Redacción .28 agosto
El diputado Erick Rodríguez.
El diputado Erick Rodríguez.

Una frase en la cual hay mucha sabiduría dice que en momentos de discusiones debemos ser duros con los argumentos, pero suaves con las personas.

El diputado independiente Erick Rodríguez nos dio el jueves un ejemplo de lo contrario. Él no está de acuerdo con las medidas tomadas por el Gobierno para combatir la pandemia de coronavirus, pero en vez de ofrecer sus argumentos para explicar en el plenario sus posiciones y contarnos cuáles son sus propuestas, se les fue al cuerpo el ministro de Salud, Daniel Salas, y a su papá, un señor de 67 años que no es funcionario público, pasó hace poco por un infarto y luego se contagió de covid-19.

El diputado no dio un solo argumento, todo lo que hizo fue opinar, que es el nivel más bajo de la argumentación. Uno podría pensar que él, como abogado que es, debería tener claro cómo se argumenta de la manera correcta, pero ya nos mostró que también desconoce eso.

Decimos también porque este viernes siguió plantado en sus frases venenosas del día anterior y trató de dar a entender que la crisis que hoy afecta al mundo es culpa del presidente Carlos Alvarado y del ministro de Salud.

Si piensa de esa manera es porque quiere. Tiene a la mano fuentes informativas de todo el mundo en las cuales, con un click, puede leer cómo andan las cosas en Alemania, en Rusia, en Estados Unidos, que es la primera potencia económica del planeta.

En suelo estadounidense, por ejemplo, 1,2 millones de personas pidieron este mes ayuda porque se quedaron sin trabajo. Han cerrado miles y miles de comercios, como ha pasado en Costa Rica, sí, pero también en España, en México, en Perú, en Francia. ¿Será eso culpa del Gobierno costarricense? Por supuesto que no.

El diputado está en el derecho de opinar sobre el manejo que la administración Alvarado ha hecho de la pandemia y de muchos temas más, pero si quiere al menos parecer un legislador serio, algo que podemos poner en duda, debería hacerlo con argumentos, sin meterse de una manera tan baja con la familia de un ministro que ha demostrado un gran profesionalismo y compromiso en la lucha contra el virus.

Con esa forma de proceder deja en evidencia un mal que afecta a muchos legisladores más de las actuales fracciones. Lo bueno es que no se trata de algo contagioso porque si lo fuera estaríamos en problemas mayores. La ignorancia no se pasa de una persona a otra, pero siempre es lamentable oír a un diputado (o a cualquier otro funcionario elegido popularmente) acudir a los ataques antes que a las ideas.

Diputado Rodríguez, eche para su saco y trate de que quienes votaron por el partido que lo llevó a la curul sientan que lo hicieron más o menos bien. No siga defraudándoles. Y tome nota: duros con los argumentos, suaves con las personas.

No es pedirle mucho, ¿o sí?