inició en marzo de este año. Foto: Cortesía.

De acuerdo con Flores, lo necesitan es más apoyo, ya que tiene la buena voluntad de continuar con la idea para el bien no solo de Guanacaste o del país, sino para todo el mundo.

“Honestamente tuvimos muchas dificultados, al principio, por ejemplo, en el AyA nos dijeron que había poca información sobre propuestas como esta, otras personas nos dijeron que no podía funcionar, pero por dicha siempre pudimos encontrar lo que necesitábamos para hacerlo”, mencionó.

Recursos propios

Luis Alonso Sánchez, profesor del curso donde se desarrolló el proyecto, resaltó que los muchachos utilizaron recursos propios para iniciarlo.

“Se usaron ollas, recipientes y una sombrilla para la energía solar, con cosas tan simples se llegó a un resultado impresionante, que supongo, los muchachos no pensaron que iban a lograr al inicio”, dijo.

Sánchez, quien es Ingeniero en Robótica graduado en la National Cheng Kung University de Taiwán, aseguró que el nivel de detalles que tiene este trabajo hace que pueda aplicarse en unos cuatro o cinco años, eso sí, siempre y cuando se invierta en él.

De momento, la idea se encuentra en pausa, pues los muchachos requieren de más recursos para continuar con el proyecto.

En los laboratorios de la UCR hicieron varios experimentos. Foto: UCR.