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Muerte de gran amiga convirtió a científico tico en un luchador incansable contra el cáncer

El doctor Rodrigo Mora es de Zapote y el pasado martes le anunció al mundo que desde Costa Rica se respondió una pregunta contra el cáncer que tenía más de 100 años sin respuesta

Veintiocho años después, luego de superar muchos obstáculos, cientos de noches de estudio y pruebas de laboratorio, el doctor Rodrigo Mora Rodríguez le pudo cumplir la promesa a una gran amiga que murió de cáncer cuando ambos tenían quince años.

Esa muerte le marcó el corazón y hasta el día de hoy le duele, por eso siendo un muchachito y sin saber ni siquiera qué iba a estudiar prometió que iba a luchar con todas sus fuerzas contra el mal que le arrebató a su compa de risas, bicicletas y ratos libres. Prometió que no iba a descansar hasta que, ojalá, nadie más en el mundo sufriera por la muerte de un ser querido a manos del cáncer.

El doctor tico Rodrigo Mora Rodríguez, microbiólogo de la UCR, encontró el freno de mano que usa un gen del cáncer para sobrevivir y multiplicarse

El martes 26 de abril del 2022 quedará en la historia de la humanidad como una fecha histórica, porque se le anunció al planeta entero que, desde Costa Rica un grupo de profesionales liderado por el doctor Mora Rodríguez, respondió una de las preguntas sin respuesta más viejas en la guerra contra el cáncer, justo el día que el doc cumplió 43 años.

¿Cómo es posible que una célula cancerosa con más de 50 o 100 cromosomas logre multiplicarse si, en una célula sana con 46 cromosomas, un solo cromosoma extra la puede matar? La ciencia del planeta tenía más de 100 años sin saber cómo responder esta pregunta.

El grupo de 13 científicos costarricenses descubrió porque las células cancerosas aumentan, a pesar de tener un alto número de cromosomas. A este mecanismo lo denominaron compensación de dosis génica.

La compensación de la dosis génica es un freno de mano que tiene el gen MYC; es decir, el mismo MYC frena al activar a otras moléculas llamadas miRNAs que lo compensan, le ayudan a no morirse y hasta a multiplicarse.

“Claro que cuando se confirmó científicamente el descubrimiento me acordé de mi gran amiga. No digo el nombre por respeto a su familia. Aquella muerte me marcó muchísimo. Le estoy cumpliendo la promesa que hice hace más de 20 años.

“El dolor de perderla lo llevo hasta hoy, por eso en cada paso que avanzamos buscando una posible cura contra el cáncer, siento que realmente estoy cumpliéndole, porque desde que ella falleció mi lucha contra el cáncer se convirtió en una misión”, nos comentó el doctor Mora.

El doctor tico Rodrigo Mora Rodríguez, microbiólogo de la UCR, encontró el freno de mano que usa un gen del cáncer para sobrevivir y multiplicarse

El científico fue un carajillo normal de un barrio josefino, eso sí, no salió bueno para el fútbol y él mismo lo reconoce, nunca celebró ni un gol; sin embargo, encontró en los deportes una gran pasión, la bicicleta, ahí sí, son miles los kilómetros que ha pedaleado desde jovencillo y lo sigue haciendo. También disfruta la Vuelta Ciclística a Costa Rica.

Nació, se crio y vive en Zapote. Estudió en la escuela José María Castro Madriz y después fue al Colegio Seminario. Cuando le tocó decidirse por una carrera en la Universidad de Costa Rica (UCR), fue cuando entendió que no podía alejarse de su misión.

“Me fui por el lado de microbiología porque sabía que desde un laboratorio podía dar una mejor pelea al cáncer”, explica.

Le metió más conocimiento a su misión al sacar un doctorado en virología tumoral y un posdoctorado en biología de sistema, esos dos títulos los sacó, después de ocho años de quemarse las pestañas en Alemania.

No hay plata

En medio de la tremenda alegría por el logro mundial en la batalla contra el cáncer, el doctor Mora recordó que no siempre, durante los últimos 28 años, todo fue celebración, fotos en los periódicos y felicitaciones.

“Qué va, fue un camino demasiado difícil. Es que yo amo este país, pero hacer ciencia pura aquí es dificilísimo. Este proyecto logró un importantísimo avance, pero antes hubo días de desesperación, colerones y ganas de hasta ponerle el candado a todo y dejarlo tirado.

“No se lo voy a negar. Para hacer ciencia pura se necesita patrocinio y alistar la presentación para tratar de convencer a un patrocinador es algo muy serio y complicado, entonces, cuando alista uno la presentación y te dice que no el primero, pues uno no se desanima, pero cuando dicen que no el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto y el sexto, eso sí que golpea. Sin dinero y con todo frenado hubo días que dudé mucho, me preguntaba para qué luchaba si siempre recibía la misma respuesta de los patrocinadores: ‘muchas gracias, no nos llame, nosotros lo llamamos’”.

Pero el doc no se dejó vencer y por ahí siempre apareció algún patrocinador que ayudaba o si no, como estudió en Alemania, los compas de allá le metían el hombro, porque también chocó con otra gran barrera, la tramitología burocrática tica y entonces algo que debía durar menos de dos meses, tardaba entre seis meses y un año.

“Aquí trabajamos con las uñas. No me quejo, me gustaría que hubiese mejores condiciones para todo lo que se podría venir porque Costa Rica tiene mentes brillantes, pero una burocracia fatal, al menos para la ciencia. Uno sigue porque ama esto, porque es apasionado, además, porque se aprende a luchar hasta contra el sistema…no se puede parar”, aseguró el doctor Mora.

Eduardo Vega

Periodista. Bachiller en Análisis de Sistemas de Información. Egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Miembro activo de la Federación de Periodistas Deportivos de América y miembro activo de la Asociación Internacional de Prensa Deportiva.

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