Desde 1949, cuando se fundó la Segunda República, han sido pocos los escenarios que han albergado a los presidentes y sus ministros, así como a los invitados especiales, en la ceremonia de traspaso de poderes.
De hecho, este 8 de mayo, cuando Carlos Alvarado reciba la banda presidencial, la plaza de la Democracia debutará en esta selecta lista de lugares que se ponen sus mejores trajes para brindar un ambiente agradable para esta fiesta cívica.
"La plaza de la Democracia es emblemática y simbólica, pero no tan ideal por los árboles que pueden bloquear la visibilidad de los actos que se desarrollen ahí", indicó el historiador Vladimir de la Cruz.
El escenario tradicional por excelencia, en casi todos los traspasos de poderes, ha sido el estadio Nacional, que se empezó a convertir en la casa de esta actividad desde el 8 de mayo de 1953, cuando José Figueres Ferrer asumió su segundo periodo presidencial y quiso que los ticos pudieran compartir esta fiesta patria.
Las únicas excepciones hasta ahora fueron la toma de poder de don Abel Pacheco que se realizó en el teatro Melico Salazar en 2002 y la de doña Laura Chinchilla en el 2010, la cual se realizó en La Sabana, porque se estaba construyendo el nuevo estadio Nacional.
Los historiadores Óscar Aguilar Bulgarelli y Vladimir de la Cruz, le contaron a La Teja algunas curiosidades sobre este importante acto.
"La costumbre de los traspasos fue evolucionando conforme crecíamos como país y pasó de hacerse en la Asamblea Legislativa al estadio Nacional, para darle un carácter más popular", explicó Bulgarelli.
Para entonces se acordó que los invitados especiales y cuerpos diplomáticos se ubicaban en la gradería de sombra del reducto deportivo, mientras que el pueblo le tocaba el sector de sol. Por eso, durante el acostumbrado recorrido por la pista de los mandatarios, era común que mientras pasaban por la primera tribuna eran recibidos con aplausos y cuando llegaban a la popular, los silbidos eran la tónica.
Baldazo mojó a todos
Un chasco épico se dio el 8 de mayo de 1978 cuando don Rodrigo Carazo asumió el cargo, pues se vino un baldazo de padre y señor mío que duró dos horas y no hubo quien se salvara de quedar como pollo mojado.
"Nadie se salvó del agua, por más techito que había. No recuerdo ningún otro 8 de mayo con un baldazo como ese. La gente interpretó de muchas maneras semejante aguacero", explicó don Óscar.
Un día después de eso, Carazo asumió sus funciones y se presentó a trabajar a Casa Presidencial (que antes se ubicaba donde está hoy el Tribunal Supremo de Elecciones). Fiel a su estilo, llegó a eso de las 6:30 de la mañana y se encontró a todos los guardas en la acera
Cuando les preguntó que qué había pasado, le respondieron que ellos no entraban porque ahí asustaban, porque se oían las máquinas de escribir sonando toda la noche y no había nadie escribiendo en ellas. Cuando abrieron la oficina para ver de qué se trataba, se encontraron con las máquinas de telefax, las cuales se mantenían trabajando toda la noche, pero por desconocimiento tecnológico pensaron que eran fantasmas.
Ejército de estudiantes
Antes de que en 1948 se aboliera el Ejército, se acostumbraba que fueran los edecanes militares quienes acompañaran a los mandatarios y demás jefes de Estado; sin embargo, luego esa figura cambió por los escolares y colegiales que viven la fiesta cívica como ejemplo de la paz que vivimos, explicó don Vladimir.


