En Moravia hay una joven que no camina: baila. Se trata de Fiorella Agüero Chacón, una adolescente de 13 años que ha convertido su amor por el baile en un proyecto de vida que inspira a decenas de niñas.
Su historia comenzó desde muy pequeña. El ballet fue su primer amor artístico, disciplina en la que dio sus primeros pasos gracias al apoyo de su madre, doña Karla Chacón, quien también es profesora de baile.
Más adelante, la gimnasia artística se cruzó en su camino y, durante tres años, entrenó con tal dedicación que logró una medalla de oro en un campeonato nacional.
Pero su corazón latía al ritmo de los bailes populares. “Yo empecé en ballet porque fue lo primero que me gustó y mi mamá me apoyó desde el inicio. Luego llegó la gimnasia y aprendí disciplina, fuerza y constancia. Después descubrí los bailes populares y sentí que ahí estaba mi verdadera esencia”, cuenta Fiorella con gran emoción.
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Desde los 7 años comenzó a formarse en ritmos tropicales, folclóricos y latinos. Cada paso la acercaba más a su sueño. A los 12 años tomó una decisión que cambió su vida.
Mientras muchas niñas de su edad apenas descubren sus pasatiempos, Fiorella tenía claro su camino. A los 10 años le dijo a su mamá que quería dar clases, y a los 12 convirtió ese deseo en realidad.
Así nació Studio Fiorella Agüero
“Al inicio tuve demasiados nervios. Sentía mariposas en el estómago cada vez que iba a empezar una clase. Pero a las dos semanas me acostumbré y entendí que esto era lo que amaba hacer. Enseñar baile es compartir felicidad”, recuerda.
Comenzó con apenas cinco alumnas. Muchos dudaban por su corta edad, pero ella respondió con disciplina. “Las mamás me decían que cómo una niña tan pequeña podía dar clases. Yo lo que hice fue demostrarlo con trabajo, esfuerzo y respeto. Poco a poco se convencieron”.
Fiestas llenas de confianza
Fiorella enseña baile tropical a niñas desde los 3 años. Sus lecciones mezclan técnica, alegría y seguridad emocional.
“Lo primero es que disfruten. Son edades para ser felices. Cada lección es como una fiesta linda donde aprendemos jugando, bailando”.
Entre los ritmos que enseña están salsa, merengue, bachata y swing criollo, uno de los más representativos de Costa Rica.
“El secreto para aprender swing criollo es confiar en uno mismo y sentir la música. Muchas niñas se congelan al inicio, pero yo les ayudo a soltarse. Las apoyo, les digo que sí pueden y que no tengan miedo.”
Rutina digna de admirar
Su disciplina sorprende incluso a adultos. Estudia en la Unidad Pedagógica José Rafael Araya Rojas y su día inicia a las 5:40 a.m. para asistir a clases hasta las 4:10 p.m.
Luego almuerza rápidamente y se divide entre la academia y los entrenamientos de voleibol en la Academia de Voleibol Antares.
“Me mantengo ocupada todo el día. No dejo tareas para después. Si tengo trabajos, los hago de inmediato para poder entrenar y dar clases tranquila”. En voleibol juega como punta, posición clave en ataque, y sueña con llegar a la Selección Nacional.
Sueños gigantes
El talento de Fiorella ya cruzó fronteras. Junto a su academia ha participado en campeonatos nacionales e internacionales, presentaciones benéficas y eventos de gran exposición como la Teletón Costa Rica.
Uno de sus mayores logros fue competir en Panamá, donde ganó en folclore y bailes tropicales junto a sus alumnas. “Bailar fuera del país fue una experiencia inolvidable. Representar a Costa Rica me llenó de orgullo.”
Su gran meta es convertirse en campeona mundial de baile, siguiendo los pasos de Mariángel Gómez Vargas (la hija del cantante Tapón) quien desde los 10 años brilla en competencias mundiales, logrando ya títulos universales con tan solo 16 años.
Mamá que venció el miedo
Detrás de esta historia hay una mamá que enfrentó temores, pero nunca soltó la mano de su hija. “No sentí miedo, sentí pánico cuando me dijo que quería abrir su academia. No es fácil enseñar, y menos siendo tan joven. Pero confié en Dios y en su disciplina”, confiesa doña Karla.
“Nos hemos equivocado, claro que sí, pero aprendemos y seguimos adelante. Fiorella es dulce, responsable y muy dedicada. Esto es fruto de su esfuerzo”.
Enseña valores además de baile
El Studio Fiorella Agüero no solo forma bailarinas; forma seres humanos con principios. Participan en actividades benéficas y promueven valores como respeto, compañerismo y amor por el arte.
“No somos un estudio con grandes recursos económicos, pero sí con una enorme pasión y fe. Aquí enseñamos que los sueños se trabajan todos los días”, asegura la mamá.
Fiorella también piensa en su futuro profesional. Cuando llegue a la universidad quiere estudiar Criminología. “Desde pequeña me llama la atención investigar y ayudar a resolver casos. Quiero servir a la sociedad”.
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Mientras tanto, sigue bailando, enseñando en su propia academia y soñando en grande. Porque cuando la disciplina se mezcla con pasión, la edad deja de ser un límite.
Si le interesa puede llamar al 6202-6374, la academia queda en Moravia.





