La celebración de la Purísima Concepción de María, patrona de Nicaragua, es la actividad religiosa más importante de ese país.
Cada año, los nicaragüenses que están en su patria hacen una fiesta para celebrar a la Virgencita y los que están fuera no son la excepción; ellos también se unen a la festividad.
Aunque el propio día de la Concepción de María es el 8 de diciembre, este domingo un grupo de nicaragüenses se reunieron a partir de las 4:30 p. m. cerca de la plaza de la Democracia, en el antiguo parqueo de la Fundación Arias para la Paz, y armaron su propia gritería. Ya llevan cuatro años celebrando la fiesta en ese lugar de San José.
Uno de los asistentes donó arroz con pollo, otro unos frescos, también llevaron otros cariñitos que repartieron entre los presentes.
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El ambiente fue alegre, había un altar con una imagen de María esculpida en madera, una marimba y muchos cantos en honor a la Virgen. Por supuesto no faltó el tradicional grito de: ¿Quién causa tanta alegría?: ¡La Concepción de María!
Claudia Vargas, una de las organizadoras, dijo que para quienes están en el exilio, el pasar esta fecha lejos de su patria es muy duro, por eso buscan la manera de celebrarlo en compañía de compatriotas.
“El 8 de diciembre celebramos que ese día fue concebida la Purísima Virgen María, es decir, su mamá quedó embrazada. Es una tradición de hace muchísimos años. Granada, por ejemplo, cumple este este 2021 trescientos años de celebrarla.
“Para nosotros la Virgen es todos, somos un pueblo mariano, somo bastante católicos y por eso ese día salimos a festejar, hasta regalamos cosas porque eso también es un día muy gustado por los niños”.
De casa en casa
Claudia contó que en Nicaragua el 8 de diciembre en cada parroquia se hace una misa solemne en honor a la Purísima Concepción de María, pero desde un día antes la gente empieza la celebración.
Cada familia hace un altar con una imagen y lo adornan con flores, rosarios y la bandera de Nicaragua. Además, cada hogar se esfuerza y prepara paquetes con cajetas de varios sabores, ayote en miel, limones dulces y hasta camisetas. Dependiendo de la zona también se le pone un baldecito con arroz, frijoles y maíz.
“Ese día todos salimos para ir visitando las imágenes de las otras casas del barrio y cuando llegamos a un casa gritamos ‘¿quién causa tanta alegría?’ y nos contestan ‘¡la Concepción de María!’, eso es parte fundamental de la tradición”, contó.
Daisy Vega, otra nicaragüense exiliada en Costa Rica, también recuerda con nostalgia y al punto de las lágrimas las bellas celebraciones de su país.
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“Es algo tan bonito y significativo, cada vez que alguien llegaba a la casa de uno sacábamos un paquetico para entregar, también un vasito de chicha, además se rezaba un Padre Nuestro y un Ave María. La pólvora era algo increíble, tanto las bombetas como los juegos pirotécnicos con luces en las noches, pero desde el 2018 el Gobierno prohibió el uso de la pólvora para celebrar a la Virgencita”, dijo.
“Estemos donde estemos, los nicaragüenses siempre, para el 8 de diciembre, ponemos el altarcito con la Concepción de María. Lo celebramos no como quisiéramos porque duele estar en el exilio, pero no podemos dejar pasar una fecha tan importante. Mi mamá siempre me dice que ella lo seguirá celebrando año con año esperando que pronto pueda estar yo allá con ellos”, agregó entre lágrimas.
Fe y esperanza
Daisy tuvo que abandonar su amada Nicaragua en el 2018 porque los secuaces de Daniel Ortega la andaban buscando para matarla, ya que ella no comparte las ideas del dictador.
Ella se vino para Costa Rica con su hija y un año después le mandaron a escondidas con un conocido una imagencita de la Inmaculada Concepción de María.
“Venía en una maleta bien envuelta para que no la encontrara la policía, para mí es un tesoro, la tenemos un altar en mi casa y siempre le pedimos a ella que nos ayude a obtener la libertad para nuestro pueblo y ademas que nos ayude a regresar pronto a nuestra patria porque el estar a la fuerza en un país ajeno es muy duro”, aseguró.





