Nacional

OPINIÓN: La lengua y el covid-19 castigan y muy duro

Espero que el diputado Melvin Núñez salga del hospital convertido en un soldado que desde su curul combata con firmeza esta desgastante pandemia

Si hay algo que me han enseñado los años es que la lengua castiga, y duro, como una especie de karma acelerado.

La lección más fresquita y ruda salió, para que todos echemos pa’l saco, de la boca del diputado Melvin Núñez, quien públicamente ha rechazado la vacuna contra el covid-19 y ha manifestado incoherencias en relación con la pandemia.

El legislador no solo se contagió del virus sino que debió ser trasladado del hospital Monseñor Sanabria, donde estuvo un pequeño rato ayer miércoles, al Hospital Nacional Psiquiátrico, debido a la saturación del centro médico porteño.

Núñez, de 40 años, dio positivo al coronavirus el martes 7 de setiembre y aún no se había vacunado. Al día siguiente le dijo a La Teja desde su casa: “Esa vacuna no es la octava maravilla y yo soy quien decido qué pongo en mi cuerpo y qué no.

“He tenido acompañamiento de personas a las que sí les confío mi salud, me han recomendado antigripales, porque al Ministerio de Salud no se la confío y, si me muero pagaré el precio, no voy a ceder ante presiones”.

Ocho días después de dar positivo el legislador de Restauración Nacional está internado.

Un mes antes de la angustiante carrera en la que hoy está su familia, el puntarenense había dicho a la prensa que no se había vacunado contra el coronavirus por no creer en la efectividad de la misma.

Esperamos, por don Melvin y por su familia, que pueda salir bien librado de esta batalla, no tengo la menor duda de que si hubiera estado vacunado tendría más armas para defenderse, pero Dios quiera que se recupere y salga del hospital convertido en un soldado que desde su curul ayude al país a intensificar los esfuerzos por la vacunación.