.8 julio
Jair Bolsonaro se ha burlado del coronavirus y sobre los miles de muertos en su país ha dicho:
Jair Bolsonaro se ha burlado del coronavirus y sobre los miles de muertos en su país ha dicho: "¿Qué quieren que haga? Soy Mesías (su segundo nombre), pero no hago milagros". TV BRASIL / AFP.

Teniendo muy claro que los valores cristianos nos dicen que no hay que desearle mal a nadie, debo reconocer que me cuesta un montón no saborear que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fuera contagiado de COVID-19 porque a gritos lo estaba pidiendo.

Vamos a ver cómo lo trata la “gripecilla”, como él calificó al peligroso coronavirus.

El irresponsable mandatario tenía rato de estarle jalando el rabo a la ternera, amén de convertirse en un lamentable ejemplo para el mundo y un estorbo para los gobiernos responsables que tratan de que sus ciudadanos entiendan que esta pandemia no es un juego.

El mandatario, de 65 años, cuya edad no es para estar jugando de chiquillo, con su indolencia ha sido una piedra en el zapato para las autoridades de salud brasileñas. Se voló a dos ministros de salud, y su última jugada fue nombrar en el puesto a un general del ejército.

Sin embargo, esta guerra no se gana con generales ni gorilas, se pelea con médicos, con personal de salud, con gente de ciencia. Incluso, en media pandemia, Brasil estuvo 19 días sin un responsable del área de salud.

Por ese tipo de decisiones Brasil ha sido hincado por la “gripecilla” con 1,6 millones de contagios y 65.500 muertos. Mucho de ese luto y dolor es responsabilidad directa de Bolsonaro, quien además ha tachado de “crimen” los confinamientos generalizados porque son un riesgo para la economía.

La plata, para él, está por encima de las vidas humanas. Veremos si el COVID-19 mientras le afecta sus pulmones al menos le aclara la mente y el alma.