.24 enero, 2020
Otra nueva lección recibimos los ticos de los encargados de formar a nuestros hijos y nietos. Foto: Daniela Cerdas.
Otra nueva lección recibimos los ticos de los encargados de formar a nuestros hijos y nietos. Foto: Daniela Cerdas.

Para ser maestro o profesor uno de los requisitos fundamentales es tener vocación hacia la enseñanza.

Aún recuerdo con gran cariño, pero sobre todo agradecimiento, a aquellas maestras que tuve en la escuela, y los que fueron para mí los mejores profesores en el cole.

Ellos me dejaron muchísimas enseñanzas en la parte académica y humana. La dureza de los exámenes, la mano dura cuando se requería, la mano amable para guiar, el conocimiento de la materia que impartían y el aprender a pensar, reflexionar.

¿Pero qué se puede pensar hoy de los educadores a quienes el interés por asistir a los cursos gratuitos que ofrece el MEP, para que mejoren su formación y sean mejores profesionales, se derrumbó desde que se estableció, en diciembre del 2018, que estas capacitaciones, dadas en horas de trabajo, ya no servirán para aumentar el salario?

La única forma de que se les reconozcan puntos de carrera profesional, es decir, que puedan ganar más sueldo, es que los títulos académicos los logren obtener gracias a estudios, pagados por ellos mismos y hechos fuera de la jornada laboral.

En sencillo, el mejorar como educador era lo menos relevante, el único interés era la chochosca. ¿Y de qué nos sorprendemos?|

Si fue gracias a ellos, por dicha, que desde el pasado lunes tenemos una ley que frenó el abuso en las huelgas. Los tres meses de huelga, en el 2018, que se pasearon en el curso lectivo de ese año dejaron la mesa servida para la nueva ley como lo dijo el ministro de la Presidencia, Víctor Morales.

“Hubo un hecho: sin una huelga de tres meses posiblemente no hubiésemos estado acá”, afirmó Morales.