Casi todas las mujeres han escuchado este término médico, sea porque se lo han realizado a ellas, a un familiar o a una amiga o conocida. A pesar de ser una palabra común en la jerga femenina, son muchas las dudas acerca de sus alcances.
Los ginecólogos hablamos de displasia cuando nos referimos a una lesión precancerosa en el cuello de la matriz o cérvix. El cáncer de cérvix sigue siendo muy frecuente al punto que se nos muere una mujer cada tres días en nuestro país.
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Las displasias pueden tener diversos orígenes, entre ellos inflamaciones, infecciones, procesos erosivos, cambios hormonales. Sin embargo, rara vez progresan a un cáncer. En cambio, las displasias causadas por el virus del papiloma humano son las realmente peligrosas, porque pueden provocar el cáncer de cérvix.
Por fortuna, este cáncer no se forma de la noche a la mañana. Más bien, pasa por una serie de etapas graduales que nos permiten detectarlo a tiempo. Así, una vez que la mujer se ha contagiado, el virus del papiloma permanece para siempre en el cuerpo y, al cabo de un periodo, puede ocasionar las displasias. En un inicio es leve, pero, si no se trata, puede evolucionar a una displasia moderada, la cual, si no se trata, puede originar una displasia severa, y esta, sin tratamiento, puede desarrollar el cáncer cervical.
La formación cancerosa, pasando por displasia leve, a displasia moderada y a displasia severa, puede durar entre diez y veinte años. No obstante, hay un tipo especial de virus del papiloma muy agresivo que puede producir este cáncer en menos de dos años.
La citología o Papanicolaou rara vez detecta el virus del papiloma, pero sí es muy efectivo en el diagnóstico y detección de las displasias. En estadios tempranos, son muy fáciles de tratar con métodos seguros e indoloros, que duran escasos minutos, después de los cuales la mujer puede reasumir su vida social y laboral sin necesitar un periodo de incapacidad.
Todo esto resalta que, ante los grandes avances de la ciencia basados en los estudios pioneros de Georgios Papanicolaou, se requiere principalmente la iniciativa femenina de acudir a la consulta ginecológica periódica.