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Los secretos que la Virgen les confió a los pastorcitos de Fátima

Niños tenían 7, 9 y 10 años para entonces

La historia de los pastorcitos de Fátima es una de las más trascendentales de la religión católica.

Ocurrió el 13 de mayo de 1917 donde se ubica el santuario dedicado a la Virgen y donde se les apareció por primera vez a los hermanos Jacinta y Francisco Marto y a su prima, Lucía de Jesús Dos Santos.

Los niños de 7, 9 y 10 años, no solo tuvieron una aparición, sino que les cambió la vida.

Aquel día, los tres pequeños se dirigían a Cova de Iría mientras pastoreaban a sus ovejas.

El cielo estaba despejado, pero un relámpago dio la señal de lo que vendría después. Jacinta, Francisco y Lucía vieron a la Virgen, quien les encomendaría una serie de mensajes y tareas.

Les pidió que volvieran al mismo lugar durante seis meses todos los días 13 a la misma hora. Los niños volvieron asombrados a sus casas y le contaron a sus familias que vieron a una figura que brillaba como el sol y era de una inmensa belleza.

La mamá de Jesús les pidió mantener el secreto, pero no pudieron y, para la segunda aparición, el 13 de junio, aunque fueron acompañados por 50 personas, la Virgen les habló solo a los tres menores de edad.

Ahí les confió a Jacinta y a Francisco que no les quedaba mucho tiempo de vida (murieron dos años después del sexto encuentro producto de la gripe española).

A Lucía, le dijo: “Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar”. Ella dedicó su vida a ser monja y perteneció a la Orden de las Carmelitas Descalzas hasta que falleció el 13 de febrero de 2005 en Coímbra, Portugal.

De acuerdo con escritos de Lucía publicados en agosto de 1941, los niños vieron la imagen del infierno.

“Un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra”, decía aquel relato que describía muy bien todo.

“Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros” , detalló en su redacción.

Otro secreto revelado fue que la guerra iba a acabar (la Primera Guerra Mundial), pero si la gente no deja de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzaría otra matanza peor.

“Dios va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre”, rememoró.

También se mencionó la revolución rusa: “Si se escuchan mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia”.

El tercer secreto la monja lo entregó en un sobre al Vaticano en el año 1957 y se dio a conocer hasta mayo del 2000, cuando el Papa Juan Pablo II lo hizo público por una particular razón.

En ella, Lucía relataba que la Virgen les mostraba a un obispo vestido de blanco, sobre el que tenía el presentimiento de que fuera el santo padre y a otros sacerdotes, religiosos y religiosas subiendo una montaña empinada con una cumbre que tenía una gran cruz.

Toda esta visión coincidió con el atentado al papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, cuando lo hirieron de cuatro disparos en plena Plaza de San Pedro a manos del turco Mehmet Ali Agca..

En la cuarta aparición, en agosto, Jacinta, Francisco y Lucía fueron secuestrados por el alcalde de Vila Nova de Ourém, quien los amenazó con freírlos vivos en aceite hirviendo si no confesaban que su historia era falsa. Pero ellos guardaron silencio y siguieron las órdenes de la Virgen.

Para la quinta asistieron entre 15.000 y 20.000 personas y pese a la multitud, la Virgen se le mostró a los pastoricillos.

El mes siguiente concurrieron 70.000 personas que, según los relatos, vieron al sol bailar.

El encargo de la Virgen a los niños, esa vez, fue que levantaran en el lugar una capilla en su honor.

Cada año asisten millones de peregrinos al Santuario de la Virgen de Fátima.