Como toda novia, Maureen Esquivel está súper ilusionada con el día de su boda. La emoción y la ansiedad van creciendo porque la esperada fecha está cada vez más cerca.
Este jueves 31 de agosto, le estará dando el sí definitivo a su prometido Alonso Peña, en una ceremonia que se llevará a cabo en la cárcel La Reforma, en San Rafael de Alajuela, donde está recluido el novio.
Ambos están contando los minutos para unir sus vidas para siempre, pero como Alonso está privado de libertad, a la que ha tocado correr con los preparativos es a ella, quien ha tenido cerca de un mes y una semana para tener todo listo.
Por las disposiciones de seguridad de La Reforma, la vajilla para servir los alimentos de ese día debe ser de plástico, pero no crea que ella se desilusionó con esto. La futura esposa se fue a buscar a diferentes tiendas alguna vajilla plástica que mantuviera la elegancia de ese día especial y que cumpliera con las disposiciones de Adaptación Social.
Maureen encontró las copas para el brindis, los platos, vasos y los demás elementos de la vajilla en plástico transparente, en las fotos de recuerdo parecerá que son de vidrio.
Además, ya mandó a decorar las copas con doña Eli, una señora de San Ramón, quien también le hizo las invitaciones.
El tema de la decoración son las mariposas, porque así le dice Alonso a Maureen de cariño.
"Nos pidieron que lleváramos toda la comida en recipientes transparentes para poder revisarlo y con la medida exacta para la cantidad de personas invitadas, pero me gustaría dejarle aunque sea un poquito a Alonso para que disfrute allá adentro", dijo la joven quien es madre de dos niños.
Buena comilona
Maureen también cuidó el menú que servirán después de la ceremonia. Ella encargó un churrasco argentino y una pierna de cerdo (su principal deseo es que Alonso coma algo bien rico), mientras que el queque se lo hará una vecina de barrio Monserrat de Alajuela, donde vive junto a sus dos hijos (Mariela y Joshua) y su hermano Robert Esquivel.
Maureen nos contó que han tenido la bendición de que todas las personas que ha contactado para que la ayuden con los preparativos son cristianos, algo que la ha llenado mucho de optimismo y lo ve como una confirmación de su decisión.
"Hasta el mariachi que me mandó para serenatearme (el día del compromiso) era cristiano", recordó la mujer de 26 años.
"Mau" también mandó a hacer unos vasitos tequileros que serán los recuerditos que repartirá entre los diez invitados que les permitieron ingresar al centro penal, contando a los padres, hermanos y hasta los niños.
Los lapiceros con los que firmarán su matrimonio tendrán inscritos sus nombres y servirán de recuerdo para los testigos




