Mauro Fernánez.7 julio, 2018
El dolor de cabeza es más frecuente en persona mayores de 30 años. Foto: Archivo.
El dolor de cabeza es más frecuente en persona mayores de 30 años. Foto: Archivo.

Estudios señalan que el dolor de cabeza durante el acto sexual afecta a cerca del 1% de la población.

Aunque se presenta de diversas formas, son dos las más frecuentes: como un dolor que aparece antes de experimentar el orgasmo o justo en el instante de mayor placer.

No sabemos todavía por qué, pero algunas personas han tenido este problema desde sus primeras experiencias sexuales, aunque lo más frecuente es observarlo después de los treinta años. De igual manera, el patrón de aparición es variable, en algunos sucede en todas las relaciones sexuales, mientras que en otros solo en ocasiones y también están aquellos en quienes emerge de forma esporádica y puntual.

Muchas personas lo describen como un dolor intenso, que pasa rápido, pero también puede durar hasta dos o tres horas e ir seguido de un malestar general en las siguientes doce horas. Curiosamente, si en el momento en que aflora el dolor el individuo cesa de inmediato la actividad sexual, este suele disminuir de modo significativo. Además, se ha descrito que es más frecuente cuando se tienen relaciones adoptando una posición de rodillas, cuando son separadas por un intervalo muy breve o cuando el acto sexual es muy activo y laborioso.

Cuando el dolor sucede solo en contadas ocasiones, las repercusiones sexuales son mínimas. El problema surge cuando el dolor abarca todas o la mayoría de las relaciones sexuales. En este caso, es común experimentar cierta apatía a tener relaciones sexuales, para no enfrentar esa desagradable molestia. Igualmente, la consecución del orgasmo suele volverse laboriosa, puede haber problemas de lubricación en la mujer y problemas de erección el varón, todos mediados por la tensión y el temor ante la inminencia del dolor.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos no son producidos por enfermedades graves e importantes. Sin embargo, siempre se debe consultar con el médico para realizar estudios minuciosos, que permitan decidir el tipo de tratamiento. Los abordajes actuales son muy efectivos y la inmensa mayoría de los pacientes logran mantener relaciones sexuales lejos del dolor.