Eduardo Vega.30 junio

La llegada del coronavirus trajo para don Jesús García Retana, un nicoyano de la pura cepa y de 36 años, una ola de insultos en el trabajo de lector de medidores de luz y agua que realiza como empleado de la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH).

“El trato de la gente para los lectores de medidores es brutal, nos mientan la madre a cada rato, nos tratan como una completa basura. Es increíble cómo la gente no entiende que somos seres humanos y merecemos respeto”, es lo primero que nos explica don Jesús.

Este breteador reconoce que se dio una situación que provocó un alza en los recibos, pero de ahí a lo que están viviendo él y sus 20 compañeros, encargados de leer en diferentes sectores de Heredia, hay mucha diferencia.

Don Jesús considera que el tema de la lectura de medidores se volvió político y la gente la agarra con ellos. Cortesía.
Don Jesús considera que el tema de la lectura de medidores se volvió político y la gente la agarra con ellos. Cortesía.
Agresiones fuertes

“Las personas se desquitan con uno y bien feo, claro, siempre hay buenas personas que hasta un fresquito le ofrecen a uno, por dicha, ellos nos demuestran que siempre son más las buenas personas; sin embargo, en estos tiempos de coronavirus las agresiones han aumentado en cantidad y en fuerza”, comentó.

Y es que don Jesús no habla de un madrazo, porque a esos están acostumbrados, digamos que es parte del día a día de un lector de medidores, pero lo que viven ahora se pasa de la raya.

“Hay gente que cuando uno está leyendo el medidor comienza a insultar e insultar, uno se queda callado, sabemos que calladito más bonito, que no hay que responder. Cuando uno vuelve a ver a esas personas se les nota el odio en los ojos y es contra uno. A los lectores nos insultan peor que a los árbitros”, comenta el nicoyano.

Don Jesús se ha dado cuenta que hay grupos en redes sociales que están incitando a la violencia, a que agredan o no dejen hacer su trabajo a los lectores de la ESPH.

Él y sus compañeros salen con temor porque los insultos en estos tiempos de Covid-19 han subido su tono. Cortesía.
Él y sus compañeros salen con temor porque los insultos en estos tiempos de Covid-19 han subido su tono. Cortesía.
Tema político

“Este asunto de la lectura de medidores se volvió un asunto político y los que están enojados se desquitan con uno, sin importarles nuestras familias que nos esperan en la casa.

“Desde que llegamos algunos nos dicen: ‘ya andan estos hijos de p… ajustando la plata del aguinaldo’ entre otros insultos que se saltan totalmente la línea del respeto. Nosotros necesitamos mucha fortaleza mental para salir a trabajar, recibir insultos y entender que debemos quedarnos callados, respetar a quienes nos irrespetan”, dice.

Don Jesús explica que, además, ellos no tienen tiempo para detenerse por un insulto, ya que tienen siempre mucho brete, les toca como unas diez rutas diarias y eso significa leer unos 1.200 medidores entre las 6 a.m. y las 3:45 p.m.

“Espero en Dios que no nos pase nada, que no llegue el día de una agresión fuerte”, afirma.