Doña María Cecilia Sánchez tiene 40 años de comenzar el festejo del Día de la Madre en el mismo lugar: en el cementerio municipal de Heredia.
Esta señora de 80 años perdió a su mamá en 1977 y desde entonces no le ha faltado ni un solo 15 de agosto con flores.
A ella la acompañó este martes su hija Liseth Sánchez Campos, quien fue le ayudó a subirse a la tumba donde descansa su abuelita para hacerle un arreglo de flores digno de un premio.
"El día que nos olvidemos de los muertos estamos mal, yo tengo la bendición de tener a mi mamá con vida, pero mi abuelita la ayudó a criarme, así que esto es para seguir agradeciendo y mi mamá no se olvida de ella, la tiene muy presente", contó Liseth.
De hecho, este par de señoras son tan agradecidas con los seres queridos que han perdido que en otras fechas importantes también van a hacer lo mismo.
Inclusive, doña María dice que Dios guarde sus hijos no se acuerden de ella cuando se muera. Si lo hacen los piensa asustar.
"Es un vacío porque el campo que ocupó la mamá en la vida de uno no se llena. Cuando yo me muera y no me traigan algo se van a encontrar conmigo porque a la mamá no se le puede olvidar nunca aunque haya sido mala", dijo doña María.
Al igual que doña María y su hija, centenares de personas se dieron cita este martes en el cementerio de Heredia para recordar a sus mamás, una escena que se repite en todo el país.
Alexander Hernández aprovechó que tenía la mañana libre en el trabajo para acompañar a su papá, don José Alberto Hernández, a visitar a su mamá.
Los Hernández, acompañados por la esposa de Alexánder, fueron a darle como regalo del Día de la Madre una buena chaneada a la tumba de la abuelita.
Esta familia llevó jabón en polvo, cloro, agua y cepillos y se pusieron a darle de lo lindo a la bóveda hasta dejarla como un ajito.
Además del gran detalle, le llevaron unas florcitas que se iban a ver mucho más lindas con la tumba tan limpia.

