Leiner Villegas obtuvo su título como publicista en la Ulacit el pasado miércoles

Por: Bryan Castillo 21 diciembre, 2019
Leiner le dedicó el título a su madre. Foto: Cortesía.

Dicen que una madre hace hasta lo imposible por sus hijos. Una frase que le queda a la perfección a doña Miriam Quirós, de 46 años, quien limpió casas, lavó y planchó montañas de ropa, cuidó niños y hasta soportó malos tratos para ganarse una platica.

Lo único que esta entregada madre quería era conseguir dinero para que su hijo Leiner Villegas Quirós, estudiara y se graduara de la universidad.

"Mi mamá hizo de todo, lavó y planchó ropa a montones, trabajó muchas horas para ganarse poca plata pero lo hizo para darme lo mejor.

“Ella está orgullosa de mí, pero yo más de ella porque a pesar de sus limitaciones luchó contra todo para que yo alcanzará esto”, comentó el graduado.

Leiner recibió su título de bachiller en Publicidad con énfasis en Producción Multimedia este miércoles 18 de diciembre, luego de tres años de sacrificio de su parte, pero sobre todo de la mujer que lo trajo a este mundo.

Este joven, de 21 años, quien es vecino del centro de Limón, obtuvo en diciembre del 2016 una beca de la Ulacit para estudiar Publicidad. El costo de las materias las cubría la U, pero él debía pagar ¢200 mil de matrícula cada cuatro meses.

En aquel momento tenía 18 años y, aunque la noticia lo alegró, también lo llenó de incertidumbre ya que no sabía cómo conseguir ese montononón de plata.

“Mi mamá me contaba que en algunos trabajos domésticos se ganaba hasta ¢10 mil y terminaba con las manos resquebrajadas”, Leiner Villegas.

“Al principio fue un dolor de cabeza porque yo no sabía cómo iba a conseguir la plata. Mi mamá siempre ha administrado bien el dinero y me dijo que tenía algunos ahorros y que ella me iba a pagar ese monto”, comentó.

“Mi mamá se sacrificó bastante para darme lo que necesitaba, yo en lo único que pensaba era en terminar rápido la carrera para ayudarle a ella con los gastos de la casa, por eso algunos cuatrimestres llevé hasta nueve materias, era bastante cansado, pero sé que para mi mamá era más difícil”, añadió.

Otro problema que tenía que resolver era dónde vivir, ya que eso representaba otro gasto más; sin embargo, dos ángeles se cruzaron en su camino antes de iniciar sus estudios universitarios.

9 cursos llevó Leiner en un cuatrimestre.

“Como soy guía y scout, tenía dos conocidos que vivían en San José. Me dijeron que viviera con ellos en Calle Blancos y que solo me preocupara por lo de comer. Estuve con ellos el primer cuatrimestre y luego me fui a un apartamento con otro muchacho que también vivía en Limón”, agregó.

Así Leiner empezó una aventura que tuvo momentos buenos, pero otros malos que lo hicieron soportar pruebas difíciles, la mayoría ligadas con la falta de dinero para pagar las matrículas.

Este pulseador ahora espera encontrar trabajito para ayudar económicamente en su casa. Foto: Cortesía.
Pensó que tenía cáncer

Leiner contó que a finales del año anterior pensó que tenía cáncer gástrico, pero todo era por su mala alimentación.

“Me pasó que tuve que limitarme en la comida porque no sabía qué iba a comer al día siguiente, a veces me salvaba porque me salían trabajos ocasionales para hacer videos y con eso me la jugaba. No le contaba nada a mi mamá porque la iba a preocupar, entonces le decía a otros familiares que no tenía qué comer y me ayudaban”, dijo.

“En un momento pensé que tenía cáncer, fui donde un doctor y me dijo que el malestar que sentía era porque no me alimentaba bien”, expresó.

Cuando más mal la pasó, otra empresa se cruzó en su camino, se trata de APM Terminals, que le ofreció una beca económica para pagarse el transporte y ayudarse con la alimentación.

Recompensa

Aquellas trasnochadas y aguantadas de hambre que sufrió Leiner, al igual que largas jornadas de trabajo de su madre, dieron frutos tres años después de haber iniciado la U.

Este joven no solamente obtuvo un título que lo acreditó como profesional, sino que también se graduó con honores al tener buenas notas durante toda la carrera.

“Mi mamá se mató por mí trabajando, lo menos que yo podía hacer era responder con buenas notas todo lo que hizo por mí. Lo más fácil para mí fue estudiar, pero lo más difícil fue lo que hizo mi mamá para que yo lo pudiera hacer”, dijo.

“En la graduación, cuando me dieron el título, le dije a mi mamá que era de ella porque si no hubiera sido por su esfuerzo no hubiera llegado hasta esto”, expresó.

Para doña Miriam, su hijo es un orgullo, ya que es el primero de sus tres retoños que obtiene un grado universitario, pero más que eso, ella lo admira por ser una persona perseverante y aplicada en todo lo que hace.

De momento este joven se encuentra sin empleo, si usted conoce de alguna oferta o tiene alguna plaza para él, lo puede contactar escribiéndole al correo electrónico ljquiros10@gmail.com.