Las lluvias de los últimos días dejaron una víctima: la escuela La Colina, en Limón.
Docentes y otros funcionarios tuvieron que ponerse la camiseta para limpiar el barro y el agua que inundaron el centro educativo.
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Debido a la emergencia, los estudiantes no pudieron regresar a clases el lunes 20 de julio tras las vacaciones de medio año.
Dalis Segura, directora de la escuela, que atiende a 575 estudiantes, explicó que las inundaciones ocurren desde hace años, pero la del 2 de julio fue la peor registrada.
Como el personal estaba de vacaciones, el agua se fue acumulando y dañó equipos, mobiliario y materiales.
“Por lo general se llena el patio, la entrada y algunas aulas, pero con la inundación del 2 de julio obtuvimos niveles muchísimo más altos. Hubo entre 50 y 60 centímetros de agua sobre el piso”, contó.
La directora atribuyó la inundación al rebalse de la quebrada Chocolate, ubicada a unos 500 metros del centro educativo.
La fuerza del agua botó muebles y armarios, por lo que muchos expedientes terminaron bajo el agua.
“Los docentes acostumbran dejar expedientes sobre sillas porque nunca el agua había llegado al nivel de los pupitres. Esta vez botó muebles y armarios. En el aula de cómputo perdimos una impresora”, comentó.
Los daños alcanzaron 18 aulas, cuatro de educación especial, el comedor, informática, biblioteca, oficinas administrativas, sala de maestros, dirección y la caseta del guarda.
Jonathan Porras, docente de Música, indicó que encontraron animales muertos y serpientes en las aulas.
Además, muchos instrumentos guardados en la bodega, como pianos, teclados y tambores, quedaron embarrialados.
“Vamos a ver si los lavamos. Los pianos dudo que funcionen”, dijo.
El agua también dañó un congelador del comedor escolar.
“Nos preocupaba porque teníamos los helados y la carne para la fiesta de medio año”, recordó. Aunque dejó de funcionar, lograron rescatar parte de los alimentos.
La fiesta de salida de vacaciones no la pudieron hacer por las lluvias, por lo que esperaban hacerla cuando volvían a clases, pero se toparon con las inundaciones.
Las clases se suspendieron lunes, martes y miércoles para continuar con la limpieza y elaborar el inventario de pérdidas. Esperan retomarlas el jueves.
“Fue duro porque sabíamos que la escuela se había inundado, pero no imaginábamos el nivel al que llegó el agua”, comentó Porras.
Con pocos recursos
Un total de 53 funcionarios, entre docentes, misceláneos, cocineras y agentes de seguridad, dedicaron estos días a limpiar las instalaciones.
La institución recibió apoyo del Benemérito Cuerpo de Bomberos por medio de la Comisión Municipal de Emergencias.
“No es su función, pero se pusieron la camiseta. Junto con Bomberos sacaron la labor porque la Junta de Educación no tiene recursos para contratar personal”, explicó Segura.
La limpieza tuvo que esperar hasta el regreso del personal, pues no había presupuesto para contratar trabajadores durante las vacaciones.
Con ayuda de Bomberos retiraron el barro y lavaron el patio principal. El martes los docentes limpiaron pupitres y mobiliario con cloro y desinfectante, además de retirar equipos dañados.
Entre lunes y martes también colaboraron padres de familia.
El miércoles concluirán la limpieza del comedor y el inventario del aula de cómputo.
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Los docentes deberán reportar todo el material perdido para que el MEP conozca el alcance de los daños.
“Estoy coordinando con la Comisión Municipal de Emergencias para que certifique las pérdidas y comunicarle al MEP exactamente qué se perdió y cuánto material didáctico resultó afectado”, indicó.
Con esa certificación esperan obtener recursos para comprar un nuevo congelador.
No todo se perdió, pues algunos archivos estaban respaldados en llaves mayas y las notas de los estudiantes permanecen en correos electrónicos.
“Es un sentir de tristeza porque obtener equipo es difícil y los presupuestos del MEP cada día son más bajos”, expresó.
“Si reanudamos lecciones el jueves será empezar de cero con muchas familias. Lo único que me queda es agradecerle a mi personal, que hace una labor que no le corresponde porque no hay presupuesto”, añadió.
La Junta de Educación aprobó insumos de limpieza y el Club de Leones donó jabón, cloro, detergente, desinfectante y otros productos.
Esperan construcción de nueva escuela
La institución sigue a la espera de una nueva infraestructura. Según Segura, en abril hubo una reunión entre el MEP y Japdeva sobre el proyecto, pero aún no hay avances.
Indicó que el estudio de suelo y los planos ya están avanzados y que la expectativa es iniciar las obras en 2027.
La nueva escuela se construiría en el mismo terreno, tras demoler el edificio actual y elevar el terreno alrededor de metro y medio.
El MEP informó que el convenio con Japdeva está en proceso de suscripción, requisito para iniciar la contratación de las obras.
También consultamos al MEP si la institución recibirá apoyo para reponer equipos tecnológicos y materiales perdidos, pero al cierre de esta edición no había respondido.
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