Shirley Sandí.18 octubre
Fuerza Pública intervino continuamente los bloqueos. Fotos MSP.
Fuerza Pública intervino continuamente los bloqueos. Fotos MSP.

El narcotráfico es un monstruo que se alimenta de todo lo que aparezca, y en estos momentos la estrategia es sencilla. Intensificar la violencia en los bloqueos, que han puesto de cabeza al país, les permite mantener ocupada a la Fuerza Pública para enfocarse mejor en sus ilegales negocios.

Durante las protestas quedó en evidencia que la mafia metió las manos y colmillos en algunos de los grupos que se oponen al ajuste fiscal, que propone el Gobierno, para optar por un préstamo de $1750 millones con el Fondo Monetario Internacional.

Ya no se trataba del “pueblo” enojado por las posibles medicinas contra la crisis fiscal, sino de delincuentes en un pulso abierto con la Fuerza Pública, el Ministerio de Seguridad, es decir, la autoridad del Estado.

El peligro podría crecer

Álvaro Ramos, experto en seguridad, piensa que podríamos ver un nivel mayor: los saqueos. Él tiene claro que los grupos mafiosos siempre estarán atentos, buscando portillos por los cuales puedan meterse.

Una semana después de que los bloqueos organizados por el Movimiento Rescate Nacional comenzaron, el exdiputado José Miguel Corrales, entonces líder de las protestas, admitió que el narcotráfico se había metido en esas actividades callejeras y se fue para la casa.

En la conferencia de prensa del 6 de octubre en la cual lo afirmó, no dijo qué tipo de narcotraficantes han aprovechado los bloqueos. Se limitó a afirmar que en un movimiento de “trabajadores” se involucraron vándalos, lo cual ya era obvio a esas alturas.

Corrales fue integrante de la primera y la segunda Comisión Legislativa que investigó narcotráfico 1986-1980.

José Miguel Corrrales se alejó del movimiento Rescate Nacional cuando dijo que el narco se había metido. Fotografía José Cordero
José Miguel Corrrales se alejó del movimiento Rescate Nacional cuando dijo que el narco se había metido. Fotografía José Cordero

Por la noche, el ministro de Seguridad Pública, Michael Soto, confirmó lo dicho por Corrales y especificó que habían comprobado la participación directa de grupos criminales locales, del crimen organizado y que había distribución de droga local. Además decomisaron armas blancas y de fuego.

Días después, el Ministerio de Seguridad se refirió a unos audios que circulaban en las redes sociales y en los cuales un supuesto narcotraficante identificado como Alejandro Arias Monge --alias Diablo-- aseguraba dar “apoyo logístico” a personas para mantener las manifestaciones.

“Al gran narcotráfico le interesa el caos en Costa Rica y en Centroamérica”, Álvaro Ramos, experto en seguridad.

Arias es uno de los narcotraficantes más buscados del país. Ofrece plata por matar policías e investigadores del OIJ.

En los mensajes grabados se oían frases como estas: “Ahí estoy con ustedes, con todos los del pueblo. Vamos a hacer algo, díganme, ¿qué necesitan que les patrocine?, ¿armas? Armas para darles a esos hij... (policías), ¿o que les empiecen a fabricar bombas para que se las pongan entre todos? Estoy con ustedes, no se les olvide que son mi pueblo y los quiero ardientes, ¡como siempre!”.

En otros se oía: “Estuvo buena la huelga de anoche, pero no se tienen que dejar, ¿oyeron? Estamos con ustedes, ahí hay gente mía también, por ahí en la revoluta para que no se preocupen, solamente que no voy a decir nombres para que no me los cofaleen. Pero ahí voy a decirles a todos que estén en todas, vamos a sacar armas también para que vean esos hij... el respeto del pueblo”.

La peor cara

Álvaro Ramos recordó que José Miguel Corrales habló de narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado.

“Con la insurgencia colombiana crecieron las FARC (la guerrilla izquierdista) como uno de los grandes carteles de narcotráfico del mundo. En Costa Rica tenemos ejemplos de narcotráfico en Limón, donde cuando hay convulsión social y enfrentamientos en las noches, los grupos delincuenciales apoyan y son sometidos al narco local quemando tráileres”, destacó Ramos.

Miguelitos y cocteles molotov se encontraron en los bloqueos. Fotos MSP.
Miguelitos y cocteles molotov se encontraron en los bloqueos. Fotos MSP.

Un Estado fallido, es decir, uno en el cual se deja de aplicar la ley, es muy conveniente para estos grupos. Y si a esto se suma una parte de la población civil que les obedece les conviene más.

Ramos sostiene que aún no ha visto que en Costa Rica el gran narco esté controlando a grupos de rebeldes, pero cree que la posibilidad existe.

El norte en la mira. Ramos piensa que en la zona norte se dan situaciones que, sumadas, son como una bomba incendiaria para el país.

Crucitas y la extracción ilegal de oro juegan un papel fundamental en esa parte. El crimen organizado, el trasiego de oro, la posibilidad de que se lave metal de otros países y el trasiego hacia Nicaragua arman un serio problema de inseguridad.

Ramos hizo énfasis en que el lavado de dinero y los grupos de prestamistas también están metidos en la danza en el norte.

Ellos son bien conocidos en esa zona y son quienes ponen la plata financiando a veces a revoltosos para controlar regiones. Les interesa que las autoridades estén ocupadas en otras cosas para seguir ellos con lo suyo.

“En el caso de los movimientos sociales ellos (los mafiosos) no apoyan las ideologías, lo único que les importa es el dinero. Eso se ha notado en el norte y en el sur del país porque esas zonas son importantes para ellos”, explicó.

A Ramos le preocupa que la molestia social atizada por mafiosos y narcos regrese. A como está la situación, cree que seguirían los saqueos.

Ni pueblo ni humildes. Luis Ramón Carranza, diputado del PAC y oriundo de San Carlos, siempre ha tenido el tema del narco en su discurso.

Asegura que desde hace 30 años, en su labor como periodista, ha denunciado cómo el lavado de dinero es parte común de la región Huetar Norte.

"No tengo ninguna duda de que quienes han venido alimentando esos movimientos dándole músculo económico, con buses de lujo, definitivamente no son pueblo ni la gente humilde.

“La mayoría de los empresarios aquí son gente honesta, pero deben sacurdirse pues son víctimas de un poco de empresarios que no viven de vender piñas al exterior o raíces y tubérculos, sino de otros negocios”, comentó Carranza, quien sostiene que estos grupos, al infiltrase en las protestas, quieren tratar de decir que mandan.

Carranza asegura que estos grupos toman cada día más poder y se hacen más visibles porque exhiben lo que tienen y derrochan plata.

“Emergían y emergen capitales que todos sabemos que no son producto del esfuerzo ni trabajo familiar, como era la tónica en San Carlos. Como diputado me reuní con la fiscala general, Emilia Navas, para alertarla de la situación, pues ahora también el tráfico de drogas está metido, lo que quedó en evidencia con el asesinato de una familia completa en La Fortuna de San Carlos, con signos de tortura propios de los carteles de droga”, dijo Carranza.

En la mira

Abel Chaves, de la Cámara de Productores y Exportadores de Piña (Canapep), recordó que en la zona norte se concentra el 50% de la producción piñera para exportación.

Cada semana se exporta un promedio de 3 millones de cajas de 12 kilos (2 mil contenedores).

Los bloqueos trajeron consigo quemas de patrullas, camiones, tráileres y otros vehículos.
Los bloqueos trajeron consigo quemas de patrullas, camiones, tráileres y otros vehículos.

“Al ser un movimiento grande se convirtió en una oportunidad para quienes están en negocios ilícitos”, dijo Chaves, y reconoció que los embarques de estos productos se han contaminado con droga, algo que mancha la imagen del país y de los piñeros.

La plata obtenida por la droga que se manda al extranjero es usada para “patrocinar” vandalismo y desorden como los que vimos días atrás. Eso les da poder a los narcos para operar con más libertad. Es un círculo vicioso.

Canapep ha insistido en la necesidad de que pongan a trabajar los escáners en todos los contenedores que llevan piña, sin embargo, siguen los peros para hacerlo.

Chaves sostuvo que en la parte que le toca al OIJ sienten que tampoco se han tomado las acciones necesarias para llegar al centro del problema con, por ejemplo, allanamientos en centros de producción o plantas de empaque de algunas empresa.