Yenci Aguilar Arroyo.28 diciembre, 2019
Desde el 16 de diciembre Alison (de blusa morada) y Emily Benedicto llegan al comedor de la Escuela Rincón Grande, en Pavas, para disfrutar de un rico almuerzo. Las acompaña su mamá, Priscilla Berrocal. Foto José Cordero.
Desde el 16 de diciembre Alison (de blusa morada) y Emily Benedicto llegan al comedor de la Escuela Rincón Grande, en Pavas, para disfrutar de un rico almuerzo. Las acompaña su mamá, Priscilla Berrocal. Foto José Cordero.

Son las 11:20 de la mañana de este viernes. Allison y su hermana Emily Benedicto llegan al comedor de la Escuela Rincón Grande, en Pavas. Ellas, al igual que decenas de chiquitos de esa zona de San José disfrutan el almuerzo que les tienen preparado en el centro educativo.

El menú está de muerte lenta: arroz, frijoles, deditos de pescado empanizado y ensalada. Al finalizar, cada pequeño recibirá una mandarina como postre y si tienen chance, pueden repetir.

Su mamá, Priscilla Berrocal, llega al ratito para vigilarlas. Y aunque el beneficio es solamente para menores de edad, esta mamita está más que agradecida porque algunas veces no tienen comida en su casa y gracias al comedor, también puede darle el almuerzo a su pequeño Yulian, de 3 añitos.

“El hecho de que ellas puedan venir aquí me da la tranquilidad de que comerán algo rico, por lo menos una vez al día. El comedor llena esa necesidad que tenemos cuando no hay comida en la casa y además, están almorzando algo rico y nutritivo”, comentó Berrocal.

Esta agradecida mamá no puede trabajar debido a que cuida a su papá de 92 años, por eso destaca la ayuda de las autoridades.

“Es bueno que el gobierno ayude a los que lo necesitan. Hemos venido también en otros años y sabemos que hay mamás y papás que no tienen el dinero para alimentar bien a sus hijos, ojalá esto se hiciera en otras escuelas y colegios”, destacó.

Gabriel tiene 2 añitos y al igual que su hermano Josué disfrutan montones el saludable momento. José Cordero.
Gabriel tiene 2 añitos y al igual que su hermano Josué disfrutan montones el saludable momento. José Cordero.
Un buen platito

Así como ellas, unas 400 niñas y niños llegan a diario a esta escuela para almorzar como parte del beneficio que les brinda el Ministerio de Educación Pública (MEP) a 174 escuelas y colegios de todo el país, desde el 16 de diciembre, aunque estén en vacaciones.

El apoyo lo reciben estudiantes de zonas como Turrialba, Puntarenas, Nicoya, Limón, Guápiles, la Zona Norte y la comunidad indígena Grande de Térraba. Según datos proyectados por la Dirección de Equidad, con base en la matrícula reportada para la apertura de comedores en estos días, hay capacidad para alimentar a más de 23.500 estudiantes.

Karen Castro trabaja en el comedor de la escuela, el cual está abierto de 10:30 a.m. a 1 p.m. Ella junto a tres compañeras se encargan de preparar la comidita según el menú otorgado por la Dirección de Programas de Equidad (DPE) del ministerio.

“En este momento estamos dando el almuerzo a unos 490 niños, pero basados en experiencias de otros años, la cantidad de chiquitos aumentará y para inicios del otro año estaríamos alimentando a 700, 800 niños”, manifestó.

Castro recalcó la importancia de su trabajo, pues sabe que debido a las necesidades económicas de algunas familias, los chiquitos no pueden tener un menú saludable.

Pa’todos. Este servicio pueden recibirlo estudiantes y también menores que no estén en edad escolar y tengan hermanos en el sistema educativo, así como jóvenes estudiantes. El menú será el mismo para toda la población estudiantil y varia la porción según la edad.

“Hay chicos en el sector de Pavas que solamente pueden comerse un platito bien nutritivo cuando vienen a la escuela. Muchos nos agradecen, se van bien contentos cuando terminan de comer y sus papás también agradecen la ayuda que reciben. El trabajo que hacemos es muy ordenado y todo debe ser de buena calidad, para que los niños se nutran”, comentó.

Wendy Mendoza vive detrás del Aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, y todos los días camina hasta la Escuela Rincón Grande para que sus hijos Josué, de 5 años y Gabriel, de 2 puedan almorzar.

“Soy ama de casa y vivo solamente con mis hijos. Todos los días nos encontramos comida muy variada y lo que hace la escuela por mis hijos es muy importante, porque muchas veces aquí reciben lo que en mi casa no les puedo dar. Gabriel es más comelón que Josué y me encanta verlos probando cada bocado”, dijo.

Mendoza se viene caminando con sus retoños y en el trayecto dura media hora. A ella la distancia no le importa, con tal de que sus hijos coman saludablemente.

“Si a veces no podemos ir a la escuela, tengo que buscar otro lugar dónde darles el almuerzo”, comentó.

Las cocineras cuentan con un menú diseñado para satisfacer las necesidades nutricionales de los pequeños. José Cordero.
Las cocineras cuentan con un menú diseñado para satisfacer las necesidades nutricionales de los pequeños. José Cordero.
Permanencia en el sistema

La ministra de Educación, Guiselle Cruz, expresó que los programas de equidad se incluyen dentro del objetivo de inclusión y por ello, la apertura de los comedores en espacios de descanso, como las vacaciones siguen fomentando la permanencia de los niños y jóvenes en el sistema educativo.

Leonardo Sánchez, director de Programas de Equidad del MEP, también habló de las bondades de los comedores.

“Los comedores favorecen el acceso y la permanencia de los estudiantes de bajos recursos económicos y son espacios de aprendizaje donde se promueven hábitos alimentarios saludables, hábitos de higiene y comportamientos adecuados en torno a la alimentación diaria”, expresó.

Karen Castro trabaja con otras tres personas en el comedor de la Escuela Rincón Grande de Pavas. José Cordero.
Karen Castro trabaja con otras tres personas en el comedor de la Escuela Rincón Grande de Pavas. José Cordero.