Eduardo Vega.8 marzo

La mezcla de fortaleza y sensibilidad que solo tienen las mujeres ha sido clave en la primera línea de batalla para enfrentar la guerra contra el covid-19, la mejor muestra de esto es la historia de la enfermera del hospital México, Carol Díaz Calderón.

“El sentimiento de preparar con mucho amor a los pacientes que fallecían me lo generó una mujer que era madre, hija, hermana y estaba muy joven. Me puse en su lugar, entendí que estaba dejando una familia, que estaba sola. En sus últimos días de vida le brindé mi compañía y cuando falleció me puse a pensar en lo que yo hubiese querido.

“Pensé en sus hijos, en su mamá, en el momento que tuvieran que reconocerla, por eso la puse bien hermosa, la maquillé linda y la peiné con delicadeza; le di su espacio de mujer, ella era muy hermosa y coqueta, así la dejé, quise que quedara tal cual era ella y con la mente puesta en su familia”, recordó Carol.

Este 8 de marzo se celebra el 46 aniversario del Día Internacional de la Mujer (establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1975), buscamos a esta vecina de Sarchí por su ejemplo amoroso de entrega hacia sus pacientes, tanto así que en julio pasado comenzó a perfumar y pintar a las fallecidas por culpa del covid-19; también prepara a los hombres para que sus familias los recibieran a todos bien arregladitos.

Carol siempre ha sido una enfermera amorosa, esta foto, es de antes de la pandemia. Cortesía.
Carol siempre ha sido una enfermera amorosa, esta foto, es de antes de la pandemia. Cortesía.

La celebración del Día Internacional de la Mujer le permite a Carol recordar que ella y todos los enfermeros del país, vivieron un año durísimo.

“El año vivido y la celebración mundial para la mujer dejan más que claro lo que se necesita la sensibilidad femenina en todos los campos de la medicina.

"Ha sido un año difícil, muy lleno de muerte", dice la sarchiceña. Cortesía.

“Es un día para celebrar individualmente, sin romper burbujas, un día para empoderarnos y visibilizar el camino que falta por recorrer para la igualdad de género en casi todos los campos de la sociedad, porque la pandemia también ha descubierto la desigualdad entre hombres y mujeres: femicidios, empleos perdidos, empresas que prefieren dejarse los hombres que a las mujeres por temas como licencias de maternidad”, explica esta enfermera de 35 años de edad y 11 de servicio profesional.

Asegura además, que la celebración femenina mundial sirve para iluminar, para que se vean y bien clarito todas aquellas mujeres que, ante la pandemia y los despidos, encontraron valor, buscaron otra ruta y no se detuvieron, iniciando así nuevos emprendimientos para mantenerse activas y generando ingresos económicos.

Fortalecidas con la pandemia

“Es cierto que durante un año hemos llorado a muchas mujeres que fallecieron, también es cierto que celebramos el nacimiento de emprendedoras, mujeres que no sabían lo fuertes y capaces que eran hasta que se encontraron en una situación difícil”, dice.

Karol también asegura que la pandemia ha servido para resaltar una profesión tan importante como la enfermería que muchas veces es poco valorada.

“En el último año la enfermería ganó protagonismo, se visibilizaron cientos de casos de compañeras y compañeros con una sensibilidad especial, sensibilidad que se necesita en todos los espacios sociales.

“Celebro el Día Internacional de la Mujer muy alegre porque la enfermería supo realizar todas las acciones necesarias para enfrentar la pandemia, acciones que se fundamentaron en los buenos sentimientos: luchando por reducir el sufrimiento del paciente y su familia, siendo apoyo emocional en todo momento, educar ante un virus desconocido y entender que debíamos ser ese único familiar en medio de la soledad del enfermo y de la familia que busca información”, reconoce.

En medio del dolor ella y todos los profesionales de enfermería, han llenado de amor su trabajo. Cortesía.
En medio del dolor ella y todos los profesionales de enfermería, han llenado de amor su trabajo. Cortesía.

Carol es madre de un hijo de cuatro años, es esposa, hija, hermana, amiga, profesional y la familiar que siempre está al servicio de sus pacientes.

Como tiene que viajar de Sarchí al hospital México se levanta todos los días a las 3:30 de la mañana, alista almuerzos y meriendas, deja a su hijo donde lo cuidan y se va directo al trabajo, siempre tratando de ganarle a las presas. Vuelve a casa a eso de las cuatro de la tarde, cuando el tránsito se porta pura vida.

“La pandemia nos ayudó a amar mucho más a nuestros pacientes y sus familias, esa es la sensibilidad femenina de la que hablo, la que es capaz de entender el dolor y encontrar la mejor ruta posible al apoyo incondicional ante lo difícil que es para todos esa enfermedad tan mortal”, dijo orgulloso.