Eduardo Vega.4 septiembre

La historia de Costa Rica tiene páginas que avergüenzan y una de ellas se escribió durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1939 y 1945, cuando le declaramos la guerra a Alemania, Italia y Japón y el Estado persiguió, encarceló y arrebató propiedades, dinero y joyas a alemanes, italianos y japoneses que vivían aquí.

En donde hoy está la Municipalidad de San José, sobre avenida 10, el país creó un campo de concentración en el cual tuvo a aproximadamente 400 detenidos, también entre alemanes, italianos y japoneses.

A partir del primero de octubre la entrada a la librería Lehmann será por calle 3, a la vueltica, 150 metros norte del Teatro Nacional. Foto Mayela López.
A partir del primero de octubre la entrada a la librería Lehmann será por calle 3, a la vueltica, 150 metros norte del Teatro Nacional. Foto Mayela López.

Este lunes 2 de setiembre les contamos que la librería Lehmann dejará el edificio que ocupó durante 103 años porque la familia Lehmann lo perdió como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando en el 2016 ese edificio fue declarado patrimonio histórico arquitectónico de Costa Rica, se recordó aquel episodio triste de la década de los 40.

"Los Lehmann lo pierden (el edificio) legalmente, pero de forma inmoral; así les pasó a muchos alemanes, italianos y japoneses”, Vladimir de la Cruz, historiador.

El texto de la declaratoria dice: “Que en el contexto de la declaración de guerra entre Costa Rica y los países del Eje, caracterizado por las violaciones a las garantías individuales y sociales de las personas de ascendencia alemana, italiana y japonesa, el gobierno costarricense dictó reglamentaciones para impedir que estos ciudadanos tuvieran acceso directo a sus bienes, como establecimientos comerciales, cuentas bancarias, fincas y plantas agroindustriales, entre otros; lo que se materializó en deportaciones, confiscamiento y expropiación de bienes".

De el edificio propiamente señala: “es testigo vivo de ese sombrío período de la historia nacional, donde sus propietarios originales –de ascendencia alemana– fueron expulsados de nuestro país desde octubre de 1942 hasta julio de 1946, a un campo de concentración en Estados Unidos, viéndose obligados a pasar el edificio a manos de un tercero, perdiendo posteriormente, la titularidad de la propiedad; pasando de ser propietarios reales a arrendatarios de la edificación”.

La Costa Rica pacífica no siempre ha sido así.

“Una legalidad muy inmoral”

El historiador Vladimir de la Cruz nos confirmó que muchos alemanes debieron traspasar sus bienes a ticos o amigos o cercanos para evitar perderlos porque el Gobierno los estaba confiscando.

El bulevar de la avenida central ya no tendrá más a la Lehmann. Foto Rafael Pacheco.
El bulevar de la avenida central ya no tendrá más a la Lehmann. Foto Rafael Pacheco.

“Algunos buenos ticos sí devolvieron las propiedades que jamás fueron de ellos, pero otros no lo hicieron. Eso fue una apropiación inmoral, legal, pero muy inmoral, porque se les habían traspasado legalmente, pero en total confianza con el entendido de devolverlas, al no hacerlo, eso pasa a ser una inmoralidad y eso fue exactamente lo que le sucedió a ese terreno de la librería Lehmann que tiene su entrada en avenida central”, aseguró don Vladimir.

La familia Lehmann peleó judicialmente su edificio, pero dos juicios confirmaron que la propiedad es legalmente del Hogar Carlos María Ulloa.

La actual presidenta de la junta directiva del Hogar Carlos María Ulloa, Lisbeth Quesada, nos dijo: “sí esa es una de las páginas negras de nuestra historia, como hay muchas otras”.

“Es muy doloroso lo que les pasó (a los Lehmann) como a muchos otros alemanes, incluso a una tía mía, pero yo no puedo hacer nada. Yo llegué en enero pasado al Carlos María Ulloa y mi obligación es velar por los adultos mayores”.

Presidente Alvarado lo escribió. Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica, escribió en el 2012 un libro llamado “Las posesiones”, en el cual trata el tema de lo que nuestro país le hizo a los alemanes, italianos y japoneses. “Wermer y Starr Gurcke, en 1942, junto a sus dos hijas, así como cientos de ciudadanos alemanes, italianos y sus descendientes costarricenses, fueron confinados en campos de internamiento por ser considerados por el gobierno como ‘súbditos de las Naciones con las cuales existe el estado de guerra’, capaces de ‘actividades peligrosas al interés del Estado’. Posteriormente, estas familias fueron deportadas a los Estados Unidos, a diferentes campos de internamiento”, asegura el libro del presi Alvarado, quien no nos respondió una consulta que le hicimos al respecto.
La familia Lehmann confirma que los libros que toda la vida usted consiguió en la librería, estarán en el nuevo edificio. Foto Mayela López.
La familia Lehmann confirma que los libros que toda la vida usted consiguió en la librería, estarán en el nuevo edificio. Foto Mayela López.