Eduardo Vega.25 abril
Hay coleccionistas que andan buscando material como este. Foto Édgar Chinchilla.
Hay coleccionistas que andan buscando material como este. Foto Édgar Chinchilla.

Un meteorito vale lo que pesa, no en oro, pero sí en buen billete.

La familia sancarleña a la cual la noche del martes 23 de abril le “aterrizó” en la casa uno de estos objetos espaciales puede considerarse afortunada.

Podría venderlo en no menos de ¢6 millones, de acuerdo con el físico y astrónomo tico José Alberto Villalobos.

De este objeto no sabemos aún el peso ni las medidas, pero las fotos dejan ver que es, al menos, del tamaño de una mano.

Hay en el mundo coleccionistas que pagarían facilito diez mil dólares (o más) por un pedazo de material extraterrestre como el que tienen ahora los norteños.

Eso sí, don José Alberto les recomienda a los norteños varias cosas antes de meterse en un posible negocio.

“Es importante que no abaraten el meteorito, o sea, que no se lo vendan al primero que les ofrece diez mil dólares. Yo que ellos lo guardo unos tres o cuatro años, no va a perder su valor, al contrario, cuidado y no vale mucho más. Y lo más importante, recuerden que es de ellos, que nadie se los llegue a quitar”, comentó el experto.

Tremendo huecarón hizo el meteorito en la casa de la familia sancarleña. Foto Édgar Chinchilla.
Tremendo huecarón hizo el meteorito en la casa de la familia sancarleña. Foto Édgar Chinchilla.

Es común que un meteorito caiga en la Tierra, pero en un desierto, en los polos, en Alaska.

Pocas veces cae uno en una casa, como sucedió este martes. O, mejor dicho, pocas veces se convierte en noticia.

“Se unieron varios factores para esta poco vista situación: era de noche, el cielo estaba despejado y la familia estaba en la casa, si no hubiesen estado tal vez ni cuenta se dan de que esa piedra que les rompió el techo era un meteorito”, dijo el científico.

Villalobos recordó la importancia de comprobar que sí estamos ante un meteorito.

Para eso deben hacerle pruebas. Si se comprueba, esta familia del norte puede tomar dos caminos: venderlo o donarlo a un museo.

En el 2013 cayó un gran meteorito en Rusia, en los montes Urales.

La onda expansiva hirió a más de 1.200 personas y quienes no salieron lastimados comenzaron lo que se conoció como “la carrera por el meteorito”.

Muy rápido ya había en Internet compradores ofreciendo hasta $2.200 (¢1,3 millones aproximadamente) por gramo. Es decir, 40 veces más que el precio del gramo de oro.

El astrónomo José Alberto Villalobos asegura que la caída de un meteorito en una casa es rarísimo. Foto José Díaz.
El astrónomo José Alberto Villalobos asegura que la caída de un meteorito en una casa es rarísimo. Foto José Díaz.

El de San Carlos, como se sabe, no es nada pequeño.

“Es de un bonito tamaño, cuando le hagan la prueba, si es que la hacen, es con un procedimiento muy superficial así que no lo afectará, seguirá del mismo tamaño”, aclaró Villalobos.

“Cuando agarré el meteorito con la mano, todavía estaba caliente". Sancarleña a la que le cayó meteorito.

En un documento que publicó el abogado Gerardo Coto en el 2005 y que sigue vigente (“Meteoritos y meteoros en Costa Rica: verdaderos, posibles y falsos") se habla del Código de Minería tico.

Ese código señala: “en el caso de los especímenes (meteoritos) pequeños, se puede aplicar el artículo 39, de modo que basta tomarlos con la mano y pueden ser aprovechados libremente por su descubridor, siempre que sea en terrenos baldíos o bien en propiedad privada, por su dueño”.

La Fundación Centro Nacional de la Ciencia y la Tecnología (Cientec) infirmó: “estamos en el período de la lluvia de meteoros Líridas, que tiene su pico entre el 21 y 22 de abril, este (el meteorito sancarleño) podría ser parte de esta familia de objetos que encuentra la Tierra todos los años por esta época”.