.8 marzo, 2020
Don Rodolfo Méndez Mata puso a caminar al MOPT, un gigante que estaba como muerto. Ahora llega a tapar huecos a Zapote y emparejar el piso de Casa Presidencial para que allí no vuelvan a meter la pata. Fotografía José Cordero
Don Rodolfo Méndez Mata puso a caminar al MOPT, un gigante que estaba como muerto. Ahora llega a tapar huecos a Zapote y emparejar el piso de Casa Presidencial para que allí no vuelvan a meter la pata. Fotografía José Cordero

Don Rodolfo Méndez Mata, quien el 3 de mayo llegará a los 83 años, es toda una fuente de inspiración.

Para los trabajadores de 40 años, (la mitad de la vida de don Rodolfo) y que les cuesta encontrar brete, no deben desmotivarse y más bien echar pa’lante. Los empleadores, por su parte, deben reflexionar sobre todo lo que puede aportar esta población.

Y es que la experiencia juega, no es casualidad el sabio refrán que dice gallo viejo con el ala mata, o con su adaptación: Rodolfo Méndez con el ala Mata. El destartalado MOPT, históricamente tan importante pero manoseado e inoperante en gobiernos anteriores por haber estado en manos de incapaces, por fin volvió a caminar gracias a don Rodolfo que lo conoce al dedillo desde 1966, cuando llegó por primera vez como viceministro de José Joaquín Trejos (1966-1970).

El presidente Carlos Alvarado con el rancho ardiendo volvió los ojos, otra vez, hacia don Rodolfo para que le llegara a apagar el incendio, tapara el montón de huecos en Casa Presidencial y le emparejara el piso para volver a caminar sin tanto brinco.

Luego de seis renuncias por el caso del decreto de la UPAD, don Rodolfo lidera el equipo encargado de ordenar Casa Presidencial, para que este país vuelva a enrumbarse después del cráter que se abrió por los errores cometidos con la publicación del decreto de creación de la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD), el cual pretendía darle acceso a esa oficina a datos confidenciales en manos de las instituciones públicas.

En resumen, las canas se respetan, una lección para todos los costarricenses cuya mayoría ve con desprecio la experiencia, mesura y sabiduría que dan los años.