Mauro Fernández.19 agosto, 2017

Una de las consultas más frecuentes, ya sea en la consulta ginecológica, urológica o sexológica corresponde a los cuadros irritativos de los órganos sexuales. Entre los síntomas que suelen presentarse figuran el ardor, la picazón, el enrojecimiento, y la molesta presencia de fisuras que simulan pequeñas cortaditas o “rajaditas” que se hacen más evidentes cuando la piel se estira, tal como sucede en el acto sexual, o con los hábitos de higiene cotidiano.

Estas molestias pueden atacar a cualquier edad del individuo sexualmente activo y presentarse en cualquier zona de los genitales. En la mujer, las lesiones pueden estar en los labios menores, mayores, el mismo clítoris o en toda la cavidad vaginal o en la zona del vello púbico. En el hombre, en el glande o en la cabeza del pene, así como en la piel que lo recubre; es decir, el prepucio, y el resto del cuerpo del pene son lugares más frecuentes, aunque pueden también presentar el área del vello púbico y en la bolsa testicular o escroto.

Curiosamente, las molestias se presentan cada cierto tiempo, de manera variable, aunque son más frecuentes en situaciones de estrés, cansancio o fatiga. También se han descrito que su aparición es mayor durante el periodo menstrual o después del acto sexual. Eso hace pensar erróneamente a muchas personas que se producen por cuadros alérgicos, ya sea a la sangre menstrual, al semen, o a las toallas o protectores.

28/07/2017 / Fotos para ilustrar notas de educación sexual / Fotografía: JOHN DURAN
28/07/2017 / Fotos para ilustrar notas de educación sexual / Fotografía: JOHN DURAN

Debido a la irritación de la zona, es común además, que los genitales se resequen y que proliferen ciertos hongos, razón por la cual, muchos también equivocadamente creen que se trata de un problema con el pH, o exceso de acidez genital o de un problema de hongos. En realidad, la mayoría de estos cuadros son originados por una infección viral que es difícil de diagnosticar, ya que evade los exámenes tradicionales. Se requieren pruebas especiales para realizar el diagnóstico.

Con los avances de la ciencia, hoy estamos en capacidad de tratar estos molestos cuadros que interfieren en el diario vivir y que afectan la vida sexual de las parejas.