Nacional

Mujer cuenta su difícil vida en la prostitución: “Desde los 14 años me explotaban sexualmente”

Mujer fue rescatada de la prostitución por la Fundación Rahab

“Terminar explotada sexualmente y después ejerciendo la prostitución, creo que es el resultado más lógico de la vida que llevé casi desde que nací, ya que fui violada por un tío, violada por un hermano, agredida por mi papá, con mi mamá presa en una cárcel y por tener que buscar cómo darle de comer a dos hermanos.

“La verdad es que era muy linda y tenía muy buen cuerpo, eso fue fatal en mi realidad porque siempre fui vista como objeto sexual y cuando tuve que trabajar decidí aprovechar ese cuerpo que ya habían usado sin pagar”.

Esas duras palabras son parte del testimonio de Rosibel, una josefina que prefirió reservar su nombre real para proteger a sus hijos “de una sociedad que desprecia a las prostitutas, pero alaba los hombres que pagan por sexo”, según nos contó.

Rosibel tiene 36 años, los cumplió el pasado 6 de noviembre. Ella nació y se crio en Alajuelita, donde su familia siempre tuvo problemas de dinero y casi nunca tenían para hacer tres comidas al día.

Nació linda de cara y su cuerpo desarrolló muy temprano.

“Eso fue como una maldición”, nos comentó, porque no logró llegar sin ser abusada sexualmente ni a los diez años. Un tío y un hermano la violaron en varias ocasiones. Nadie dijo nada en la casa.

Los inicios

“Desde que estaba en sexto grado de la escuela me uní mucho a una vecinita que ya estaba en el colegio Roberto Brenes Mesén de Hatillo 2. Fue ella quien me dijo que había una señora que ayudaba con plata a muchachas que necesitaban y yo estaba pasando necesidades porque mi mamá cayó en la cárcel y me tocó criar a mis dos hermanos.

“Fuimos a donde la señora y ahí fue cuando caí por primera vez en las garras del abuso sexual. Esa señora nos vendía a gringos quienes pagaban platales por tener sexo con nosotras, porque éramos menores de edad”, recordó.

La señora la obligaba a ir con un cliente en el momento que fuera necesario y no podía decir que no.

Ella recuerda los horrendos tres meses que vivió en un hotel de playa Flamingo donde la Macha, como le decían a la señora, la encerró en un cuarto y no la dejaba salir porque a cada rato llegaban clientes.

“Fue lo peor de lo peor que pude vivir. La máxima expresión de la trata de personas. Había varias muchachas y servíamos solo para ser abusadas sexualmente, no podíamos salir ni a la pulpería”.

Gracias a Dios, en el 2003, mientras estaba esperando que llegara un cliente, en uno de los cuartos de la casa de la señora, entró la policía y pudo escapar por el patio junto a otras dos muchachas.

“Ese fue mi escape a la libertad después de cuatro años de ser usada sexualmente”.

No obstante, las necesidades económicas siguieron por lo que decidió prostituirse por las noches cerca de la clínica Bíblica. Ya tenía 18 años y ahí duró como dos años hasta que otra amiga le habló de lo bien que le iba con los clientes en un bar de un conocido hotel en el centro de San José.

“En el ambiente de ese hotel viví todos los extremos de la prostitución: desde ser golpeada y violada por los clientes hasta llegar a ganar 500 mil colones en menos de 8 horas.

“Una se sentía alegre por el dinero, pero el costo era muy alto, siempre existía el temor de cuál será el cliente que te mate a golpes”, recordó.

Explotación sexual

La prostitución le dejó violaciones, golpes y dos hijos, por los que siempre echó pa’ lante.

Al tener esa forma de ganarse la vida se le vinieron los problemas con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), donde le dieron el número de la Fundación Rahab, pero tardó dos años en decidirse a llamar, una llamada que a inicios del 2021 le cambió la vida.

“Cuando yo llegué a la fundación no sabía ni leer ni escribir, aquí me enseñaron, además, me guían para que pueda integrarme a la sociedad con un trabajo digno.

“Aquí voy, día a día, paso a paso. Me amo, amo a mis hijos y avanzo. Gracias a Dios salí de las garras de la explotación sexual”, asegura Rosibel.

Para ingresar a los programas de la fundación puede llamar al 2248-2095 o 2248-0929 o escribir al correo info@fundacionrahab.org.

Los 10 mandamientos para evitar caer en las garras de la trata de personas

  • 1. Sospechar de ofertas de trabajo que no sean claras con sus requisitos, que prometan mucho dinero en poco tiempo y que ofrezcan traslados a otra ciudad, provincia o país. Investigue sobre la empresa, pregunte datos sobre el entrevistador, y avise a alguien de confianza a donde irá.
  • 2. La cédula y el pasaporte son documentos personales que no deben ser entregados a personas desconocidas o que no tienen algún tipo de autoridad migratoria o electoral.
  • 3. No converse por redes sociales con extraños y mucho menos dé datos personales. Evite publicar ubicaciones, y configurar las políticas de privacidad y de control parental.
  • 4. En el caso de las personas menores de edad, se le recomienda a los padres o responsables evitar que se movilicen solos a cualquier lugar, los niños, las niñas y adolescentes deben ser siempre acompañados por adultos responsables.
  • 5. Las familias deben supervisar cuando los niños y adolescentes utilizan medios virtuales para evitar la violencia en línea, seguimiento de lo que hacen con la mensajería, juegos en línea, solicitudes de amistad, etc.
  • 6. Visibilizar y disminuir los riesgos y condiciones de desventaja de las personas ante el silencio y la normalización de relaciones abusivas o violentas que enfrentan.
  • 7. Para luchar contra la trata de personas es necesario conocer que existen muchas formas de trata de personas tales como: adopción irregular, embarazo forzado, explotación laboral, explotación sexual, extracción ilícita de órganos, matrimonio forzado o servil, mendicidad forzada y servidumbre
  • 8. En caso de sospechar de algún tipo de trata de personas denunciar antes las autoridades respectivas.
  • 9. Tenga precaución con las plataformas virtuales y en caso de que decida conocer personalmente a alguien que lo contacto en línea, no se presente solo, hágalo en un lugar público e indíquele a alguien de confianza donde se encuentra.
  • 10. Evite compartir en línea imágenes de personas menores de edad, recuerde que una vez publicada, no se tiene control sobre la distribución o el uso del contenido que generen terceras personas.

Fuente: Fundación Rahab.